Sin calvos ni calviños: sólo sí es sí

Cordón sanitario a los Picapiedra Pedro y Pablo. La UE no traga con Calviño para presidir el Eurogrupo porque habría sido como poner a José María Ruiz Mateos de ministro de Economía y Hacienda durante el proceso de privatización de Rumasa tras la expropiación: El Lute vigilando las gallinas; el violador del “Ensánchez” de portero en un colegio; Bonnie and Clyde de cajeros de un Banco; Florentino Pérez dirigiendo el VAR… Bueno, esto ya lo hace.

A los dos ególatras impenitentes les han hecho un corralito de precaución, sobre todo después de que Sánchez dijese desde Italia que nunca entró en sus planes pactar con el PP. Vale, pues perfecto, a la cola de los torpes, porque a Varoufakis no le quedó otro remedio que convocar elecciones y Grecia tuvo que pactar hasta con los neonazis de Amanecer Dorado y tragarse entero el rescate, sin anestesia y con los cajeros dispensando 60 euros al día como máximo.

Imposible recontar la de veces que dijo que el PP crispaba y no quería pactar cuando era él quien no quiso sentarse nunca ni a comer bacalao. Todos los muertos de la pandemia, ahora ya no hay duda, son imputables a esta jaula de tramposos.

En Europa el Gobierno de Sánchez es percibido como una calamidad a punto de derrumbarse apenas sufra una avería el Falcon y no nos vendan ni las piezas de repuesto. El día que deje de dar pedales, el batacazo de la bicicleta lo tiene asegurado.

Las Fiscalías británica, norteamericana, boliviana y venezolana le siguen el rastro al socio picapiedra y, si no se derrumba el Gobierno en una jugada, puede caer en la siguiente, cuestión de tiempo.

Calviño se queda agarrada a la brocha y un tal Donohoe, de Irlanda, país que también se comió el rescate en crudo y sin afeitar, se lleva la escalera porque no somos de fiar. La señora Calviño se queja de que algún país cambió su voto en el último instante, como si ella no se hubiera enterado de que “sólo sí es sí” (que le pregunte a la Calvo) y que el consentimiento informado tiene estas cosas.

Alemania, Francia e Italia le prestaron sus votos a Calviño, tal vez para disimular, pero a sabiendas de que, numéricamente, la mayoría de países (11 frente a 8) darían su respaldo al candidato de Irlanda, porque no se entendería que los tres países que dominan el 80% del presupuesto de la UE se dejasen colar un revés en contra de sus intereses el año en el que la UE se juega un capitalazo y todos sus cortijos.

La Calvo, para despistar, anuncia que harán una nueva Ley de Memoria, más histérica todavía, y la Calviño se despide de la historia de presidir el Eurogrupo. Entre la Calvo y la Calviño hay un mundo, pero sólo faltaría que los dineros que nos lleguen de la UE se los quieran gastar en desenterrar los muertos de hace 80 años cuando tienen a 50.000 de ahora que nadie sabe dónde están.

Resulta de verdad incomprensible que persistan en la idea de un modelo fuera del capitalismo cuando nadie logra poner un sólo ejemplo que pudiera servir de referencia.

Cuba y Venezuela ya no existen sino como ejemplos de un infierno en la Tierra: no producen nada, salvo miseria, y sólo exportan maletas llenas de lingotes, para cuando tengan que salir huyendo los causantes de la debacle.

Cuba es un enigma que corre aceleradamente hacia el PIB per capita de la República Democrática del Congo y que algún día tendrán que resolver a tiros, si es que les quedan balas para entonces. Y Venezuela es una cárcel de la que se fugan por cientos de miles cada vez que aparece por las calles de Caracas un tipo llamado Zapatero.

En Europa confían tanto en Sánchez que nos miran los papeles con lupa, rastrean debajo de cada alfombra y nos expulsan hasta de los rankings de la pandemia de la OCDE.

A la ministra de Exteriores, González Laya, un peso super pluma queriendo combatir en la Liga de los pesos pesados, también la han descabalgado de su candidatura a la Organización Mundial de Comercio. Alguien que se viste entre Camden Town y Portobello y que cree que los negocios son una enfermedad a erradicar, como el sarampión o la viruela, no ha parecido la opción más aconsejable para favorecer la libre competencia entre países.

Como el Congreso está cerrado por vacaciones, Sánchez ya no necesita el plasma para responder a nada y se larga de gira para que no lo pillen en ningún acto donde el personal de a pie lo ponga a caer de un burro, mientras la Wehrmacht mediática emite en sesión continua raciones voluminosas de cambio climático y de verano de mascarillas en sus programas de rojos y mariquitas como maniobra de distracción.

Es urgente que Sánchez empiece a echar la culpa a algo o a alguien y que se invente un bloqueo inexistente, como el cuento del embargo del que lleva viviendo más de 60 años el castrismo.

¡Matria o muerte, perderemos!

PS: Y C’s…, buscando tablas para construir una balsa antes del naufragio.


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