Reflexión tras la jornada de reflexión

Otro día para la incertidumbre, otro día melancólico y aliquebrado seguramente destinado a sumarse a los muchos ya de esta bella tierra de nuestra España, cuya nave boga sin timón y a la deriva de unos vientos cada vez más  amenazantes y aventurados.

Es día de elecciones, la “gran fiesta de la democracia”, el sufragio universal funcionando a toda máquina. El dogma por excelencia del sistema, su razón de ser y fundamento últimos, la verdad revelada a los hombres, cada persona un voto, vale lo mismo el voto del iletrado que el del catedrático, el del filósofo que el del jovenzuelo recién salido del bachillerato y experto en reggaetón….

José Antonio Primo de Rivera dejo escrito:

El sistema democrático es, en primer lugar, el más ruinoso sistema de derroche de energías”, y “el sufragio, la farsa de las papeletas entradas en una urna de cristal” (29 de octubre de 1933). “Ya es hora de acabar con la idolatría electoral. La verdad es verdad aunque tenga cien votos, y la mentira es mentira aunque tenga cien millones” (4 de julio de 1935).

 Antes que él, en 1882, el dramaturgo Henrik Ibsen escribió una de sus obras más conocidas, “Un enemigo del pueblo”, y en ella su protagonista, el doctor Stockmann, es acusado por sus vecinos de ser eso, “el enemigo del pueblo”. Stockmann decía en la universalmente conocida obra cosas como esta: “El enemigo más peligroso de la razón y de la libertad de nuestra sociedad es el sufragio universal. (…) ¿Quiénes suponen la mayoría en el sufragio? ¿Los estúpidos o los inteligentes? Espero que ustedes me concederán que los estúpidos están en todas partes, formando una mayoría aplastante. Y creo que eso no es motivo suficiente para que manden los estúpidos sobre los demás”.

El político y pensador francés de la primera mitad del siglo XIX, Alexis de Tocqueville, antes que Ibsen escribiera su obra, había dicho:”Yo no temo al sufragio universal; la gente votará como se le diga”. Pareciera que el bueno de Tocqueville  ya conocía la Sexta, la Cuatro, la TVE de la comisaria Mateo y la SER, por solo poner unos cuantos ejemplos de pluralidad informativa y ausencia de sesgo ideológico en sus informaciones.

No me detendré en hacer juicios de valor sobre la categoría intelectual de todos los citados, sin duda innegable en todos ellos, tan solo los traigo aquí para colocar sus palabras como marco adecuado a mi reflexión tras una jornada de reflexión preelectoral más.

La asociación entre la elección de representantes o sufragio y la democracia es falsa, pero desde principios del siglo XIX, un sistema diferente a la democracia es considerado como la única forma de ella. 

¿De verdad alguien puede creer que en esta sociedad dominada por los poderes económicos y manipulada veinticuatro horas al día desde los medios de comunicación el voto es libre?

La prueba empírica más palpable del fracaso del sufragio universal es el Gobierno de mediocres, sectarios y personas sin principios que está próximo a formarse en España tras las elecciones generales del mes pasado. Si conociendo todo lo que ha hecho y dicho, y, sobre todo, todo lo que está dispuesto a decir y hacer el actual quimérico inquilino de la Moncloa, el resultado electoral ha sido el que ha sido, algo huele que apesta en la teoría idílica de que una persona un voto es la forma ideal de  democracia.

Si la mayoría salida de esas urnas pacta con los comunistas amigos del régimen dictatorial venezolano y con los golpistas separatistas catalanes y sus colegas vascos todo tipo de concesiones, todas ellas encaminadas a romper la unidad nacional y la igualdad entre españoles, ¿puede eso quedar legitimado por el mero hecho de haber sido elegida esa mayoría por los electores? ¿O es ilegítimo en todo caso?. Si prohíben por ley los votados por una mayoría el que se puedan escribir artículos como este, ¿será legítima esa prohibición al venir del Gobierno elegido por la mayoría, aunque vulnere mi libertad de expresarme?.

En definitiva, ¿puede invocarse el sufragio universal para justificar cualquier cosa?

Ha hecho fortuna tras el resultado de las pasadas elecciones generales la frase “disfruten lo votado”. Y esa frase, en si misma, encierra la más feroz crítica al sufragio universal.

Un sistema en que unos políticos pueden coartar la libertad y hasta perseguir por ley a los que piensan diferente de la VERDAD única impuesta desde el poder, y eso se considera la máxima expresión de democracia, por el hecho de que a esos políticos los han votado un determinado número de ciudadanos mayor que los que han votado a otros, debería hacernos pensar, si es que alguien se toma esa molestia hoy en día, en que todo se toma por inamovible e indiscutible y casi nadie se replantea nada, lobotomizados como estamos por las televisiones y redes sociales.

Bien, hemos celebrado la gran fiesta de la democracia una vez más, ahora…..disfrutemos lo votado.

Y asumamos que, como dijo, Charles Bukowski, “la diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes”.




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