Lo decía Raffaella Carrá allá por el año 1974 y ahora, por cada esquina de esta Sevilla ‘kofrade’, vamos entonando aquello de “rumore, rumore…”.


Amigos, nos estamos volviendo absolutamente locos. Y no como esos locos bajitos, que diría Serrat. Aquí ya no somos niños pero parece, y digo parece porque tampoco es plan que me tomen por abogada del diablo, que ahora que somos muy mayorcitos y algunos peinan canas, nos vuelve a encantar poner en práctica ‘el juego del teléfono’. ¿Lo recuerdan? una inocente diversión que nos entretenía y que ahora, hemos sido capaces de llevar a una dimensión paralela. Irreal, pero que a su vez, la tomamos como cierta. La hacemos veraz, le damos toda la credibilidad que nos da la gana y para rematar, ponemos nuestro toque. Obviamente, ya que nos cuentan un chascarrillo, tendremos que añadirle algo de cosecha propia. Recuerden el juego y no lo pierdan de las hojas de su memoria.

Lenguas viperinas, cuchillos afilados, burdos aprendices de colaboradores de un ‘Sálvame cofrade’, hienas en busca de carnaza con el objetivo de juguetear y dar ‘primicias’. De una propuesta, sacamos una confirmación. De un rumor, la información más certera que pueda existir y de un bulo…bueno, de un bulo sacamos una corona, un palio a la calle con su banda, repertorio, petaladas, recorrido y hasta la hora a la que se recogerá (nada de esto exento de crítica, que lo cortés no quita lo valiente) No, no se rían. Saben tan bien como yo que es cierto.

Vamos dando puntaítas y bordando una realidad paralela sin precedentes. ¿Saben qué es lo peor? el daño, el daño que todos les estamos haciendo a las hermandades y a la Semana Santa de la que tantos golpes de pecho nos damos. Nosotros a sabernos cualquier rezo (si puede ser una salve cantada, mejor, porque lleva su melodía y eso ‘está más guapo’) que ya lo de ser buen cristiano…”mira hijo, que predique otro con el ejemplo que a mí, mientras horneo este cuento, no me da tiempo a serlo”.

Corroboren, vean, crean…márquense un santo Tomás. Pero no inventen, no jueguen con vidas personales, no se crean ni la mitad de los que les cuentan y les ha llegado por fulanito, que a su vez, se lo ha contado menganito porque periquito de los palotes lo escuchó en un corrillo un día en el bar de la hermandad.

Borden, pero siempre con el hilo de la realidad, ‘por favó’, que luego vendrá el lobo…y pasará lo que pasará.