No te mereces ni el usted

Desde que cogiste la vara del mando de esta pobrecita ciudad nuestra de cada día, no has dado pie con bola, amigo. Y es que no tienes ni puñetera idea de lo que supone gobernar una metrópolis de las especiales características de Sevilla. Que te has limitado a hacerte un par de fotos con algunas monjas y, tieso como un palo, servir de estatua romana en algún evento nocturno en donde las murallas milenarias te restaban cualquier asomo de protagonismo. Por tu parte, ya se sabe: una ristra de sonrisas nacaradas para darle el gusto y el regusto a quienes te acompañan o acompañaban.

¿Qué se puede esperar de una pieza de recambio, puesta a última hora porque el otro menda salió corriendo como un cobarde para, según él, hacerse con la presidencia de la Junta de Andalucía? Pobre iluso. Pero tú no lo eres menos. Que ni siquiera tuviste el valor para sopesar la que se te venía encima al aceptar sin rechistar la alcaldía. Te creerías que te había tocado el Euromillones, ¿verdad? ¡Qué descaro! Todo por un plato de lentejas duras como piedras. Y encima, dándole coba al empresariado con los lamentos clásicos y las promesas de grandes inversiones en las famosas y manoseadas infraestructuras que tú ni de lejos vas a cumplir.

Desde que cogiste la varita del mandamás no sabes qué hacer con ella. Y eso que el conjunto de adláteres que te rodean te recuerdan constantemente que no desfallezcas, que tú eres y serás –cuando las elecciones municipales aparezcan- el gran soberano de los sevillanos, sevillanas y sevillanes. Pues va a ser que no, miarma. Ya que los que creemos en un hábitat más limpio (se use esta palabra en todo su extensísimo significado), vamos a procurar con todos los medios legales al alcance que semejante desvarío político no llegue a ocurrir.

Desde que eres alcalde los barrios están más degradados y el casco histórico, el centro o como se llame late por pura inercia. ¿O es que no tienes ojitos en la cara? ¿Por qué no te das un garbeo, pero sin la cohorte de subordinados, por Los Pajaritos, Las Tres Mil, Torreblanca, El Polígono Norte, “El triángulo de la basura” (El Cerezo, El Rocío, Hermandades-La Carrasca-El Torrejón)…. Que se te meta en la cabeza, muchacho. A las ciudades hay que “atacarlas” en sus bases, sin olvidar el mimo que debe ser constante de todo aquello que se mueve para la atracción del turismo. Y siendo consciente del marrón que te dejó el que huyó por la puerta de atrás, has consentido en seguirle los pasos sin aportar ni una miaja de tu presumida profesionalidad. Por ello, he de decirte a las claras que, hoy por hoy, no te mereces ni el usted.




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