De golpe y porrazo (de golpe de independentistas) Sánchez ha metido a los españoles a académicos. Como aquí no hay nada que hacer menos lo que no hay que hacer y se hace, ahí va la palabrita: Relator.


Hora y pico de rueda de prensa urgente para que Carmen Calvo se la pegara dando capotazos y, una vez más, devolviera el toro a los corrales mientras ella cruzaba, como es su estilo, la puerta pequeña y trasera de la política entre almohadillazos.

Eran ya las tantas de la noche y todavía estaban en la televisión pública con debate sobre el vocablo relator. Que si el diccionario lo entiende de una forma y la ONU de otra.


En Sevilla lo tenemos claro: Relator es la calle por la que coge la Esperanza camino de Parras. Relator es un nombre que guarda la memoria de la infancia, buscando en el programa Orientación, que me daba Lucena Telestar, por dónde volvía La Macarena. Relator es un trecho de escalofrío y emociones cuando Ella acaba de dejar la calle Feria, trayéndose el sol de la mañana ayudándola en luz por las ojeras cansadas y en la candelería que regresa abatida de tanta madrugada. Relator en Sevilla es uno de los hermosos pedazos de la Gloria que deja a su paso La Macarena.