No hay derecho a este ‘Ninisterio’…

Dijo el marqués del FRAP que no hay derecho a que sus hijos tengan que sufrir las consecuencias de las tareas políticas de sus padres, lo que, más allá de ser un micromachismo execrable a ojos de su ministra/amante, también madre de esos hijos, constituye otra excelsa muestra del cinismo que acumula este falsario.

Antes de pronunciar semejante queja tendría que haberle aplicado la transitividad necesaria para que comprendiera, aunque fuese a gañafones, que eso mismo gritan en silencio desde la tumba y desde hace 50 años las víctimas de sus amigos de la ETA, del Grapo, del FRAP…

O sea, que nuestros hijos sufren a diario las consecuencias no sólo de las tareas políticas de ellos dos, sino también de sus progenitores (su padre y su abuelo), igual que de los socios y amigos de ambos… etc. ¿De qué se queja?

Lo que el niñato de Galapagar no entiende, pero es sólo porque no le da la gana entenderlo, es que no se puede apelar ni exigir normalidad democrática cuando se viene a la política no a procurarle normalidad a los ciudadanos, sino a imponerle una excepcionalidad a contrapelo o una revolución extravagante mediante la extorsión a un quidam que sólo aspira a sostenerse arriba de un Falcon.

En democracia se supone que cuando llaman a la puerta muy temprano no debiera quedar duda de que se trata del lechero, pero con Marlaska al frente de Interior y con un gineceo perdulario en el ‘Ninisterio’ de la amante del marquesito, uno puede esperar si llaman a la puerta a horas intempestivas que aparezca casi cualquier cosa, desde un grupo de africanos irregulares escapados del confinamiento con PCR positivos a una caterva de perroflautas dispuestos a okuparte la despensa y el baño.

No, no hay derecho a que te hagan ministro y sólo por eso te creas legitimado para reventar las instituciones o para darle la vuelta al régimen constitucional del 78. Nuestros hijos sufren cada día las consecuencias de la tarea política de estos dos gañanes montados a la grupa de sus caprichos, sus modales y sus irreverencias de puro postureo.

Porque es puro postureo proclamar que un político debe vivir donde siempre vivió y a la primera comprarse una mansión en el corazón de un parque natural; o deplorar los sueldos de los políticos y enseguida acumular un pastizal; o señalar que colocar a los amigos es corrupción y luego rodearte de una peña de amantes y amigachos que parece un club de intercambio de parejas o una agenda de contactos de Meetic.

Pero como todo en esta gente es siempre impostura, era fácil suponer que quienes amedrentaron su descanso en Pola de Lena (ayuntamiento con 16 de sus 17 concejales pertenecientes a partidos de izquierdas) no era gente de la ultraderecha, sino escrachadores profesionales de IU y del PSOE, que no soportan ni perdonan los continuos intentos de “golpe de estado” internos que Iglesias y sus colegas han pretendido en estos años en las organizaciones afines de Asturias. Con poco éxito, todo sea dicho.

Sería algo parecido a que hubiesen elegido Marinaleda o Badolatosa para sus vacaciones y sugerir que los ultraderechistas del pueblo no le dejan dormir: un disparate. O sea, los han echado a patadas de “jarabe democrático” los suyos.

Y sus hijos no se merecen eso, no hay duda, aunque tal vez tampoco se merezcan tener unos padres tan oblicuos y manipuladores.

Ya se lo recordó en reciente ocasión en el Congreso la impagable y defenestrada Cayetana cuando el gañán quiso arrugarla recordándole su raigambre aristocrática y ésta le contestó que los padres no son del todo ni en todo responsables de las acciones de sus hijos y menos aún, quizá, de sus ancestros… y ahí le vino el bofetón en seco del pasado de su padre en el FRAP y de su abuelo en “las sacas” del chequismo. Aún se está rascando de escuchar tanta verdad.

Pero a esta gente la verdad les resbala como si llevaran el cuerpo entero frotado de gel hidro alcohólico, que matará el virus, no lo niego, pero es completamente ineficaz contra la infección bolivariana.

El nivel de anacronismo de esta tropa, tanto que se quejan de la escasa ucronía monárquica, es de tal calibre que ayer mismo el “tonto Simón” (y no tiene elección) se refirió a la posible vacuna que andaría fabricando “la Unión Soviética” (sic), país que no existe al menos desde 1991, aunque la Montero predique que “en el capitalismo no se puede vivir bien” sin que sepa decirnos qué otro modelo conoce ella que le permita a los ciudadanos una vida dichosa y placentera. Y además, claro, no lo dirá por ella, que en el execrable capitalismo vigente ha pasado de cajera de supermercado a ministra apenas con el sudor de sus rótulas y a base de sorber ciruelos pronunciando Pamplona.

Les han estropeado las vacaciones, pero deberían abandonar el victimismo insolente e indolente y preguntarse a cuántos españoles les han reventado ellos las vacaciones con su inoperancia, con su exacerbada incompetencia, con sus mentiras delirantes, con sus insinuaciones odiosas y con haber implantado una situación de incertidumbre y de ruina sin parangón ni precedente.

Así que no, no hay derecho a que sus hijos ni nuestros hijos tengan que sufrir las consecuencias de la tarea política de estos hijos de sus madres, como tampoco hay derecho a que la cohorte de iluminados que les acompañan revienten la tranquilidad de un país entero por el mero fanatismo borracho de una ideología fuera del tiempo que sólo suministró a lo largo de su historia destrucción, ruina y desgracia.

He dicho.




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