Taxdirt

Hay letras de sevillanas que han vencido al tiempo y que se siguen cantando como si fueran de este año. De hecho lo que abundan son las versiones de coros de aquellas de los setenta del pasado siglo, la década dorada. Entre otras, la de los Romeros de la Puebla, “Sevilla en mi poesía” (1972) que decía aquello de

 

“Ay sevillano que pasas por vera de la Giralda

y ni siquiera te dignas pararte para mirarla…”

 

 

Y es que suele ocurrir que a fuerza de ver maravillas a diario, no apreciamos los encantos que atesora nuestra ciudad, y antes de conocerlos nos embarcamos en viajes a tierras lejanas sin habernos deleitado con las riquezas de estas latitudes.

Estamos en un mes propicio para realizar visitas que en otras épocas del año nos resultan difíciles de llevar a cabo por lo ajetreado del día a día, y es por ello que me permito sugerirle a mis lectores que se acerquen a la plaza de España y vean que en la parte que da al Prado de San Sebastián, más o menos a la altura del antiguo bar Citroen, se encuentra el Museo Histórico Militar de Sevilla, el primero de España en número de visitas en comparación con el resto de centros de su categoría y naturaleza, desde que se inauguró en 1992.

Aunque se trata de un centro en reforma, nada más entrar nos llama la atención una maqueta de la conquista de Sevilla por Fernando III, donde podemos intuir dónde se encontraba nuestro barrio en aquel entonces, pero hoy les quiero llamar la atención sobre un espacio dedicado a los héroes de la batalla de Taxdirt.

Al igual que seguramente le ocurrirá a muchos de ustedes, el nombre de la batalla no lo había escuchado en mi vida, lo cual despertó en mí la natural curiosidad, tratándose además de algo vinculado a nuestra ciudad.

Situémonos en la guerra del Rif, en 1909, durante la protección de la construcción de los ferrocarriles mineros de Melilla. España sufre una gran pérdida de tropas en la encerrona del barranco del Lobo, y hace muy poco de la semana trágica en Barcelona, hechos que tienen una gran repercusión en nuestro país. Se mandan muchos refuerzos para asegurar la zona. Durante la campaña de aquel año, en un avance del ejército español para tomar el cabo de Tres Forcas, los nuestros se ven rodeados por tropas rifeñas, que eran muchos más.

Se detienen y en el momento de hacer un relevo, los rifeños aprovechan para atacar. El general Tovar, que mandaba esa fuerza, se da cuenta de que iba a ser una masacre. Tan sólo había en reserva 65 caballos del regimiento de Cazadores. A su ayudante el teniente coronel Cavalcanti, nacido en Cuba pero militar español a todos los efectos, le dice que tome esos caballos y que disponga. ¡Esos jinetes se enfrentaron a 1.500 militares!

Tras la primera carga, consiguieron hacerles huir y pudieron hacer hasta una tercera carga, ya sólo con 20 caballos para defender a las tropas. Lograron salvar muchas vidas. Esa acción se conoció en todo el mundo, porque hubo presencia de periodistas y es ejemplo de carga de caballería. Si lo hubieron hecho los americanos, tendríamos decenas de películas y series sobre aquello.

Todos los pueblos tienen héroes, y todos merecen veneración, sea cual fuere su bandera, pero si algo caracteriza a muchos de los nuestros, es la enormidad del desafío. Algunos murieron en el intento; otros, no. En ambos casos lo que nos queda es la admiración ante una gente que plantó cara al destino cuando todo estaba en su contra. El regimiento que logró aquella gesta era el de Cazadores de Alfonso XII, que tenía su base en el cuartel de la Puerta de la Carne, actual sede de la Diputación Provincial y antes cuartel de Intendencia, y que obtuvo por ello la Laureada de San Fernando, la mayor distinción militar.

Decía San Agustín que no se puede amar lo que se ignora. Ojalá que el conocimiento de gestas como la narrada en estas líneas, despierten el amor por España y su ejército a través del conocimiento de la Historia de Sevilla.

Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

1 Comment

  1. Alatriste dice:

    Como dices, no tenía ni idea de esta batalla, aunque conocía la historia de la guerra del Rif, sobre todo en este año de conmemoración del desastre de Annual. De nuevo una muestra más de las excelentes virtudes militares que atesora nuestro ejército en cualquier época, aunque al mismo tiempo, también son capaces de lo peor. No solo desconocía la batalla sino también la sede del Regimiento de Cazadores, en la cercana Puerta de la Carne. Aprovecharé para conocer más sobre este episodio, muy similar a la carga del Regimiento de Alcántara en la huida de Annual. Lo de sacrificarse en el combate sabiendo que vas a morir, por salvar las vidas de muchos…… uuufffff hay que tener asaduras…..

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *