Sin rastro de vida inteligente

Después de tirar a la basura casi ciento cincuenta millones de euros por el capricho del megalómano inquilino monclovita en unas elecciones provocadas, según este, por el “bloqueo” de los otros partidos a que ÉL, con mayúsculas (¡como osan!), accediera a la propiedad del colchón del Palacio y del mullido sillón presidencial del Falcon, resulta ser que ese acuerdo con los comunistas bolivarianos que parecía imposible hace tan solo dos semanas (de hecho, según el propio líder máximo, ese acuerdo no le permitiría dormir tranquilo, lo que seguro sería su mayor preocupación), resulta digo, que ese acuerdo estaba hecho y recontrahecho. Pues no de otra forma se puede explicar que lo que no se pudo firmar en varios meses de encuentros y negociaciones, se pueda ahora en un día y medio, y que el despilfarro electoral fue tan solo una argucia más del trilero Sánchez y su corifeo Iván Redondo para intentar quitarse estorbos por la derecha, cosa que han conseguido con Ciudadanos, y si de paso aumentaba en algo su representación con la agitación del fantasma de Franco, pues eso que se encontraban.

Esto segundo les ha salido mal, pero a cambio han conseguido más que duplicar el número de representantes de Vox en el Congreso y así poder reeditar la alerta antifascista que, creen ellos, les dará legitimidad para ostentar como justificación de ese Gobierno dañino, letal para España el “frenar” a la “ultraderecha” (sic).

El que un egocéntrico, vanidoso y sin escrúpulos ni principios, quiera a toda costa realizar sus ambiciones sin importarle lo que destruye por el camino no debería ya sorprender ni engañar a nadie (aunque está claro que hay muchos, varios millones de españoles, que se dejan engañar). Pero que todo un partido supuestamente “constitucionalista” (aunque esto lleva rebatiéndolo el PSOE con los hechos durante toda su historia) calle y otorgue ante los delirios de grandeza de una persona sin vergüenza ni fundamentos morales, que puede llevar a esta Nación a la más grave de las situaciones desde los años treinta resulta cuando menos sorprendente. Aunque ya nada de ese partido debería extrañarnos.

Y que la derecha de este país haya asumido la ideología socialdemócrata y, por la cobardía que le provocan sus complejos, no haya hecho más que continuismo, cuando ha gobernado, de las políticas socialistas, nos ha traído hasta aquí, a que la izquierda, para poder diferenciarse de cara al electorado de la teórica derecha, deba colocarse más a la izquierda aún.

Ahora se nos anuncia un Gobierno de pesadilla con una vicepresidencia y varios ministerios con comunistas bolivarianos, republicanos, que proclaman que España no es un Estado de Derecho (no otra cosa es decir que los golpistas catalanes son “presos políticos”) y que atacan la soberanía nacional defendiendo el mal llamado “derecho a decidir” de una región de España cuando este le corresponde única y exclusivamente a la totalidad de los españoles. 

Pero, eso sí, con una vicepresidencia para la incombustible Carmen Calvo que, según “el entorno” de Sánchez, es un “pilar seguro”…

“Naufragar no es ahogarse”, decía Ortega y Gasset. Pero… que el Señor nos pille confesados. 




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