Tablillas de Itálica. El jugador

Es de sobra conocido el comentario de Einstein sobre el origen del cosmos y las complicadas leyes que lo sostienen: “Dios no juega a los dados”. Cierto, pero me atrevo a imaginar que quizás sí juege al ajedrez sobre el tablero de la Historia Universal. Jugar a los dados es dejarlo todo al azar, hipótesis que defiende el cientifismo materialista de hoy, jugar al ajedrez en cambio requiere lucidez, inteligencia y nada queda al caótico desorden de la casualidad.

Recuerdo la maravillosa película de Ingmar Bergman, “El Séptimo Sello” donde el caballero recién llegado de las cruzadas juega una partida de ajedrez con la Muerte y, naturalmente, gana la Muerte, que se lleva al caballero. Por fuerza, la Muerte siempre gana, una partida tramposa por lo tanto.

Pero Dios no hace trampas en el juego porque ha dado al hombre plena libertad en su toma de decisiones, libre albedrío. Dios mueve las piezas sobre el tablero, si bien el alfil, la torre, los caballos, los peones pueden decir “No” a la mano Divina e incluso el humilde peón puede moverse hacia un lado en lugar de hacia al otro decidido por la Deidad: el resultado final cambia.

Y así es la Historia. Si hay que elegir, prefiero la racionalidad del jugador de ajedrez al azaroso rodar de unos dados locos.




1 Comment

  1. Genaro Chic dice:

    Dios no existe, y el Dinero tampoco, pero no podemos vivir sin ellos

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