Sevilla en la Ópera (y X): La gran estela Contemporánea

Las óperas más famosas hasta ahora mencionadas en entregas anteriores (Fidelio, 1805, Beethoven; El barbero de Sevilla, 1816, Rossini; La favorita, 1840, y María Padilla, 1841, Donizetti; La forza del destino, 1862, Verdi; y Carmen, 1875, Bizet) forman parte de un total de 47 óperas ambientadas en Sevilla compuestas durante el S XIX. Los temas que más inspiraron a libretistas y compositores fueron Fígaro, y Don Juan, y, partir de la aparición de la Carmen de Bizet, aunque dentro de un margen más estrecho de creatividad, y ya en el S XX, se han compuesto algunas óperas que si bien no están directamente basadas en la novela de Merimée, y aunque tampoco se traten de lo que en televisión se suele llamar por la terminología en Inglés: “spin off”, es decir, un personaje extraído de una serie sobre el que se construye otra, sí tienen reminiscencias, o evocaciones a la temática y las características de Carmen como personaje arquetípico. Algunas de estas óperas son: Conchita, 1911, libreto de Maurice Vaucaire y Carlo Zangarini, música de Ricardo Zandonai, estrenada en Milán; La muerte de Carmen, 1936, libreto de José Mª Pemán, música de Ernesto Halffter -inconclusa-; y Carmen, 1975, libreto de Axel Strinsberg, música de Eberhard Eyser.

El S XX no fue menos pródigo en óperas de ambientación sevillana que el XIX, se compusieron igual número de óperas, 47. Los temas del XIX se continuaron empleando, y apareció uno más: Don Juan de Mañara, sobre el que se han compuesto varias óperas (L’ombra di Don Giovanni, con libreto de Ettore Moschino, y música de Franco Alfano -discípulo de Puccini encargado de terminar su inconclusa Turandot-, estrenada en La Scala de Milán, el 2 de abril de 1914; Don Juan Mañara, con libreto de A. W. Holm y August Enna; música de August Enna, estrenada en Conpenhague el 17 de abril de 1925; Don Juan de Mañana, libreto de Arnold Bennet, música de Eugène Goosens, estrenada en el Convent Garden de Londres, el 24 de junio de 1937; y Don Juan de Mañara, libreto de O.V. Milosz, música de Henri Tomasi, estrenada en Munich, el 29 de marzo de 1956).

Miguel Mañara Vicentelo de Leca (Sevilla 3 de marzo de 1627-Sevilla 9 de mayo de 1679), Caballero de la Orden de Calatrava, nació en el seno de una familia rica sevillana originaria de Córcega, fundador del Hospital de la Caridad, y miembro de la Hermandad de la Santa Caridad. No existe documentación histórica fehaciente que confirme el mito que se le atribuye por la literatura romántica francesa del S. XIX, que lo identifica con el mismísimo Don Juan Tenorio, que es el personaje en que se basan las óperas que llevan su nombre.

Entre los compositores más conocidos que se inspiraron en temas ambientados en Sevilla se encuentran:

Jules Massenet (1842-1912), uno de los más importantes compositores franceses del período romántico, autor de 25 óperas, entre las que se encuentran Manón (1884), Werther (1892), y Thaïs (1894) -de esta última es el famoso interludio Meditación de Thaïs-. Compuso música para ballets, cantatas, oratorios, piezas orquestales, y alrededor de 200 canciones.

Influyó en importantes compositores italianos como Pietro Mascagni (compositor de una de las óperas principales del verismo italiano, Cavallería rusticana, 1890), Ruggero Leoncavallo (compositor de la famosísima ópera Pagliaci, 1892), y Giacomo Puccini, 1858-1924, el último de los titanes de la lírica italiana (La boheme, Tosca, Madame Butterfly, y Turandot, de su autoría entre tantas otras, ocupan los primeros lugares mundiales en cuanto a popularidad y número de representaciones desde sus respectivos estrenos).

La ópera Chérubin (Querubino), de Massenet, con libreto de Francis de Croisset y Henri Cain, fue estrenada en la Ópera de Monte Carlo, el 14 de febrero de 1905. Trata sobre las tribulaciones amorosas del joven Chérubin -personaje desarrollado a partir del de Las bodas de Fígaro, de Beaumarchais, y la famosísima ópera homónima de Mozart-, que ya ha cumplido 17 años y escribe una carta de amor a la Condesa, que es interceptada. Además, Querubín desea y persigue a todas las mujeres que le rodean, y genera por todo ello una comedia de enredos. Esta ópera tuvo un éxito moderado en su estreno, y después desapareció, aunque a partir de los 80 se ha representado algunas veces.

Conchita, es una ópera de tema y personajes -algunos de la vida real- sevillanos, con libreto de Maurice Vaucaire y Carlo Zangarini, y música de Riccardo Zandonai, estrenada en el Teatro dal Verme, en Milán, el 14 de octubre de 1911. Ricardo Zandonai (1883-1944) fue un compositor italiano que alcanzó la fama con su ópera Francesca da Rimini estrenada en el Teatro Regio de Turín el 19 de febrero de 1914.

Inició su carrera en la composición dentro del estilo del verismo, y del círculo de influencias de la importantísima Casa Ricordi. Fue precisamente Ricordi quien 5 años antes del estreno de Conchita, había propuesto a Giacomo Puccini componer una ópera sobre esta historia, pero este no se sintió atraído porque consideró que “los personajes carecían de sinceridad en sus sentimientos”, y rechazó el proyecto.

El siguiente músico que recibió la propuesta de componer Conchita fue el español Isaac Albéniz (1860-1909), quien desistió por causa de una enfermedad. Entonces Ricordi encargó la ópera a Zandonai, a quien mandó a Sevilla para que se inspirara. Zandonai, más que inspirarse se enamoró de Sevilla. Escribió una apasionada carta a Ricordi en que le comentaba que se sentía “como en un sueño”, durante su estancia en la ciudad.
El libreto de Conchita está inspirado en la novela “La mujer y el Pelele”, de Pierre Louÿs (Bélgica 1870-Francia 1925), quien también había estado en Sevilla.

La trama está inspirada en la “Carmen” de Merimée, pero los libretistas sustituyeron el final trágico, por uno feliz. La ópera consta de seis escenas: la fábrica de tabacos; intermezzo en la calle; la casa de Conchita; el Baile, en un pequeño cabaré teatro; la puerta; y la casa de Matteo. Conchita (soprano), es una cigarrera a quien corteja Matteo (tenor). Ella se resiste. Matteo ayuda económicamente a la madre de Conchita para aliviar la precaria situación en que vivían, pero ella -Conchita-, se ofende, huye, y se convierte en bailaora de flamenco, alcanzando cierto éxito. Matteo la busca hasta que da con ella. Matteo sigue con su cortejo, pero es rechazado una y otra vez. Conchita decide poner a prueba el amor de Matteo y organiza una cita con un falso amante. Matteo los encuentra y pierde los estribos por los celos, lo que es visto por Conchita como prueba de amor definitiva, y entonces decide acceder. Fin. De esta ópera se suele destacar el carácter musical local que Zandonai supo impregnar a la música.

El gran compositor ruso Sergei Prokofiev (1891-1953), cuyo gusto por los temas hispanos era ampliamente conocido (estuvo casado durante 18 años con la soprano española Carolina Codina Nemysskaya, (Madrid 1897-Londres 1889), de nombre artístico Lina Lluvera), compuso la ópera “Bodas en el monasterio” (en inglés Bethrotal in a monastery) con libreto en ruso escrito por él y su segunda esposa Mira Mendelson.

El libreto de Prokofiev-Mendelson está basado en la obra “La dueña”, del escritor y dramaturgo irlandés Richard Brinsley Sheridan (1751-1816), musicalizado por el compositor Thomas Linley “el joven”, (1759-1778), considerado “el Mozart inglés”.

La acción de la ópera sucede íntegramente en Sevilla. Se trata de una extravagante parodia de las óperas cómicas (por ejemplo, El barbero de Sevilla), en que una joven consigue ser más lista que sus padres, o que su protector, y salirse con la suya casándose con el pretendiente de su gusto. La confusión y profusión de disfraces, subterfugios, e identidades cambiadas termina en nada menos que tres bodas que desafían los deseos de Don Jerome (tenor), un influyente señor de Sevilla que esperaba casar a su testaruda hija Louisa (soprano), con Isaac Mendoza (bajo), un rico pero viejo judío portugués comerciante de pescado, que se hace acompañar por su amigo Don Carlos (barítono). Mendoza termina casándose con La Dueña (contralto), quien es la chaperona de Louisa. Louisa con Don Antonio (tenor) de quien está enamorada, pero es pobre. El hijo de Don Jerome, Ferdinand (barítono), ayudado por su hermana Louisa, consigue escapar con su enamorada Doña Clara (mezzosoprano), a quien su padre quería meter en un convento. Todas las bodas tienen lugar en un monasterio que colinda con un convento, después que los jóvenes amantes, y el engañado Mendoza, sobornaran a un viejo y bebedor monje, que es quien los casa.

Se estrenó en el Teatro Kirov, de San Petersburgo, el 3 de noviembre de 1946. En 2008 se interpretó en el Palacio de las Artes de Valencia, y en 2019 en la Staatsoper de Berlín. Los críticos han señalado que la ópera, dada la época y lugar en que fue compuesta -década de los 40 en la URSS-, carece por completo de cualquier alusión política o social, exceptuando tal vez la de los monjes borrachos.

Como hemos visto hasta ahora, Sevilla no solo ha sido fuente de inspiración para compositores y libretistas desde el S XVIII, también ha dado al mundo personajes arquetipo (Fígaro, Don Juan, Carmen), que por derecho propio han seguido inspirando hasta nuestros días, y muy seguramente lo seguirán haciendo en el futuro. Las últimas óperas que nos llevan a Sevilla datan de fechas tan recientes como el 2002 (Don Juan en el infierno, con música y libreto de Karel Skarka, estrenada en el Teatro Nacional de Praga), y 2006 (Il dissoluto assolto, con libreto de José Saramago, y música de Azio Corghi, estrenada en el Teatro Sao Carlos de Lisboa).

Epílogo

Esta serie de artículos ha pretendido modestamente arrojar una luz sobre algunas de las tantas obras que han inspirado Sevilla, y los temas sevillanos. Sería imposible en este soporte hablar detalladamente sobre cada una de las 150 óperas de ambientación sevillana, de modo que para quien desee ampliar la información al respecto, sugiero, como dije en la primera entrega, leer el libro “Sevilla, ciudad de 150 óperas”, de Ramón María Serrera y Andrés Moreno Mengíbar, que es la obra definitiva.
También recomiendo leer el maravilloso libro “Los García, una familia para el canto”, de Andrés Moreno Mengíbar, sobre esta importante e influyente en la historia de la lírica, familia de origen sevillano.

Muchas han sido las fuentes que han servido para la redacción de estos artículos: “La ópera, una historia social”, de Daniel Snowman; “El libro de la ópera”, de José María Martín Triana; “Breve historia de la ópera”, de Jesús Trujillo Sevilla; “Historia de la ópera”, de Gabriel Menéndez Torrellas; “Sevilla y la ópera en el Siglo XVIII”, de Andrés José Moreno Mengíbar; el “The New Grove Dictionary of Opera”.

No puedo cerrar este ciclo sin antes agradecer al canal en Youtube de “Historia y Patrimonio de Sevilla”, de la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Sevilla, donde hay una serie de maravillosas conferencias impartidas por el historiador Luis Hernández Moliní, que tan útiles me fueron para conformar y redondear la idea del por qué histórico, que hace que Sevilla tenga esta gran estela en la Historia de la Ópera.

Gracias a todos los que han seguido la serie. ¡Hasta otro encuentro operístico sobre Sevilla, o sobre algún otro tema de interés!

Todos los capítulos anteriores:

Sevilla en la ópera (I). La ciudad soñada en toda Europa

Sevilla en la Ópera (II). Los enredos de Mozart en Sevilla

Sevilla en la Ópera (III). Beethoven viene a Sevilla

Sevilla en la Ópera (IV). Rossini entre sus amigos sevillanos

Sevilla en la Ópera (V). Donizetti y las amantes reales del Alcázar de Sevilla.

Sevilla en la Ópera (VI). Locos de amor en los jardines

Sevilla en la Ópera (VII). La fuerza del destino trajo a Verdi a Sevilla

Sevilla en la ópera (VIII). La primavera de Verdi en la sevillana Fonda de Londres

Sevilla en la Ópera (IX). La Carmen de Bizet pasea a Sevilla por el mundo

……




 

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1 Comment

  1. Zoe Valdes dice:

    Excelente episodio de la Serie, que no me pierdo ni uno…

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