Sólo se acordarán del escrutinio cuando hayamos muerto

Viernes, 7 de mayo, 10 de la mañana, hora de comienzo del escrutinio general según la vigente Ley Orgánica de Régimen Electoral General (Loreg).

En la Junta Electoral Autonómica correspondiente a la circunscripción única de Madrid ha de realizarse por exigencia legal el recuento del voto que ha llegado desde el extranjero para incorporarlo a los datos definitivos, más conocido como votos del CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes, por sus siglas). No serán demasiados, porque, al parecer, a las dificultades habituales se han sumado demoras graves en la recepción de la documentación solicitada para poder votar desde el extranjero.

A continuación ha de procederse de manera inexcusable a abrir todos los sobres, uno por uno, que contienen las actas de cada Mesa electoral y efectuar conteo y suma de los datos que allí figuran, no sólo la comprobación de que las cifras finales coinciden con las del ordenador de Indra que hizo en la noche electoral el recuento provisional.

A este respecto, la Junta Electoral Central se ha pronunciado de forma reiterada y constante recordando textualmente que: “Los resultados provisionales facilitados el día de la votación por la Administración convocante del proceso electoral carecen de toda vigilancia o supervisión por parte de la Administración Electoral, la cual, aun cuando pueda servirse de dichos resultados para cotejarlos con los que resulten del escrutinio oficial que le corresponde hacer, nunca puede sustituirlos sino que debe realizar su recuento conforme a las actas proporcionadas por las respectivas Mesas electorales”.

Mi pregunta es siempre la misma: ¿qué es lo que no entienden de algo tan claro y tan sencillo los miembros de las juntas electorales, los representantes de los partidos políticos e incluso los analistas de los medios de comunicación dedicados a llamar conspiranoicos a quienes exigen que se cumpla la ley? ¿Acaso Juan Ramón Rallo, Marcial Cuquerella y tantos otros están acusando también de conspiranoica a la JEC o ellos sólo son partidarios de que la ley no se cumpla?

Las juntas electorales no abrían esos sobres al menos desde el año 2.000, motivo por el cual la JEC ordenó en cierta ocasión, en 2015, que se repitiera el acto de escrutinio general en la JEP de Sevilla. Se abrieron esa vez, sí, uno a uno, pero no se hizo conteo ni suma, sino un simple cotejo de los datos que figuraban en el ordenador del gobierno… Y esto mismo es lo que se sigue haciendo, en el mejor de los casos, hasta hoy día, q yo sepa.

Dicho ordenador no es, como exige la propia Ley y la JEC ha corroborado en reiteradas decisiones, un medio de comprobación que pertenezca a la Administración electoral, sino que tanto los ordenadores como el personal que los maneja durante ese escrutinio pertenece a la empresa que contrata el Gobierno al convocar y organizar las elecciones. Así pues, tenemos a una Administración electoral que sigue sin obedecer la Ley ni a la propia JEC, que es el órgano máximo de decisión.

Prefiero no especular y que nadie piense que estoy insinuando fraudes de ningún tipo: sólo digo que la ley ha de cumplirse porque, de no cumplirse, el sistema queda con unas grietas por las que se pueden colar toda clase de acciones imprevistas e indeseables.

Se trata de situaciones consolidadas durante mucho tiempo y, por tanto, todos saben que ninguna autoridad va a exigir el cumplimiento. Esto fue lo que sucedió en aquella ocasión en que se reclamó la repetición de aquel escrutinio: que la JEP de Sevilla se soltó el pelo y reconoció sin ambages en respuesta a un recurso que yo mismo redacté, que eso que yo exigía (lo exige la ley, no sólo yo) había dejado de realizarse de forma inveterada al menos desde el año 2.000… y se quedó tan ancha.

Ante tamaña confesión de parte, la JEC se vio forzada a ridiculizar a la JEP de Sevilla y ordenó repetir el escrutinio general (en realidad no era repetirlo, puesto q no se había hecho). No obstante, en la repetición desoyó de nuevo la orden y se limitó a un cotejo de las actas de papel con los datos que figuraban en el ordenador. Ni contó ni sumó los votos de las actas de papel. Por en medio cabía cualquier desaguisado electrónico.

No sé si algún día lograremos que se cumpla la Ley, pero a partir de hoy viernes, a las 10 de la mañana, tienen tres días completos para efectuar su tarea (viernes, sábado y domingo). Estoy convencido de que a lo máximo veremos allí a un tipo con un ordenador delante que va escuchando los resultados acta por acta, los cuales le irá leyendo un miembro de la JEP. En manos de ese individuo del ordenador (recuérdese, un contratado de una empresa, a su vez contratada por el organizador de las elecciones) deposita su fiabilidad nuestra democracia. Y no es serio.

En teoría, puede incluso darse el caso de que dicho ordenador utilizado para el cotejo contenga los datos reales de las actas electorales, pues el sistema recogió los datos reales en la misma noche electoral, pero esos datos podrían también no corresponderse con los datos que nos ofrecieron la noche del martes.

Es decir, que el sistema actual de escrutinio podría estar permitiendo (no lo afirmo, pero digo que es una posibilidad real) un cotejo con los datos de verdad y no con los datos que ya nos han comunicado y que serán elevados a definitivos. Esto es así porque nadie, repito, nadie lleva a cabo lo que dice la ley: es decir el conteo y suma por parte de las JEP con sus propios medios, no empleando los medios y personal de la Administración que convoca y organiza las elecciones.

Todavía hay quienes aducen que si ha ganado el PP por aplastante mayoría es la mejor prueba de que no ha existido fraude, pero olvidan que el fraude existiría si en lugar de 24, Gabilondo obtuvo en realidad 18 diputados; igual que si en lugar de 13 diputados de VOX, le correspondieran 19, o 28 a Más Madrid.

Nadie prestará mucha atención a este momento capital del proceso electoral porque todos dan por bueno lo sucedido y nadie se atreve a cuestionar el sistema cuando en realidad no se trata de cuestionar nada, sino de hacer cumplir la ley, como les corresponde a todos.

Del escrutinio general sólo se acordarán cuando la democracia haya muerto a manos de los más desaprensivos.

He dicho.




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