¿Pagar por visitar la Plaza de España?

Quienes disfrutamos viviendo en Sevilla y visitando habitualmente su Plaza de España, comprobamos cómo se ha ido convirtiendo en un lugar emblemático frecuentado diariamente por una multitud de turistas nacionales y extranjeros que, en su inmensa mayoría, son respetuosos con este entorno monumental que admiran y valoran.

Y es precisamente por este magnífico entorno, por lo que tropecientos eventos y saraos utilizan esta Plaza para celebrar todo tipo de actos, pero cerrando su acceso a los visitantes y quedando así la Plaza «secuestrada» durante esos numerosos días. ¿Cuánto se ingresa por esta progresiva utilización y a qué se destina ese dinero?

Como lógica consecuencia de este incesante multiuso y continuo trasiego, la Plaza padece desde hace tiempo diferentes daños y desperfectos en algunos de sus elementos, unos más manifiestos que otros; pero también, unos más fáciles de reparar que otros, aunque ni siquiera éstos se reparan. Con ello se corre el riesgo de generar el síndrome de la ventana rota: lo que no se cuida y parece abandonado, impulsa a la dejadez y contribuye a que se deteriore aún más.

Ante este panorama, la torpe ocurrencia del reciente alcalde de Sevilla es la facilona solución del político español actual: sacarle dinero impositivamente a todo lo que se menee. Todo, menos poner vigilancia, prohibir o limitar ciertas actividades y destinar los ingresos procedentes de su desbordado multiuso al mantenimiento y reparación de una Plaza de España, cuya planta semielíptica se diseñó, precisamente, para representar un abrazo (gratuito) al resto de naciones.




 

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