Tablillas de Itálica. EL DECRETO

A falta de ideas propias los políticos suelen apropiarse de la ideología de cualquier otro a fin de rellenar su discurso. Pero las ideologías no son más que degeneración de grandes ideas, así que tal apropiación no produce casi nunca resultados apreciables. Quizás sólo un poco de ridículo.

Como se sabe, el presidente del Gobierno andaluz publicó semanas atrás un decreto que declara el 4 de diciembre Día de la Bandera (andaluza, por supuesto). Un día dedicado a poner colgaduras en los balcones, cantar el himno Andalucía en los colegios, reuniones para glosar “El ideal andaluz” del padre de la patria y otros actos similares propios del andalucismo que creíamos fallecido. Ahora bien, según el mismo decreto todo esto es voluntario; o sea, el que quiera cumple con lo aconsejado y el que no, lo ignora. No conozco a nadie que se haya tomado la molestia.

Distinta fue la ceremonia oficial para conmemorar el Día. Continuas referencias a la figura de Blas Infante y de su obra intelectual y política tan ignorada por la historiografía contemporánea. Discurso del presidente llamando a la unidad (¿a la sostenibilidad también?) de los partidos. Y, cual broche de oro, saludo desde el balcón principal, sobre una plaza desierta (únicamente presente el fotógrafo de prensa), de Juan Manuel Moreno y Alejandro Rojas Marcos sosteniendo al alimón la blanca y verde. Algunos analistas sospechan que Rojas Marcos puede ser nombrado pronto vicepresidente de la Junta.




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