El cartel anunciador de la Navidad, presentado por la asociación de belenistas y bendecido por el Ayuntamiento, en el que se muestra a un supuesto arcángel Gabriel deslizando sutilmente una pose provocativa, utilizando un elemento tan nuestro como la Giralda, además de una clara ofensa a todos los sevillanos supone una burla cruel a personas con tendencias homosexuales, muchas de ellas dotadas de una sensibilidad extrema y que tanto bien aportan a las artes y las humanidades de la sociedad.


Ningún colectivo merece ser humillado de manera tan despiadada, hortera y cutre. Sevilla no es digna de unos representantes municipales incapaces de defender los derechos humanos de todos y que, en aras del buen rollito tolerante y de una burda ideología de género que diluye nuestra identidad, han permitido que se caricaturice y se eleve al ridículo a ciertos de nuestros vecinos, ofreciendo de ellos una imagen chirigotera, patética e irreal que lastra sus posibilidades de integrarse con normalidad en una convivencia democrática y plural, retrotrayéndonos a oscuros tiempos de triste nazismo, en los que a millares de ellos se les señalaba a fuego con una estrella de David de color rosa, sencillamente por ser homosexuales.

Nunca más.