Poner las luces largas (II)

Poner las luces largas (I)

Como continuación al artículo de la semana pasada, trato otros seis aspectos del panorama que previsiblemente se encontrará nuestra princesa Leonor en torno a mediados de los años cuarenta del presente siglo, cuando estimamos que le toque reinar:

  1. La realidad aumentada, en manos de la Inteligencia Artificial. Resulta difícil de creer que ya no llevaremos el móvil en el bolsillo, ni veremos las series en la consola y a saber qué ocurrirá con los televisores, pues si los planes de empresas como Meta y Apple se realizan, podremos replicarlo todo con unas gafas ligeras, que actuarán como un gadget único. Ese mundo virtual llamado metaverso habrá cristalizado, y el teletrabajo será la forma habitual de nuestras ocupaciones, la mayoría de los coches serán autónomos y habrá taxis voladores.
  2. Españoles más urbanos, menos rurales. Ya es fácil apreciar en la actualidad como la mayoría de los estudiantes de pueblo que van a la capital a terminar su formación, no vuelven a su municipio de origen después, sino que buscan trabajo en la urbe. Si el 80 % de los españoles viven hoy en las ciudades, a mediados de siglo ese porcentaje se acercará al 90 %, siguiendo la tendencia mundial. Eso supone todo un desafío a las corporaciones de las ciudades: mantener las viviendas en niveles asequibles, mejorar servicios básicos como suministros y transportes, reforzar la seguridad y la limpieza, incorporar nuevas fuentes de energía que hagan olvidar a las tradicionales… Los núcleos de población con menos de 500 habitantes tenderán a desaparecer, mientras que los que superen los 5.000 posiblemente aumenten. Menos gente habitará la España rural, pero quienes lo hagan podrán vivir mejor que ahora gracias a internet, la robótica y el turismo.
  3. Educación obligatoria hasta los dieciocho años y con universidades distintas. Los jóvenes deben formarse para trabajos que todavía no existen. La forma de aprender y de enseñar va a seguir cambiando. La educación será obligatoria hasta los dieciocho años. Los efectos de las pantallas en los más pequeños tendrán tratamientos más avanzados. La educación superior se verá forzada a cambiar: la división entre los grados superiores de Formación Profesional y los grados universitarios no será tan nítida como ahora, porque el dominio de los conceptos deberá ir acompañado del dominio de las habilidades y destrezas personales.
  4. Una reina católica para una nación descreída. El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas señala que el 54,9 % de los ciudadanos españoles se manifiestan católicos (un 19,1 % de ellos practicantes y un 34,8 no practicante). La caída se viene produciendo desde décadas atrás: en 2000 el 85,8 % se decía católico, y en 2010 el 75,8%, y agravada por el hecho de que los jóvenes de la edad de Leonor es la menos creyente de la Historia reciente (de los que tienen entre 18 y 24 años, sólo el 38,8 % confiesa practicar una religión). Las proyecciones también auguran un crecimiento de los musulmanes hasta un 10 % de la población. En cuanto a los sacramentos, sólo una de cada seis bodas es religiosa, y sólo cuatro de cada diez nacidos son bautizados. Como bien profetizó Joseph Ratzinger (nombrado Benedicto XVI en 2004) en 1970, “De la crisis de hoy surgirá mañana una iglesia que habrá perdido mucho. Se hará pequeña, tendrá que empezar todo desde el principio. Ya no podrá llenar muchos de los edificios construidos en una coyuntura más favorable. Perderá adeptos, y con ellos muchos de sus privilegios en la sociedad”.
  5. Las nuevas familias. Nuestra minúscula tasa de natalidad actual (1,15 hijos/mujer en edad fértil) no tiene visos de recuperación. La “familia de toda la vida” con varios hermanos, primos, tíos, abuelos, etcétera, dará paso a familias con un sólo hijo o sin hijos (aumentan los problemas de infertilidad, la llegada del primer hijo se retrasa hasta mediada la treintena, …) La pirámide poblacional se transformará en un trapecio. Los cuidados de personas octogenarias y nonagenarias dependerán en su casi totalidad de servicios sociales más que de las familias. Habrá menos hijos que atender, y éstos a su vez tendrán que atender a sus mayores.
  6. La España que pise la luna. Se espera que haya bases en la luna, y que el hombre pise Marte en torno al año 2040. También es probable que en la década de los cuarenta haya cohetes 100 % ”made in Spain” de camino al espacio de forma regular, o al menos esa es la intención de la compañía PLD Space, los creadores del cohete Miura 1.

Como pueden apreciar, todo un ejercicio de prospectiva con el que les invito por un momento a dejar de lado la actualidad que nos circunda, entre guerras, amnistía conflictiva, incertidumbre económica, y les conmino por un momento a poner las luces largas, más allá de la manida agenda 2030. 

 Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com




1 Comment

  1. Carmen dice:

    cómo siempre tienes mucha razón en todas tus apreciaciones, Alberto pero es dificil poner las luces largas con el corto plazo tan proceloso que estamos viviendo.
    tampoco nuestros gobernantes tienen puestas esas luces para que seamos conocedores y partícipes de los retos que se nos vienen encima, exceptuando la famosa agenda 2030.

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