Neruda, el violador

La impostura de la izquierda nunca deja de sorprenderme. Es tal tu autopercepción de bondad, justicia y solidaridad universal que ninguna villanía perpetrada por ellos o los suyos será considerada como tal. A lo sumo se trata de errores, pequeños deslices humanos que en modo alguno desvirtúan su “núcleo irradiador” de perfección y felicidad. La izquierda no puede ser mala y el comunismo no mata pues sabido es que cuando lo hace no es verdadero comunismo.

Pablo Neruda es un ejemplo de esta incoherencia ética tan agotadora. El poeta, laureado con el Nobel de Literatura en 1971 y embajador comunista (miembro del Comité Central del PC) de Allende, empezó su carrera diplomática en 1927 en diversos países de Asia, situación que aprovechó para realizar una ‘tourne’ turística de padre y muy señor mío. Dejaría constancia de su experiencia como turista en sus memorias “Confieso que he vivido”, una especie de diario de viaje en el que cae en todos los tópicos habituales en que incurrimos todos los turistas accidentales, esto es, aquellos que picoteamos breve y desordenadamente por diversos países creyendo captar su esencia sin que en realidad nos hayamos enterado de casi nada.

En sus memorias (pág. 141 de la edición que manejo de Planeta 1977), Pablo Neruda describe brevemente como viola a una jovencísima belleza tamil, nunca sabremos si menor de edad. El gran poeta comunista lo escribe sin darle la mayor importancia.

Fue en 1928, en Ceilán (hoy Sri Lanka). Neruda era cónsul de Chile, ella una miserable criada que limpiaba las letrinas que ensuciaba el poeta. Al horror de la violación hay pues que sumar el brutal abuso de poder del hombre-diplomático frente a la joven-criada. Ella no ofrece resistencia, no da en realidad señales de vida, pues asume su cosificación con una fatalidad que estremece y puedo ver en su silencio el grito desgarrado de varias generaciones de esclavos. He aquí, en esta sórdida experiencia de Neruda, una verdadera opresión de sexo y de clase, ejercida por unos de los iconos del comunismo.

Añadan a esta violación cuando Neruda estaba en su veintena, su igualmente execrable comportamiento como padre y esposo, ya en plena madurez.

Dos años después de esta violación se casó con una altísima y atractiva holandesa que residía en Java: María Antonia “Maruca” Hagenaar. Fruto de ese primer matrimonio nació Malva Marina (1934-1943), una niña discapacitada con hidrocefalia a la que Neruda trató como un monstruo (“es un ser perfectamente ridículo” llegó a decir) a la que abandonó a su suerte desde que tenía 2 años hasta su fallecimiento en la Holanda ocupada por los nazis cuando tenía apenas 8 años. Cabe añadir que el abandono de su hija y esposa no solo fue físico sino material. Neruda se negó a contribuir con una pensión de alimentos y ni siquiera les ofreció el salvoconducto de canje que las habría permitido salir del horror de la ocupación nazi. En esa misma época Neruda sí estaba luchando por facilitar el exilio de algunos republicanos españoles. Su mujer e hija no contaban para la noble causa del comunismo internacional. Perdonen que ponga el énfasis en la ideología comunista de Neruda, pero es que este hombre siempre alardeó de tal adscripción cuando exhibía su humanitarismo, así que yo también deseo recordarla al repasar sus vilezas.

Sí, Neruda, abandonó a su mujer e hija discapacitada en territorio ocupado por los nazis. ¿Pueden imaginar la angustia de la madre de aquella niña enferma bajo el yugo de una potencia invasora que hacía gala de la eugenesia mas criminal (Aktion T4) con los discapacitados?

Pero no se inquieten, que no pasa nada. Nadie va a derribar sus estatuas, ni a cambiar los callejeros con su nombre. La izquierda nunca yerra, solo se extravía y eso además la inspira a confesar que ha vivido. Como si vivir te obligara a retozar en la mierda.




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1 Comment

  1. Fernando Sanchez dice:

    Me parece genial la respuesta y actitud del funcionario que contradice a esta turba de perturbado. ¿ Y si los pacientes ciudadanos comenzáramos a presentarles querellas por malversación de caudales públicos, al dilapidar el dinero del contribuyente en proyectos y empresas aberrantes en contra del interés general? A lo mejor les hacíamos razonar un poco

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