Retales

Cuando uno no tiene nada que llevarse a la pantalla, lo mejor es acudir de inmediato a la vestimenta de un periódico y extraer del mismo lo que yo llamo “los retales”. De esta manera tan simple elaboras una columna de opinión en tres minutos. Te apoyas en las frases más redondas, en las que se etiquetan como titulares, y a partir de ahí comienzas a escribir, bien a la contra o bien a favor -que las dos opciones son válidas en este caso- y estando involucrado de lleno en ello te das cuenta al rato de que llegaste a las quinientas palabras que se te piden. Así de fácil. Por eso, no entiendo el que alguien tenga que estallar en llanto porque no se le ocurra ni una sola palabra para cubrir “el expediente”. Lo explico para que se entienda.

Un “poné”. Leo en un diario de papel que “la diosa del Tardón” deja el Parlamento de Andalucía (¿qué tendrá el acta?) para dedicarse “en cuerpo y alma” a su escaño en el Senado, esa sala de espera en la que uno se sienta, observa y se larga llevándoselo lo más calentito posible sin haber dado palo al agua. Se dice por los mentideros de la Macarena que la susodicha diosa va a “sacar” de este nuevo trabajito, entre unas cosas y otras, la cantidad de 6.500 eurazos, aparte sus apariciones (nunca mejor dicho) en distintos programas de televisión. Todo un premio gordo. Aunque también se cotillea, que todo obedece a que “el guapo de la Moncloa” ha obligado al títere de la Plaza Nueva aplicar zotal a la del ratón para que ésta desaparezca de su intimidad.

Otro “poné”. Leo en un diario digital que cierto sector que ocupa bancada en el Congreso de los Diputados se ha sentido ofendido porque una persona nombrada por elección popular como representante en una cámara legislativa ha llamado “bruja” a una parlamentaria socialista cuando ésta estaba disertando sobre el aborto. Y se ha considerado tal palabra un insulto, por lo que se ordenó al político que la dijo que se retractara de inmediato. No entiendo nada, la verdad. ¿Un insulto decirle a alguien brujo o bruja? Hombre, dado que el lugar en que se produjo este hecho es la Plaza Mayor del pueblo no me parece que dicha unidad lingüística pueda alcanzar la “categoría” de ofensa. Yo mismo, para mis cosas, soy un brujo, oiga. Y qué.

¡Ea! Pues verá que por lo expuesto, ya tiene usted el artículo o columna en cuestión totalmente liquidado. Se cumplió, amigo, como el que no quiere la cosa, con los 2.752 caracteres de marras. Ahora puede echar todo el humo que quiera por la boca y la nariz, que el puro se elaboró en Cuba y fíjese cómo se encuentran los cubanos; que muchos son los que hacen manifestaciones sin pudor y se lanzan proclamas a favor del presidente norteamericano, que ya da igual el nombre y la edad que tenga.




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