Una vez mató a un perro y lo llamaron “mataperros”.


Nos cebamos con el presidente del Gobierno. Tenemos una fijación con él increíblemente absurda. Si el pobre de “Pedrito el guapo” lo hace todo de buena fe y sin querer hacer nada más que ser un presidente completo y no complejo, el mejor de todos los presidentes. Buen físico, idiomas, tesis doctoral intachable, esposa con empleo en uno de los mejores institutos empresariales… lo que es un perfecto… presidente.

Pero es que, en España somos muy de buscar los defectos en todos los que triunfan por sus propios méritos, como es el caso de Pedro Sánchez.


Pobre Presidente, que se recorrió España entera en su propio coche para dar a  conocer su programa electoral; que peleó por gobernar a fuerza de lo que fuera. ¡Qué mala suerte tiene!, que invitó a Ángela Merkel a Doñana y a visitar Sanlúcar y se llevó la primera gran pitada delante de la Kaiser. Pero Pedro, cómo se te ocurre traer a Sanlúcar a Angie a comer langostinos, cosa tan capitalista, tan de derechas, tan de señorito andalú… a la tierra de tu malamada y siempre odiada Susana… Es que no te las piensas. Pero, ¿no tienes quién te aconseje?  ¿A nadie que te diga qué hacer y a quien echarle la culpa, como en el besamanos de Zarzuela? ¿Quién es quien te aconseja? ¿El exnovio de María Begoña?

Pobre ujier de Zarzuela, se la llevó por quitarte de al lado de los Reyes de España. ¡Es que no se explicó bien! (eso sí, dos cojones tuvo para quitarte de allí y ponerte en tu sitio). Es que hay que ver cómo son, porque todo el mundo sabe que el protocolo es algo que en la Casa Real se deja muy a la aventura, muy a lo que salga. Que no se explica a nadie, que no se aseguran de que llega a todas las casas invitadas. No. Se confía mucho en la espontaneidad… sí, eso es. Y después pasa que no dejan a uno la libertad de actuar de buena fe.

Tampoco nadie le dijo a Pedro que lo de su tesis era copiar y pegar y que se le iba a coger antes que a un cojo. Ni que utilizando el helicóptero para ir de Moncloa a Torrejón iban a sacarle cantares. Ni que el avión oficial no se usa para ir de conciertos, ni viajes particulares, ni bodas, bautizos y comuniones. (Que eso sólo lo hace Trump, y con un avión que es suyo).

Ni que no está bonito salir a hacerse fotos por Times Square con la escolta estadounidense poniendo gratuitamente en peligro todo a quien conlleva. Ni que no puede hacer lo mismo que con la tesis, un copy-paste con  la campaña de Troudeau con una niña.

Hay que ver cómo somos que estamos deseando que haga algo para gritarle todos a una: ¡PEDROOOOOOOOOOOOOOOOOOO! Ahora bien, ¿y el álbum de fotos tan bonito y tan completo que va a tener en casa, de todos los países que siempre ha querido visitar y con el nivel que se merece? A Marruecos no irá no, que seguro que ya ha estado de luna de miel, pero en el resto de países que no están al alcance de su coche… ¡fotos y más fotos señor Sánchez! Que va a ser la envidia de los amigos en las cenas en casa los sábados por la noche. Y España, los gilipollas de los que usted se ríe a diario. Una vez más, tenemos lo que nos merecemos.