En este país tan dado a las consultas públicas, a los referéndums y a las lecciones cada cuatro días ¿A nadie se le ha ocurrido proponer un referéndum sobre la cadena perpetua? ¿Saben de antemano cuál puede ser el resultado y por eso no lo convocan? ¿Este país es soberano y maduro para elegir a sus representantes, para elegir repúblicas fantasmas, pero no para saber lo que se hace con un asesino?

Estamos acostumbrados a escuchar a nuestros políticos apelar a la consulta de la ciudadanía. A la madurez de nuestra democracia. Para ello se pide día sí y día también un referéndum sobre monarquía o república, sobre cuántas veces hay que ir a mear al váter o chorradas varias. ¿Por qué tienen miedo de proponer una consulta de este tipo? Claro. Saben de antemano el resultado y a muchos ni se le ocurre. Y no hablo sólo de los partidos de izquierda, sino también de los de derecha. A estos últimos les pueden los complejos. Hablan de cadena perpetua, pero le meten lo de “revisable”, para que parezca menos facha. Tal y como está el patio, me conformo con que cumplan íntegramente sus condenas. Porque ni eso ocurre. Haces una carrera universitaria en la cárcel y un par de talleres de carpintería y jardinería, y a la calle con la mitad de los años que te echaron


Esto se legisla, no se consulta. Faltaría más que los ciudadanos y ciudadanas de este país votásemos a favor de que un pederasta, un violador o un asesino se pudra en la cárcel el resto de sus días. Porque eso es lo que piensa la mayoría de los españoles. Ni siquiera hace falta hacer tal consulta. Pero en una cárcel como en la que se rodó “Cadena Perpetua” u “Homicidio en Primer Grado”, no como en Estremera. Pero claro, eso va contra los derechos humanos. ¿Y dónde están los derechos de las víctimas? ¿Cómo se repara el daño provocado a la familia? ¿A golpe de tweet?

Y esto lo escribo después del desenlace trágico de Níjar con el pequeño Gabriel. Pero se podría haber hecho después del de Alcasser, Sandra Palo, Marta del Castillo, Mari Luz Cortés, Rocío Wanninkof, Sonia Carabantes, Diana Querr y un largo etcétera de nombres de personas y niños asesinados, muchos ellos, por sujetos que han salido de la cárcel -en teoría reinsertados- o que deberían haber entrado y no entraron antes de asesinar, como el caso de Mari Luz Cortés.

Pero lo que vende es proponer un referéndum sobre la monarquía. Eso es lo importante. Que seamos una República o una monarquía parlamentaria. La seguridad ciudadana, que más da. No se puede legislar en caliente. Claro. Pero en frío es imposible. Porque resulta que en Asturias hay dos casos sospechosos de acabar igual que el primero. Por lo tanto, seguiremos en caliente. Haremos concentraciones y nos pondremos lazos negros. Y lo que te rondaré morena.

Los ciudadanos somos inteligentes, avispados y lúcidos para determinadas cosas, pero para otras somos unos analfabetos, ignorantes e inútiles. Nos utilizan para unas cosas. Para otras somos meros espectadores.

Más que desde el dolor, escribo este artículo desde el hastío y el cansancio de ver que este país sigue igual y nunca va a cambiar. Seguimos dándole la vuelta al círculo sin querer atajar el problema por meros intereses políticos.