¿Quo vadis, Ciudadanos?

Durante muchos años, tanto UCD y el PP, como el PSOE, cuando no conseguían obtener mayorías absolutas, solicitaban el apoyo de los partidos nacionalistas –especialmente Convergencia y Unió y el PNV- para poder gobernar en España, y dichos partidos facilitaban generosamente la gobernabilidad, a cambio del pago en especie de transferencias de competencias y otras canonjías. Estos dos partidos nacionalistas, a su vez, detentaban el monopolio del poder en sus respectivas Comunidades Autónomas. 

Rasgos de Ciudadanos

El 8 de junio de 2006 surgió en Cataluña, bajo el título de “Ciutadans”, un partido político fundado por un grupo de intelectuales, con el primordial objetivo –como ha señalado una de sus fundadoras, Teresa Giménez Barbat- de enfrentarse al nacionalismo institucional de Jordi Pujol y al Gobierno tripartito de izquierdas que  había asumido su herencia nacionalista. Según otro padre fundador, Ponç Puigdevall, pretendieron crear un partido de centro moderado, que, de un lado,  impidiera los abusos del PSOE y del PP y, de otro, evitara que los partidos nacionalistas tuvieran un peso e importancia excesivos en la gobernación de España. Pusieron énfasis en cubrir el espacio del centro, pero éste es un concepto geométrico y no ideológico, y está supeditado a las oscilaciones de los bloques de derechas y de izquierdas, de los que pretendían equidistar. Ideológicamente, surgió con un doble alma -la socialdemócrata y la liberal-. pero no definió claramente cuáles eran sus principios básicos, dejándolos en una cierta ambigüedad que tenía sus ventajas, pero también sus inconvenientes.

Los promotores lanzaron un Manifiesto en el que hacían un llamamiento a la creación de un partido que se olvidara de los problemas identitarios y se preocupara de resolver los problemas reales de  Cataluña. Cs inició un movimiento de reacción cívica contra el nacionalismo, que tuvo éxito porque atrajo al sector constitucionalista que creía que el PP catalán no les ofrecía la protección necesaria para hacer frente al trato discriminatorio que les daba el nacionalismo en el poder, que controlaba los distintos ámbitos de la sociedad catalana. En su Programa electoral, afirmaron que el partido pondría fin al “procès” separatista, recuperaría la normalidad y la autonomía de Cataluña, y trabajaría para restaurar la convivencia entre todos los catalanes.

El partido obtuvo tres diputados en las elecciones autonómicas de 2010, nueve en las de 2012 y veinticinco en las de 2015. Aunque nació como un partido eminentemente catalán, su Presidente, Albert Rivera -un joven advenedizo con buena presencia y labia, que se hizo cargo de la dirección del partido porque ninguno de sus fundadores quiso asumir esa función- decidió extender la actuación del partido al ámbito nacional. Tras no obtener ningún diputado en las elecciones generales de 2008 y 2011, Cs consiguió 32 escaños en las de 2014. Rivera trasladó a Madrid su Estado Mayor –compuesto por José Manuel Villegas y Juan Carlos Girauta- y se centró en la acción nacional, dejando una tanto desguarnecida la casa madre catalana, que defendió bizarramente su sucesora Inés Arrimadas. Ésta ganó en 2017  las elecciones autonómicas al conseguir 37 escaños, si bien no pudo acceder al Govern por los efectos de un nuevo Pacto de Tinell, poe el que todos los partidos salvo el PPC se pusieron en su contra. Lo peor fue que ni siquiera lo intentó, dejando pasar una magnífica oportunidad para haber presentado  un programa de gobierno alternativo al nacionalismo.

Cs señaló en su Ideario que pretendía ocupar el espacio electoral del centro-izquierda no nacionalista y fluctuó entre el liberalismo y la socialdemocracia- aunque se autodefinió  como liberal y progresista, el electorado lo percibió como un partido de centro-derecha. Rivera se decantó  por la vertiente liberal y, ya en su primer Congreso, 6 dejó de lado la socialdemócrata, lo que provocó las primeras escisiones en el partido por parte de los militantes de esa ideología. El principal acerbo de Ciudadanos es la calidad intelectual y profesional de sus militantes, por lo que –al no contar con una base programática bien definida- está expuesto a las deserciones de su socios en cuanto creen que el partido no sigue la dirección que ellos estiman correcta. Según Ignacio Martín, Cs ha se presenta como un partido de centro-centro, por creer que ésa era la mejor manera de ampliar su base electoral. De ahí su ambigüedad ideológica y su caracterización como un partido “atápalotodo”, que aspiraba a atraer votantes de ideología diversa. Como ha señalado Javier Redondo, Cs pretende ser lo que la izquierda no le deja y buena parte de sus votantes no quieren.

Actuación de Ciudadanos a nivel nacional

Rivera se obnubiló con el éxito de sus 55 escaños y las predicciones de algunos sondeos que pronosticaban el “sorpasso al PP y le permitirían erigirse en el líder de la oposición. Se escoró hacía la derecha, renegó de su acuerdo programático con el PSOE y renunció a co-gobernar con Pedro Sánchez –que tampoco parecía muy dispuesto a colaborar con él- y, entre galgos y podencos, perdieron la oportunidad de formar un sólido Gobierno de centro-izquierda. Se tuvieron que repetir las elecciones, y Cs pujó alto, negó cualquier posible colaboración con el PSOE y recibió el castigo de su deletéreo electorado, que redujo a diez el número de diputados del partido, lo que provocó la dimisión de Rivera por vergüenza torera.

Su sucesora Inés Arrimadas ha hecho de la necesidad virtud y está tratando de sacar el máximo rendimiento a su escuálida tropa, siguiendo el modelo oportunista del PNV, aunque carece de su marrullería y sentido táctico, con el que consigue réditos incalculables de sus magros recursos e incluso llegar a comer en dos platos distintos al mismo tiempo. Cs, en cambio, vende su apoyo a precio de saldo. Tras la debacle electoral, volvió a su naturaleza de partido-bisagra y pactó a babor y a estribor. Por la derecha, pasó a cogobernar las Comunidades de Andalucía, Madrid, Murcia y Castilla/León y, por la izquierda, facilitó gobiernos socialistas en varios municipios. Para justificar su centro-centrismos, ha arremetido contra sus dos adversarios y puesto en pie de igualdad a PSOE/Ps y al PP/Vox, acusándoles de fomentar  la bronca permanente y el guerra-civilismo. El actual portavoz –el inexperto Edmundo Bal- ha presumido de hacer “política últil” y de tomar decisiones con la cabeza y en vez de con las tripas, como hacen otros partidos que han rechazado el estado de alarma y no han aportado nada. Ha criticado las artimañas y prepotencia de Sánchez por negociar con los independentistas, pero lo ha apoyado y  blanqueado a pesar de sus “liaisons dangereuses”, porque es un partido de Estado, valiente y útil, que sólo busca el interés general de los españoles. ¿Nos lo creemos? Como el cuco, Cs canta en un lado y, en otro, pone el huevo.

Acercamiento de Ciudadanos al PSOE

Cs inició su labor de cirineo al respaldar la cuarta prórroga –sobre la que el PP se abstuvo-, a cambio de que se separaran los subsidios a trabajadores y autónomos del mantenimiento del estado de alarma, algo que Sánchez había negado a Casado. Respaldó la quinta prórroga so pretexto de que había conseguido que el Gobierno no sucumbiera al chantaje de los independentistas, mientras aquél negociaba a sus espaldas con Bildu y se comprometía a derogar íntegramente la reforma laboral. Apoyó la sexta  prolongación del estado de alarma, pese que el Gobierno había pactado con ERC su abstención a cambio de que se reanudaran las negociaciones bilaterales en la Mesa del Diálogo con la Generalitat.

Sánchez ha seguido su coqueteo con el sustituto de Arrimadas durante su periodo de baja por maternidad, para practicar su táctica de geometría variable y jugar con Cs como el gato con el ratón. Como ha señalado César Antonio Molina, se trata de un juego político del que se beneficia Sánchez para dar celos a la novia oficial y luego volver a ella con más amor. Cs ha apoyado el nuevo Decreto que sustituirá al estado de alarma a cambio de concesiones menores, como la reducción en 50 cms de la cifra de “distanciamiento social”, el apoyo al teletrabajo, el levantamiento de la prohibición de usar mascarillas al hacer deporte, y una mayor colaboración con la Comunidades Autónomas en la realización de la desescalada. El acercamiento de los nuevos amantes de Teruel se ha formalizado con una reunión al más alto nivel en casa de la novia, la Moncloa. El siguiente paso en el noviazgo será la aprobación de la dote de los presupuestos generales del Estado, a la que el novio se ha mostrado propicio, eso sí, dejando constancia del que el bipartito no era su novia formal y que seguía siendo libre para seguir cortejando a las damas de su entorno.

El momento clave se producirá cuando se firmen las capitulaciones matrimoniales, pues la suegra -la Comisión Europea- exige unas condiciones a las que una parte del Gobierno bifronte, Podemos (Ps), se resiste a aceptar el régimen de la dote e insiste en que se fije el de comunidad de bienes, pero bajo la exclusiva administración de la novia. Últimamente, ésta se ha mostrado sensible a los requerimientos del novio y de la suegra, y declarado que está dispuesta a dialogar e incluso a aceptar algunas de las propuestas del cuñado -el PP-. Veremos en que termina este vodevil pre-nupcial y si el Gobierno accede a poner en el congelador los aspectos económicos de su pacto con Ps, y a presentar un Plan Nacional de reformas que sea aceptable para la Comisión Europea, para poder acceder a los citados subsidios y préstamos.

Critica a la actuación de Pedro Sánchez

El Plan de estatalización de la economía española presentado por Pablo Iglesias para salir de la pandemia económica va en la dirección contraria a lo que necesita España en estos momentos. El Ministro-Director General de Consumo, Alberto Garzón, lo ha reiterado al afirmar que “el comunismo es un movimiento político y social de transformación de la realidad, que sigue teniendo vigencia y, sin él, no habría democracia en España, porque está en el ADN de la tradición  de este país”(¿?). La reducción del déficit deberá llevarse a cabo no por la vía del recorte de gastos, sino por la del aumento de los ingresos. ”Hay que mejorar la capacidad recaudatoria para el cambio de modelo”. Ya sabemos lo que esto significa si prevalece la tesis de Ps: la adopción de planes quinquenales para la intervención de la economía por el Estado a fin de seguir los exitosos modelos de Corea del Norte, Cuba y Venezuela. 

En su impactante artículo “Un gran fracaso colectivo”, el ex–Ministro socialista de Cultura, Molina, ha señalado que lo que buscan Iglesias y sus secuaces es la creación de una legión de piqueteros que, o bien votan y hacen votar mediante consignas, o salen a la calle a amenazar o agredir a quienes no compartan sus ideas “La presencia en el Gobierno de Iglesias, su mujer y sus adláteres es un cáncer para nuestro país y hay que echarlos. Y el Presidente tiene que hacerlo antes de que se le eche a él mismo”.  Molina no exime a Sánchez de sus descalificaciones del Gobierno, al afirmar que “ha jugado todas las cartas de la irresponsabilidad y la ignominia, apoyándose en su diabólica corte celestial, pero el país se sigue hundiendo y nuestro prestigio también”. Ha señalado que, cuando debería existir una gran unidad política, sanitaria y económica, estamos viviendo los momentos más peligrosos para nuestra todavía joven e inexperta democracia, que pueden llevar al extremismo confrontacional en las calles. “Esta situación de caos político, moral, económico y social  no es la mejor carta de presentación para Europa”. ¿Agradará a Angela Merkel –que vivió la Alemania comunista- ver en el Gobierno español a los hijos y los nietos  de quienes la amordazaron?. “¿Van a poner su dinero en manos de un fanático, sectario y arribista como Iglesias? Yo no lo haría.

Según la OCDE, España es el país miembro de la Organización que sufrirá el peor desplome de su economía. En el peor de los escenarios que se manejan, su PIB se reducirá este año en un 14.4%, el paro superará el 20% y el nivel de deuda pública rondará el 130%. En el mejor de los casos, el PIB caerá un 11.1%, el paro ascenderá al 18% y el déficit se disparará entre un 10.3 y un 12.5%.  La Organización ha hecho un llamamiento al Gobierno para que acuerde con la oposición pactos de Estado para la reconstrucción del país, pero Iglesias se ha mostrado partidario de abordar la crisis económica sólo con los partidos de la izquierda, como Esquerra y Bildu.

Esta grave amenaza es la que me ha llevado a enviar el pasado día 9 sendas cartas a los Presidentes del Consejo, la Comisión y el Parlamento Europeos, que han sido respaldadas por 118 personas, que  representan la diversidad social española -22 profesores, 14 diplomáticos, 9 juristas y economistas, 7  periodistas, miembros del personal sanitario y estudiantes, 6 amas de casa, 4 generales, ingenieros y artistas…-. En ellas he pedido a los altos dirigentes de las instituciones europeas que intervengan en la medida de lo posible para paliar la desastrosa situación de la economía española, dentro de los límites de la no injerencia en los asuntos políticos de España. Asimismo he pedido a la Comisión que sea firme con el Gobierno español y le haga cumplir los compromisos asumidos, para poder disfrutar de las subvenciones y créditos del futuro Fondo de Recuperación contra los efectos de la pandemia del Covid-19, y ayude de esta forma al pueblo español.

Colaboración de Ciudadanos con el Gobierno

Sánchez se ha mostrado sensible por una vez a  la gravedad de la coyuntura económica y al hecho de que no podemos salir de ella sólo por nuestros propios medios. Ya desde antes de la pandemia, el Presidente se había negado a mantener cualquier tipo de diálogo con la oposición. Pese a que el PP votara incondicionalmente a favor de la declaración del estado de alarma y sus tres primeras prolongaciones, y se abstuviera en la cuarta, Sánchez lo ninguneó, lo criticó acerbamente y ni siquiera le informaba de las medidas que iba a adoptar , si bien esperaba su apoyo “gratis et amore”. El miedo a perder las votaciones en las dos últimas prórrogas del estado de alarma le llevó a un acercamiento zigzagueante a Cs para conseguir su voto, lo que ha sido criticado por sus aliados naturales, PNV, ERC y Bildu. El portavoz vasco. Aitor Esteban, ha señalado que, si la nueva relación de Cs con el Gobierno “se convierte en algo más”, complicará mucho las cosas, porque los planteamientos de Cs chocan directamente con los del PNV. ERC ha pedido a Ps que se posicione al respecto como socio del Gobierno, pues –según Gabriel Rufián-  pactar con un partido de derechas “que estaba en la foto de Colón” era incompatible con Esquerra.

Casado ha propuesto al Gobierno firmar pactos de Estado en materia sanitaria y económica para luchar contra los estragos causados por el coronavirus y, por primera vez, Sánchez no lo ha rechazado de plano. El Presidente defendió ayer en el Senado la interlocución con Cs, aunque ello supusiera rebajar el contenido del pacto con Ps, y afirmó que, para salir de la crisis y sacar adelante la reconstrucción del país, era preciso el acuerdo de todos los partidos, por lo que se mostró dispuesto a hablar, a dialogar y a llegar a acuerdos con el PP en los ámbitos económico, sanitario y social. La Ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, trató de nadar y guardar la ropa, al afirmar que no se trataba de modificar el pacto de l PSOE con Ps –que seguía siendo la “hoja de ruta” del Gobierno-, sino de reorientarlo, modularlo, adaptarlo a las exigencias y circunstancias de la coyuntura causada por la pandemia, y cambiar las prioridades si fuera preciso, con el fin de sumar a otros grupos políticos y encarar eficazmente la reconstrucción de España. Señaló que el Gobierno no podía aceptar los vetos cruzados entre ERC y Cs. Sánchez ha asegurado, sin embargo,  que sus pactos con ERC siguen en pie y que en julio reanudará su labores la Mesa de Diálogo.

El  portavoz de Ps. Pablo Echenique, contestó que el pacto estaba bien adaptado y había que cumplirlo, si bien su partido estaba dispuesto a mostrar flexibilidad. Creo que Iglesias y su consorte mostrarán la flexibilidad que sea necesaria para no romper con Sánchez y perder su paraíso terrenal, pues –tras haber tratado de  asaltar los cielos- se encuentran ahora con que de ellos bajan un legión de ángeles y arcángeles vestidos de verde, dirigido por un Grande querubín,  que protegen sus sueño y sus oídos de la contaminación acústica causada por las caceroladas de los fachas galapagareños.

La portavoz popular, Cayetana Álvarez de Toledo señaló que, para forjar un gran acuerdo sobre unos presupuestos de reconstrucción era necesario que el PSOE abandonara su deriva “podemita”, pues intentar cuadrar a Frankenstein era misión imposible”. Ha sonado una música nueva procedente del Gobierno que no estamos acostumbrados a oír, y habrá que ver hasta dónde llega la sintonía, pero, en todo caso, es sin duda, una buena noticia. Esperemos que no desafine la orquesta.

Cambio de estrategia de Ciudadanos

 Cs está haciendo todos los esfuerzos posibles “à la recherche du centre perdu”. Preguntado Jorge San Miguel –en un entrevista de Josep Maria Francàs- si se iba hacia una sustitución paulatina de Ps por Cs, el politólogo naranja dio una respuesta negativa, porque no daban los números. La gente de Cs sabe que con Sánchez no se puede ir “ni a heredar”. Intentan que la sociedad perciba que Cs es un partido constructivo y útil para sacar adelante medidas  requeridas en una situación de emergencia, y habrá que ver si el electorado comprende bien este nuevo papel. Los votantes de Cs no constituyen un cuerpo único con ideas coherentes. En abril de 2019 lo premiaron por decir  NO a Sánchez y en noviembre de ese mismo años lo castigaron por decir lo mismo. La vieja guardia del partido no entiende cómo Cs sigue sacando las castañas del fuego al Gobierno, pese a su sumisión a Ps, sus trapicheos con los independentistas catalanes y sus pactos con Bildu. No parece que saque rendimiento a su cambio de estrategia. Según el último sondeo de NC Reports para “La Razón” –que es bien diferente de los sesgados del CIS-, Cs perdería en unas elecciones generales  el 30% de sus votantes –la mitad de los cuales se pasarían al PP- y entre uno a tres escaños. También perderían votos el PSOE, Ps y Vox, y se llegaría a un empate a 111 escaños entre el PSOE y el PP. Los votos obtenidos por los partidos de la derecha -45.5%- superarían a los conseguidos por los partidos de izquierda -38.1%- y, una vez más, los partidos nacionalistas serían decisivos para la formación de un Gobierno.

Según Lucía Méndez, este cambio ha supuesto un balón de oxígeno para el Gobierno. Para Francisco Rosell, la solidificación del frente común entre ente Cs y el PSOE supone la cuadratura del círculo, pues Sánchez puede seguir con sus planes de legislatura con sus aliados independentistas, mientras sube a Cs al pescante del coche oficial. Nacido en Cataluña para combatir el nacionalismo, Cs no ha tenido inconveniente en sumarse a un heterogéneo cortejo presidencial en el que pululan los independentistas. El acercamiento al PSOE propugnado por Arrimadas implica reducir a la oposición a la impotencia, al permitir a Sánchez arrinconar al PP, presentándolo como un anejo a Vox, y utilizar a éste como señuelo para  cohesionar y movilizar a los votantes de izquierda al grito de “¡que viene el lobo!”. Según “El Mundo”, la baza del partido naranja permite a Sánchez explorar alternativas en su táctica de geometría variable. Para Cs supone la profundización en su estrategia de posicionarse en el centro y mostrar la utilidad de sus diez escaños en la conformación de pactos transversales. Arrimadas y Bal no pueden llamarse a engaño a estas alturas respecto a Sánchez, que ha demostrado reiteradamente el nulo valor de su palabra. A nadie se le oculta que el Presidente pretende el aislamiento del PP a fin de caricaturizarlo con Vox y, para esa espúrea operación, Arrimadas no debería servir de compañera de viaje. El acercamiento a Sánchez es una operación arriesgada, no tanto por las buenas intenciones de Cs, como por disponerse a negociar con un personaje que ha demostrado no tener principios, ni respetar lealtad alguna. Como ha comentado Santiago González, con Sánchez y su tropa no ha posibilidad alguna de diálogo. Arrimadas debe ser prudente para evitar morir por el abrazo del oso socialista.   

¿Merece la pena pagar ese precio para que la izquierda, monopolizadora de la superioridad moral, saque a Cs del “trifachito” y le conceda la vitola de partido democrático? Habrá que abrir un compás de espera para ver si la influencia benéfica de Cs induce al PSOE a distanciarse de Ps –lo que parece poco probable- y adoptar una política tendente a concertar pactos de Estado con los partidos constitucionalistas de la oposición. De no ser éste el caso, Cs habrá desempeñado el triste papel de “tonto útil” o de compañero de viaje del socialismo. Decía Konrad Adenauer que un método infalible para apaciguar a un tigre era ofrecerse uno mismo para ser devorado ¿Quo vadis, Ciudadanos?


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