No sabíamos lo que hacer…

Como no sabíamos qué hacer, autorizamos las manifestaciones del 8-M y todo lo que a cada cual le viniera en gana. Como no sabíamos qué hacer, nos pusimos a saquear las cuentas del Estado. Como no sabíamos qué hacer, nos entretuvimos en colocar a Iglesias en el CNI. Como no sabíamos qué hacer, le otorgamos el mando único de la crisis sanitaria a un filósofo incapaz de evaluar el número de test o de mascarillas para afrontar el cataclismo. Como no sabíamos qué hacer, le concedimos más de 5 millones de euros a una empresa inexistente, sin domicilio fiscal ni sede alguna, para que gestionara compras de material en China, un lugar en el que nunca habían tramitado nada. Como no sabíamos qué hacer, decidimos dejar encerrados en las residencias de mayores a los abuelos y al personal que los atendía. Como no sabíamos qué hacer, le encomendamos a la policía que vigilase las noticias discordantes con las tesis del gobierno. Como no sabíamos qué hacer, le dijimos a la gente que no era para nada necesario el uso de las mascarillas y luego les dijimos que era de pijos y muy insolidario usar las FPP2 que hoy utilizan hasta los ministros. Como no sabíamos qué hacer, dedicamos nuestro tiempo a tramitar leyes sobre la transexualidad, la eutanasia, etc. Como no sabíamos qué hacer, pusimos nuestro esfuerzo en entender eso que figuraba en la ley desde hacía más de 20 años llamado ERTE, aunque como no sabíamos qué hacer ni cómo pagarlos, la gente se quedó un año sin cobrar un euro. Como no sabíamos qué hacer y habíamos arruinado la economía de un país entero, iniciamos el acercamiento de presos al País Vasco y a blanquear los viles asesinatos de incluso nuestros compañeros de partido. Como no sabíamos qué hacer, dijimos que era una intolerable muestra de fake news realizar un expresivo montaje en una foto con cientos de ataúdes en la Gran Vía cuando se amontonaban lo mismo en las morgues que en los garajes o en una pista de hielo. Como no sabíamos qué hacer, nos merendamos los derechos fundamentales de reunión, de opinión, de inviolabilidad del domicilio y de las comunicaciones, etc. Como no sabíamos qué hacer, le atribuimos todo a a un comité de expertos que no existió jamás. Como no sabíamos qué hacer, llegó un momento en que decidimos decretar que habíamos vencido a la pandemia y que el presidente se fuese de vacaciones con su familia y una piara de amigotes a dos palacetes propiedad de Patrimonio del Estado. Como no sabíamos qué hacer, declaramos que los gastos de las vacaciones presidenciales serían secreto de Estado. Como no sabíamos qué hacer, nos pusimos a cesar, prevaricando, a todos los altos mandos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil que sí sabían lo que había que hacer. Como no sabíamos qué hacer, recibimos una serie de maletas procedentes de un régimen narcoterrorista y totalitario y luego dijimos que la seguridad nacional estaba en peligro si se revisaban las imágenes de su representante en Barajas. Como no sabíamos qué hacer, intentamos por todos los medios que la situación de Madrid empeorara y boicoteamos todos los intentos de las autoridades locales por salvar vidas y la economía, cosa que han conseguido salvar a pesar de nuestros esfuerzos denodados, porque la gente no es tonta y no sabíamos cómo lograrlo. Como no sabíamos qué hacer, impedimos cualquier investigación parlamentaria destinada a destapar nuestras mentiras, ya fuese sobre los abusos a menores en Baleares o sobre los gastos suntuarios del presidente Sánchez. Como no sabíamos qué hacer, también nos opusimos a que se investigara que una ministra contratara a su niñera con sueldo de director general. Como no sabíamos qué hacer, le regalamos a las cadenas de TV cientos de millones de euros para que esparcieran manipulaciones y engaños a nuestro favor y ocultaran los salvajes ataques a mujeres y violaciones de bandas de inmigrantes. Como no sabíamos qué hacer, decidimos prorratear la responsabilidad del mando único dispersándola entre los distintos consejeros de Salud de cada comunidad autónoma para tener a quién echarle la culpa de nuestra gestión de tintes penales y desastrosa. Como no sabíamos qué hacer, nombramos al frente de la comisión de reconstrucción al representante de las FARC al que luego colocamos de secretario de Estado de la agenda 2030. Como no sabíamos qué hacer, ocultamos miles de muertos bajo las alfombras de las estadísticas tramposas. Como no sabíamos qué hacer, enviamos al ministro de la hecatombe y de los múltiples ilícitos penales a unas elecciones en Cataluña para que pasteleara todo lo posible con el independentismo prometiéndoles indultos y suavizándoles las condenas a los golpistas. Como no sabíamos qué hacer, pusimos a la ministra Montero a estudiarse las declaraciones de Rociito para que nadie se enterara de que lo que denuncia esa muchacha es lo mismo que sufren cientos de miles de padres desde hace casi dos décadas por culpa de las leyes fascistas de su Ministerio. Como no sabíamos qué hacer, le dijimos a Pablo Iglesias que se montara todo un truco del almendruco con la tarjeta del móvil de Dina Bousselham. Como no sabíamos qué hacer, le dijimos a Tezanos que se esmerase en cada encuesta para manipular las votaciones de los próximos 200 años e incluimos en la operación al amigote de Correos y de cada una de las instituciones implicadas en un proceso electoral. Como no sabíamos qué hacer, comenzamos los ataques también contra el Poder Judicial, que es lo único que nos queda por desmontar definitivamente para perpetuarnos en el cargo otros 40 años. Como no sabíamos qué hacer, llamamos fascista incluso a Ovejero y a Félix de Azúa. Como no sabíamos qué hacer, pues dejamos que apedreen a la oposición y convertimos en asunto de trascendencia nacional si alguien le dice a Errejón “¡Vete al médico!”. Como no sabíamos qué hacer, pues contribuimos a que en todas las emisoras, incluidas las emisoras públicas controladas por el PP, haya tertulianos a mansalva de medios tan contrastadamente neutrales como “Público”, “El Plural”, “El Diario.es”, etc porque eso mola mucho. Como no sabíamos qué hacer, pusimos todo nuestro empeño en destinar el dinero público a cualquier actividad dudosa que nos permitiese seguir robando a manos llenas a través de redes clientelares. Como no sabíamos qué hacer, abrimos los hoteles de lujo a todos los inmigrantes ilegales que quisieran venir, sin control sanitario ni burocrático y les pusimos una paga. Como no sabíamos qué hacer, el ministro de Consumo dijo que bastaba con imprimir billetes, subir impuestos y dejar de comer jamón, que era muy malo y te convertía en facha sólo con probarlo, sobre todo si era de Jabugo o de Guijuelo, materia reservada para Moncloa, que se gastó 6.000 pavos en jamón del bueno en unos meses. Como no sabíamos qué hacer, Begoña sigue cobrando un sueldazo sin tener título para ocuparse del asunto ni dar un palo al agua. Como no sabíamos qué hacer…, aquí seguimos, a la espera de que el pueblo despierte de una puñetera vez y sepa lo que hacer con su voto mientras… os confinamos de por vida.

No sabemos lo que hacer para que esta gente se vaya de una vez por todas del gobierno. Estamos muertos.

He dicho.




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