¡Pero bueno! ¿Qué hace usted andando por la calle? ¡Menuda cara tiene oiga! Está perjudicándome al no usar mi servicio ¿lo sabía? Esta será la comidilla de un futuro no muy lejano, ante la invasión del taxi a la movilidad urbana en todos los ámbitos.


Tengan cuidado, si, los que vamos andando a los sitios. Me temo que somos los siguientes en ser atacados por el gremio del taxi. Somos un grupo bastante heterogéneo, aunque numeroso, por ello creo que les podremos plantar cara, con todo este lío, las empresas VTC las pobres están luchando en minoría. Estamos en el punto de mira, y el taxi nos tiene entre ceja y ceja. Somos una peligrosa competencia desleal, la cual preferimos andar sin pagar nada que coger un taxi, y eso les molesta, y mucho.

Ya no podremos ir a comprar el pan tranquilos, o no podremos ir al bar de debajo de casa a tomar nada, sin que nos persiga algún taxista agresivo. La invasión del taxi llegará a todos las posibles opciones de movimiento que tenga el ser humano, incluso la de mover las piernas para ir a tirar la basura.


Además de los viandantes, también van a peligrar los sectores del autobús urbano y del metro, aunque sean sociedades públicas o mixtas también son una perita en dulce para cazarla por la temible presa del gremio del taxi. ¿Cómo puede una persona pagar menos en un bus o metro, sin el consentimiento del taxista? Eso es un hecho inviable, por favor.

Si es que estos taxistas ¿Pero cómo se nos ocurre utilizar otros medios alternativos? Con lo impunes y buenos que han sido durante décadas… Ay Dios mío. Los taxistas, esos que algunos cuentan con varias licencias, trabajadores a su cargo a los cuales explotan con jornadas de 12 horas y recibiendo un porcentaje ínfimo de recaudación. Sí, esos que engañan al turista japonés y cobran lo que les viene en gana por llevarlos a un sitio, dándoles el rodeo de su historia por tres cochinos euros de más en una carrera enfocada a la estafa. Y por no hablar, de esos que no limpian su coche, que llenan de migajas su lugar de trabajo con el bocadillo de salchichón que se acaban de zampar, los que trucan el taxímetro, o los que emplean sus bates de béisbol en nada que ven un coche negro VTC.  Por no decir, aquellos que huelen más a tabaco que un bingo, llevan la camiseta sin mangas y con un olor a vestuario que te tumba. ¿Seguro que el problema es Uber o Cabify, señores taxistas?

 Por suerte, estamos en un mercado donde la competencia te hace mejorar, no estar cómodo en tu posición es signo de mejora continua para ofrecer lo mejor de tus producto o servicios a tus clientes. En todas las empresas, mejorar día a día no es una opción, es una obligación. El gremio del taxi español, ha caído en el acomodamiento desde hace muchos años, no se han adaptado a los nuevos tiempos, y en nada que les ha salido competencia han pataleado, en lugar de mejorar y gestionar su competencia. Flaco favor le están haciendo a Uber o Cabify con sus modos y maneras.

¿La siguiente petición cual será? ¿El impuesto de pagar por andar por la calle?