La plataforma “Hablamos español” está recogiendo firmas. Pues muy bien. Y por tan noble causa también podemos, por ejemplo, hablar español.

En español “hay que” hacer una cosa o no hacerla; una medicina “se debe” tomar de esta u otra manera. Pero ahora se ha extendido, por mala traducción del inglés “you should”, la palabra “debería”. En el ascensor de un gigantesco almacén se lee: “Debería sujetar a los niños…”. ¿Qué extraña sugerencia es esa? En español se dice: “Sujeten a los niños”, sin más.


Cada lengua tiene, o ha tenido hasta ahora, sus características peculiares, reflejo del tipo de vida de los que la hablan. En inglés podríamos decir que el imperativo es más suave, que son más educados a la hora de mandar (“educados” en sentido hispánico, naturalmente), que para dar órdenes rara vez se emplea el puro imperativo (“Don’t smoke”), y lo generalizado es el más cortés “You should take two pills a day”… Pero en español prácticamente nunca se emplea el debería para dar una orden ni aun un consejo. Se dice “Se debe” o “Tienes que” o directamente el imperativo o el infinitivo (“Tomar dos cápsulas”). En español si decimos debería, esto tiene un sentido un tanto derrotista. Debería estudiar, pero no lo hago. Es una especie de lamento por algo que no se puede, un bien deseable, y en teoría posible, pero en la práctica irrealizable a causa de nuestra pereza.

Debemos renunciar al “debería”.

Cuando oigo el extraño adverbio “desafortunadamente”, siento que el infortunio es grande en verdad. La pena compartida es una pena que se aligera. ¿Pero cómo compartirla si para ello nos quitan las palabras? El “unfortunately” es cosa suya, procede de otra evolución, otra historia, refleja el curioso éxito de una palabra tan larga en una lengua con predominio de monosílabos… En español no se dice eso, se dice “por desgracia”. Y también es chirriante tanto oír decir que algo es “inusual”;  ¿por qué no decir “infrecuente”? Y oímos “inconsistente” cuando se quiere decir “incoherente”. Y…y…y…

Los titulares de las noticias digitales están invadidos por la funesta tendencia a la supresión del artículo (“Perro salva a un niño” “Juez declara tal cosa”). Suponemos que en periodismo, si se persigue llamar la atención y que la noticia resalte, todo lo que suena a novedoso se considera bueno. Pero podíamos inventar una novedad que no pasara por el servilismo de la imitación absurda. El peculiar lenguaje periodístico inglés suprime los artículos de los titulares, pero, ¿hablamos español? En español se titula: “Un perro salva a un niño”.

No todo es copia mala del inglés. También la hay de otros idiomas. “Un solo gesto de belleza”, se oye decir en el mundo cosmético. Pero lo que quieren decir es “en un paso” “en tres pasos”. Lo de gesto en este caso viene, en mala hora, del francés. También hablan mucho, periodistas y comentaristas, de “la fila de turistas, hacer la fila”, tomado del italiano, cuando el pueblo llano, el que habla español, dice como ha hecho siempre, “hacer la cola, había mucha cola”. Y en radio y televisión se ha extendido el llamarle “pausa” al descanso o intermedio, dándole el uso que a “Pause” se le da en alemán, cuando en español lo de hacer una pausa tiene un matiz totalmente distinto, es algo muy fino y específico, una expresión difícil de sustituir y que es una pena perder…

¿A quién le importan estas cosas?, dirá alguien. Pues… a algunos nos duele más que a otros sin duda, pero en definitiva este empobrecimiento nos afecta a todos. Al mundo de habla hispana, y hasta  a los nativos de otros idiomas que estudian y aman el nuestro (son millones).

¿Habrá que decir, empleando el lenguaje de la justicia social y el de reclamar derechos, el único que parece efectivo, que este mal uso de las palabras está mermando mucho nuestra calidad de vida?

Hace un cierto daño hasta a personas que están por nacer, de las que se puede esperar que un día saboreen un soneto de Quevedo.