Nuevos vientos, viejas tierras

LOS JUEVES AL SOL

Como ciudad antigua y ribereña, el solar donde se asienta la ciudad del Betis es terreno de aluvión. Está formado por tantos estratos geológicos como épocas y civilizaciones habitaron por estos lares. Donde antaño dejaron sus huellas los turdetanos, romanos, visigodos, moros y castellanos; hoy nos ha tocado en suerte hollar a nosotros. Mas hollar, hollamos poco, la verdad. Durante el último cuarto de siglo, sobre el suelo hispalense se ha acumulado demasiado aglomerado de alquitrán, mucho pavimento de hormigón y bastante granito alóctono. Por eso mismo, poco podemos hundir nuestros pies al caminar. Va quedando muy poco piso de ese albero de Alcalá, tan nuestro. Tampoco quedan muchas calles adoquinadas con los polícromos bordillos de Gerena que allende los mares, aún decoran el pavimento de monumentales ciudades del Nuevo Mundo como Cartagena de Indias o San Juan de Puerto Rico. Sevilla, tan rancia y a la vez tan novelera para según qué cosas. En su diseño urbanístico parece estar constantemente en tránsito hacia la modernidad. Por eso mismo es tradición inveterada que cada regidor municipal le dé al botoncito de las contratas públicas. Ora demoliendo las antiguas puertas de la ciudad, ora pavimentando calles y plazas al gusto y uso de ciudades europeas de latitudes septentrionales.

En las grandes crecidas de los ríos el lodo arrastrado sepulta al suelo anterior. Igual que con las riadas sucede con los vuelcos electorales. «…Pasa la gloria, nos ciega la soberbia, / pero un día pasa la gloria… / y ves que de tu obra ya no queda ni la memoria…» Aquello que nos cantasen los hermanos Amador hace ya treinta años. Pata Negra y su «Blues de la Frontera». Esa frontera que existía entonces entre las Tres Mil Viviendas y Bami. La misma que sigue existiendo hoy. Nuestros políticos van cambiando pavimentos con el dinero procedente de nuestros impuestos, pero están menos preocupados de que se eternicen los socavones de nuestra sociedad. Brechas sociales de ayer, hoy, mañana y siempre en el polígono sur y en el polígono norte. Marginalidad periférica por tradición.

Mucho ha cambiado la fisonomía desde aquella ciudad previa a las obras de la Expo´92 hasta esta gran urbe del siglo XXI. Hay trenes de alta velocidad, autovías de circunvalación, puentes, metro y hasta carril para bicicletas. Según nos cuentan, hoy es Sevilla un paradigma en movilidad y sostenibilidad. Y es muy cierto. La juventud mejor formada de nuestra historia ha de movilizarse hacia el extranjero para buscarse la vida. Y cada vez hay más familias enteras las que se sostienen a duras penas con exiguas pensiones de jubilación y vergonzantes subsidios de desempleo. Desde aquellos fastos del noventa y dos, la ciudad ha estado adormecida en una larguísima resaca. «No hay más mala borrachera / que la del vino de balde; / quien te convida se lleva / dineros, sudor y sangre.» Los fondos estructurales de la Unión Europea no han promovido las condiciones idóneas para crear mayor tejido industrial que a su vez generase empleo estable y riqueza colectiva. Y la prosperidad colectiva es el terreno de cultivo abonado donde podrá germinar un mejor nivel educativo que es el árbol donde florecen las ciencias, la cultura y el arte.

Llevamos décadas escuchando promesas electorales de ventanillas únicas y tan difícil reto está casi conseguido: la ventanilla del INEM si no la única, es la más visitada. Vivimos en una sociedad saturada de empleo público y por ende muy burocratizada; levantar una empresa y mantenerla en pie es una epopeya. Y sin embargo, mantenemos a muchos políticos cuyas vidas laborales se circunscriben al partido y a los cargos orgánicos. Cada vez más alejados de la vida real, así nos va.

Mas como estamos en tiempo de Adviento y la Esperanza es lo último que se pierde; esperemos que los nuevos vientos que soplan en la política regional no frenen a las iniciativas emprendedoras, favorezcan la implantación de nuevas empresas y no lastren a las existentes. Empresas que creen empleo. Empleo que otorgue dignidad y libertad a los trabajadores. Que sean nuevos vientos de prosperidad para todos. Salud.



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