Tocata y fuga de Sánchez

“Nadie lo vio venir”… Este es el mantra tibetano que repite ahora la Prensa zurda, entre gong y gong de ministros que entran y salen por el lateral del plasma como las sombras de un teatro chino.

Tampoco vieron venir lo suyo (y eso aumenta la culpa) el Partido Socialista Italiano de Bettino Craxi, ni el PASOK de Papandreu en Grecia y ni siquiera el PSF de François Miterrand. Y los tres desaparecieron de la noche a la mañana, sepultados bajo millones de toneladas de bombas, cenizas, comisiones y lapilli como si un Vesubio de corrupción hubiese silenciado de repente medio siglo de socialdemocracia nominal europea.

Pero el Gobierno de Sánchez no sólo sí lo vio venir y lo sabía, sino que el 2 de febrero había nombrado una comisión interministerial al frente de la cual colocaron a Carmen Calvo, la de la gorra, que corra… hacia el hospitalazo privi de la muerte: ¡Coff…! ¡Coff…!

[Nota al margen: la ruina que le han causado a la economía española alcanzará su máximo esplendor simbólico y anecdótico cuando conozcamos la ruina que le ha buscado la ministra al fabricante de la susodicha gorra hortera del 8-M: no vende una como esa en Wallapop en el próximo milenio.]

Dos días más tarde de nombrar aquella Comisión, el día 4, según confesión en plasma del ministro astronauta, un equipo de ministros y ‘expertos’ (alguna vez aclararán expertos en qué cosa, porque el presidente lo es en mentir con cara de palo y la ministra de Trabajo lo es en meter la gamba cada vez que habla y eso, para frenar un virus, digamos que no cuenta), se reunieron para abordar la posible declaración de un estado de alarma.

Y siete días más tarde, el día de 11 de ese mismo mes, el Pravda de las prisas publicó a toda pastilla que “La OMS declara el coronavirus enemigo público número uno del mundo“.

Y así siguieron en los días subsiguientes, con todas las alarmas encendidas y los informes técnicos del Centro de Control de Enfermedades de la UE echando humo e Italia acumulando cierres de colegios y de provincias enteras como si la Fiscalía napolitana hubiese decretado una redada colosal sobre la Camorra.

Así que menos mal que nadie lo vio, porque si el Gobierno lo llega a ver, quizá habría huido a Groenlandia y estarían ahora celebrando allí sus reuniones y comparecencias. Al menos habrían justificado las preguntas filtradas a través de un plasma y Sánchez aparecería en holograma, con osos y pingüinos de fondo dando palmotadas, y un filtro nebuloso como el que exigía Sarita Montiel en los últimos años de su carrera…

Las palmotadas las tienen vía las panzertelevisionen, con los ferreras, escolares y pastores ejerciendo de ‘cheerleaders’ encomiables y enseñando muslo y también el cu… Pero con ese paisaje de fondo helado y tan vacío como cualquier calle de España habrían quedado mejor las peroratas castristas de Sánchez, de más de una hora de duración, manoteando y realizando apelaciones en corta y pega (como toda su tesis doctoral) de Paulo Coelho, de Bush jr., de Winston Churchill o de JFK:

– “Ich bin ein Berliner!”… ¡Uy, perdón!, quise decir: Debemos pasar del qué pueden hacer los demás por mí a qué puedo hacer yo por los demás… Iván, coño, que tengo que estar yo en todo.

¿Y sabe qué, presidente? Que los españoles se lo han preguntado y están dispuestos a inundar las redes con su respuesta, que dice que lo mejor que ellos pueden hacer por este país es exigirle a usted que salga por patas de este Gobierno de pingüinos preadolescentes y se larguen a hibernarse en el Polo Norte, que ya les mandaremos a una pareja del cuartelillo para que les traigan de uno en uno y comparezcan ante la Justicia en rueda de reconocimiento.

Lo que tengo claro es que Sánchez ya no vive en este mundo, sino en una realidad paralela. No sabemos si la Bego y sus papás han vuelto de Cuenca después de su contagio o si continúa recluida como Juana la Loca en Tordesillas, pero debe parecerle intolerable la de días que se está perdiendo de disfrutar del Falcon por estos caprichitos de su marido de confinar a la gente en casa cuando podría estar disfrutando con las supernenas ministeriales empoderadas en parrandas interminables en Lanzarote o en Doñana.

Pero digo que Sánchez, en su contumacia, ha debido consultar el manual de resistencia y, como bien apunta el columnista Cristian Campos, es consciente de que la única alternativa viable para España es formar un gobierno de concentración que deje fuera a comunistas, separatistas y demás escoria. Cuanto más se demore en esto, mucho peor para todos nosotros.

Ocurre, sin embargo, que sabe que si lo hace, el PSOE podría desaparecer del mapa, tal vez para siempre y por el bien de España.

Y sólo le faltaba eso, que después de desenterrar al dictador, de obcecarse en blanquear las fosas de la Guerra, de promover los abortos y las eutanasias, de homenajear a las mujeres muertas, de pactar con asesinos de la ETA, de dejar morir a miles de españoles con su inacción ante el coronavirus y de que los fachas le califiquen de “Pedro I el sepulturero”, le endilguen ahora el papel de verdugo y enterrador de su partido.

Pero eso es lo que gestiona ahora Sánchez. No la crisis epidémica, que se les ha escapado por completo de las manos y ya no hay nada que hacer, salvo acumular el impacto del contagio, ocultar los miles y miles de muertos que ni se contabilizan y silenciar el drama de quienes no han tenido ocasión ni de despedirse de los suyos.

Ni siquiera las encuestas cocinadas de Tezanos, ni un escrutinio electoral escasamente riguroso, ni todo el arsenal de las panzertelevisionen garantizan a esta hora unos resultados mínimos para sostenerse, de modo que lo que le queda a Sánchez en el fondo es tratar de que el PSOE no desaparezca.

Sólo eso tiene en su cerebro y España, después del paisaje arrasado que va a dejar la hecatombe de su inacción y del fiasco de sus gestiones, le importa tres puñetas si no está él al frente de la timba.

Siempre nos quedará Caracas… Si Trump y Hugo “el Pollo” Carvajal no se cargan la jugada, claro.

He dicho.




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

1 Comment

  1. Alejandro Jimenez dice:

    Pepe muy claro y preciso, espero que los españoles nos quitemos el antifaz para verlo, por algunos se lo han puesto con las aberturas para los ojos en el cogote

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *