Profesionales de la mentira

Estamos asistiendo a un vergonzoso espectáculo de mentiras entre altos cargos públicos. Empezamos por quien dice tener un Máster que se lo han regalado, seguimos con quien ha dicho ser Ingeniero y no lo es, para continuar con el que se ha dado la Licenciatura de Matemáticas por cuenta propia. Siguen saliendo casos y saldrán más, es el Ruedo Ibérico de la política que está marcada por falsedad y el egoísmo. Ahora todos se contentan con un infantil “pues tú más” o “tú peor” o “tú también”, como si el mal de muchos fuese el consuelo de todos y no más bien una epidemia lamentable.

Pasaremos página, hasta la siguiente. Por medio tenemos abundantes casos de corrupción: unos leves, otros auténticos robos a gran escala, a los que se da diferente importancia dependiendo del lugar donde vengan. El silencio de algunos medios de comunicación (SER, El País, etc.) con el tremendo escándalo de los Eres, es absolutamente patético y muestra lo dirigido y dependiente que está el sistema informativo de la mano que le da de comer.

La política, la vida política, el sistema político, es quien sufre. Cada vez confiamos menos en los políticos y en el sistema. Para unos estas cosas legitiman que todos intentemos robar como sea “porque más nos roban”, y en otros casos esta situación ha sido la puerta de entrada de los Populismos, hasta que hemos visto que roban tanto o más que los otros y se mueven por el amiguismo, el nepotismo de una manera aún más descarada.

Cuando hacemos de la política sólo una profesión y no un servicio a la sociedad, pasa esto. Empiezan las mentiras en los programas electorales: mírenlos, no se salva nadie. Unos prometían defender la unidad de España y la rompen sibilinamente cuando les conviene, otros defendían la vida del no-nacido y por miedo al qué dirán han mirado a otro lado. Proyectos de enseñanza que acaban en la papelera. Desgravaciones de impuestos que no llegan a los hogares. Y un largo etcétera.

Pero los políticos viven en una esfera de cristal, no viven esta realidad que sufrimos los de a pie. Hace falta un cambio, lo pide la masa social. Y no queremos un mesías. Queremos alguien valiente que esté por encima de los intereses personales y los del partido que le paga y mantiene. Que se sitúe más allá de los insultos y tenga un currículum de honradez y trabajo.




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1 Comment

  1. Ángel Súnico dice:

    Buen artículo.

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