Sin pestillos y sin cacerolas

Debo confesar que a mí, como a la inmensa mayoría de ustedes, no me quedan casi ganas (ni palabras) para referirme al cacumen heterodoxo que arrancó los motores de todo esto, es decir, a la almendra hueca de Rodríguez Zapatero, verdadero homo antecesor de este sanchicomunismo arrebatado que nos ha mandado a todos a la m…

No sé muy bien en calidad de qué, ese tipo, que cada día se parece más a su propia careta de carnaval, intervino el otro día en una multiconferencia con miembros del Foro de Sao Paulo, el Presidium del subcomunismo que aún le late en las venas a cierta América Latina, que diría Eduardo Galeano.

Galeano es un señor que escribe muy bonito de fútbol pero que sólo supo esparcir subterfugios y simplezas estremecedoras sobre la pobreza y sobre los regímenes totalitarios estatalistas que desangran al subcontintente casi desde la misma hora de sus independencias.

El caso es que el circunflejo ZP animaba el otro día al comando ecuatorial hispano a poner a EE.UU. “en una situación imposible”, sea esto lo que fuere. No sé si a lo que se refería era a quedarse sentado cuando pase la bandera de las barras y las estrellas, como hizo él en un desfile militar, o si animaba a sus cuates zurdos a inundar de cocaína procedente de las cordilleras andinas al vecino del norte habida cuenta que el negocio petrolero de sus pagadores yace triste y sin esperanza alguna en sus depósitos de las profundidades abisales.

Como resulta fácil entender, a Trump las palabras de ZP le deben oler al queroseno habitual que arde en las tropicalias comunistas y debe andar muy ocupado en su pelea contra el “Deep State”, “el Estado profundo” de los Clinton, los Bush y los Obama, tan incapaces de doblegar al presidente albino que ya no saben qué inventarse para que no le sigan creciendo los votantes como setas en otoño.

Pero observen que si a ZP el presidente Bush le volvía la espalda, Trump es más considerado con Sánchez y sólo le manda a ocupar su asiento sin ni siquiera saludarle. No me quiero ni imaginar al coletas tratando de acercarse a Donnie. O lo que aún sería peor: a la marquesa de Galapagar al lado de Melania.

Creo que lo que Sánchez no le va a perdonar jamás a Trump es que la NBA no se lo llevara de “rookie” para convertirlo en una estrella. No sé si aún estamos a tiempo de implorárselo al Tío Sam. De rodillas si se hace falta, por patriotismo, aunque disimulemos con George Floyd.

El caso es que nosotros seguimos en la desescalada mientras el sanchicomunismo continúa su escalada hacia un paraíso socialista de cadenetas y fuegos de artificio que son pólvora mojada sin el dinero que nos pueda llegar de Europa. Aquí no hay cera a la que ponerle mechas para que iluminen si el BCE no se aviene a regalarnos la hipoteca de nuestra propia casa.

El marcador es de traca. Las únicas relaciones fuera de nuestras fronteras que se le conocen a uno de los dos partidos en el Gobierno de España son con Irán, con Venezuela y con el castrismo. Y a Sánchez no se le conocen relaciones estrechas que vayan más allá de las que mantenga con Simancas y Adriana Lastra. Con ese panorama, lo único que se me ocurre es que nos compren los chinos o que copiemos el modelo de Corea del Norte. Y en ello andan, me parece. Espero que al menos haya bicicletas para todos.

Muchos recordarán el día que Marlaska devoraba su hamburguesa cinco estrellas en un garito de moda al mismo tiempo que los cuerpos de seguridad del Estado se comían el marrón glacé y el chopped del independentismo catalufo a pecho descubierto, sin los elementos de protección adecuados y con la equiparación salarial devorada por las llamas. Igual que durante la pandemia.

Pues bien, la ignominia continúa, porque mientras el deshonroso ministro destituye al coronel Pérez de los Cobos, el cual estuvo al frente de aquel operativo en Cataluña y le protegió durante largo tiempo de las amenazas de la ETA cuando ejercía como magistrado, la fiscal en jefe del Estado que le llamaba “maricón” y paladeaba mieles en las cloacas con jueces prevaricadores y policías encarcelados, prepara rebajar la petición de rebeldía contra aquel Trapero comisario en jefe de los ‘mossos de la cuadra’ y ponerle la herradura de la sedición o ni siquiera eso.

En mitad de esa charca inmunda, Sánchez denuncia la existencia de una “policía patriótica”, porque le pasa lo que al marqués del FRAP, que escucha la palabra Patria y les salen sarpullidos y les da la tos como si se hubieran contagiado del virus chino. Al paso que va esto, antes de final de año no habrá en el mundo respiradores suficientes que saquen a nuestra economía de la UCI.

Que hay un autogolpe en marcha no lo puede dudar ya nadie. No es que estén tomando todas las instituciones al asalto o estén desmontando todos los pestillos de la separación de poderes y de los órganos reguladores, sino que están vendiendo al independentismo hasta las cacerolas y regalándoles una asimetría que nos convierte a todos en irregulares, por detrás, incluso, de los que llegan en patera.

Más de la mitad de las 255.000 rentas del mínimo vital tramitadas, presumía Sánchez el pasado domingo, eran de menores. O sea, todos los MENAS tienen ya su paga asegurada. Sólo falta concederles su derecho a voto y acabamos de garantizarnos un cuarto de millón de votos sin necesidad de recurrir a Indra ni a Tezanos.

PS: Y C’s…, contando el cuento de la buena pipa de la paz.

He dicho




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