Tecnología Crispr: medicina y ética

Si hay una cuestión que abordamos casi a diario es la salud: al encontrarnos con algún conocido nos interesamos por cómo se encuentran él y los suyos, al brindar con una copa, al escuchar un debate parlamentario o los motivos de una huelga sanitaria, al hablar de los presupuestos públicos, al consolarnos por no haber sido agraciados con un premio en la lotería, al tratar de las carreras universitarias con mayor nota de corte en selectividad…

A mayor abundamiento, tres de mis cinco hijos son sanitarios (un radiólogo y dos fisioterapeutas) y tengo por compañera y esposa a una autodidacta de ciencias de la salud, con dotes de enfermera y curiosidad por ojear todos los prospectos que entran en casa. 

De ahí que al leer recientemente un excelente artículo de Alexia Columba en la revista ABC Empresa sobre la tecnología Crispr, considerara oportuno compartir con ustedes algunas reflexiones sobre un tema que nos concierne y que nos va a afectar a todos a corto plazo.

Crispr es un instrumento de laboratorio que se usa para cambiar o “editar” piezas del ADN de una célula: utiliza una molécula de ARN (ácido ribonucleico) con un diseño especial para guiar una enzima llamada Cas9 hacia una secuencia particular del ADN (ácido desoxirribonucleico). Luego, la Cas9 corta las hebras de ADN en ese lugar y quita una pieza pequeña, vamos, una especia de corta y pega. Ello permite añadir, modificar o reemplazar secciones de ADN en las células de cualquier organismo.

Estamos ante, permítanme la expresión, un ‘juego de lego’ con aplicaciones cuasi infinitas que van desde el tratamiento del cáncer y enfermedades genéticas, a la fertilidad, trasplantes de órganos, modificación de cosechas o ganado…

Consideremos por un momento que hay más de diez mil enfermedades genéticas y siete mil enfermedades raras en el mundo (Fuente: Organización Mundial de la Salud), que se abre la puerta a recuperar especies extintas, a modificar insectos que propagan enfermedades, a la posibilidad de diseñar nuevos biocombustibles…

Los grandes laboratorios del mundo como Bayer, GSK, Novartis o AstraZeneca, han intuído la posibilidad de negocio, y ya han impulsado numerosos proyectos necesitados de grandes sumas de dinero para acometer las inversiones pertinentes. La revista Forbes ha estimado en unos 30.000 millones de dólares para 2030 la cifra de negocio que se puede manejar sólo en el campo de la medicina. Editas Medicine es la primera empresa del sector que cotiza en Bolsa.

Estas actuaciones plantean dilemas morales: ¿se potenciará la creación de una élite genética con capacidades mejoradas? ¿Vamos hacia bebés a la carta para elegir los mejores atributos físicos e intelectuales? A pesar del secretimo que rige en todo lo que se investiga en China, se sabe que en 2018 experimentaron allí con los embriones de dos gemelas para hacerlas resistentes al VIH, con resultados que se desconocen.

En lo que a Europa se refiere, el artículo 90 del Reglamento UE 536/2014 prohíbe ensayos clínicos de medicamentos de uso humano, es decir, no es legalmente posible alterar el genoma de una persona independientemente de la finalidad que se busque con ello, ni para curar enfermedades ni para elegir el color de ojos.

Es en el campo de la medicina donde la tecnología Crispr se viene usando con mayor énfasis: el tratamiento de VIH, la ceguera, la sordera, el cáncer resistente a la quimio y a la radioterapia, mediante un fortalecimiento del sistema inmune, el control de los niveles de colesterol y la hipertensión.

Se abre también una nueva era para todo lo relacionado con trasplantes de órganos (son muchos los pacientes que fallecen esperando una donación). De hecho a principios de 2022 se realizó el primer trasplante del corazón de un cerdo a un ser humano con genes modificados con tecnología Crispr, aunque sin éxito.

Otros usos son los aplicados a la agricultura, donde nos encontramos con un freno en Europa, pues el Tribunal de Justicia de la UE equipara Crispr con transgénicos (la directiva europea que regula las modificaciones genéticas que tienen que ver con el medio ambiente data de 2001); biocombustibles a partir de las algas, y la modificación de insectos, donde inquieta la posibilidad de que haya terroristas que se hagan con este material y lo apliquen para hacer el mal.

Me viene a la mente un versículo del Génesis que hace al caso: ‘…en medio del huerto, Dios hizo crecer dos árboles especiales: el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal’. A Adán y Eva no se les prohibió comer del árbol de la vida. La única prohibición que Dios les hizo fue la de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal que se encontraba justo al lado. En fin, estamos ante todo un área que modificará nuestras vidas, en medio de un debate moral y jurídico al que no podemos ser indiferentes.

Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com




1 Comment

  1. Pepa Pineda Villarrubia dice:

    Fascinante, Alberto. Estamos en manos de la ciencia y todos nuestros esfuerzos económicos deberían ir para la investigación.
    Enhorabuena.

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