Con la dubitativa torpeza propia del profano en las lides del columnista de opinión, servidor de ustedes se decide a pergeñar estas líneas en la denominada jornada de reflexión electoral para los comicios andaluces del domingo dos de diciembre. Desconozco si acaso verá la luz el presente artículo. Si así fuere tampoco sé cuándo podrá ser leído. He logrado contactar con la redacción del prestigioso diario digital Sevillainfo y desde el lejano lugar donde habito, les haré llegar lo que finalmente resulte por si tuviesen la generosidad de publicarlo. Con humildad apelo a la indulgencia de ustedes, respetable público lector. Aprovecho para testimoniar mi más alta consideración hacia quienes hicieron profesión de informar y crear opinión. Guardo sincera admiración por todos quienes se enfrentan periódicamente a un folio en blanco.

El insigne almirante de la marina española Don Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz de Mudela, mandó construir una palacio en la villa de El Viso del Marqués (Ciudad Real). Se situó pues a medio camino entre Madrid, Villa y Corte, y Sevilla, en cuyo puerto anclaba la Real Armada Española, de la cual fue almirante durante el reinado de Felipe II. Este bello palacio renacentista que es monumento nacional se destina a Museo y Archivo General de la Marina. Un dicho popular en aquella comarca reza así: “El marqués de Santa Cruz hizo un palacio en El Viso, porque pudo y porque quiso”.

Al igual que el ilustre marino victorioso en Lepanto; la señora presidenta de la Junta de Andalucía, vencedora en las precedentes elecciones, se quiso ubicar a medio camino de Madrid y Sevilla“A Madrid no llegaría, por tal su prioridad siguió siendo Andalucía”. De tal manera, que porque pudo y porque quiso nos convocó para estas nuevas elecciones andaluzas. Y donde manda patrona, no mandan ni sus consejeros. Ella es quien lleva el timón, los demás somos remeros. Quien osare alzar su voz contra este almirantazgo podrá caer por la borda o irse pronto al carajo.


Por mero tacticismo electoralista, fintando los veredictos de ciertos procesos judiciales en curso y para desmarcar el voto en Andalucía de las diferentes corrientes de opinión del resto de España, hemos sido llamados a estos comicios unos seis millones y medio de andaluces. Según parece, la candidatura que obtendrá mayor respaldo será la misma que viene detentando el poder autonómico ininterrumpidamente desde hace treinta y seis años. Y tan contentos.

Decidiremos el primer domingo de Adviento que es tiempo de Esperanza. Cuando la ciudad se ilumina en los ojos de ese niño que contempla extasiado los alumbrados navideños. Y cuando el recluso de la prisión sin barrotes de la distancia cuenta los días que le faltan para abrazar a su madre. Cuando desde las esquinas del recuerdo llegan blancas vaharadas de humo de carbón y sal. Vienen de donde crepitan las castañas que serán envueltas con la prensa con las encuestas publicadas anteayer. Decidiremos cuando la collación del Salvador se impregna con el perfume de la alhucema y hasta la plaza del Pan llegan aromas de mantecados y polvorones de Estepa. Decidiremos cuando las naranjas amargas de Sevilla aún están verdes. Quizás como las naranjas amargas, también estemos verdes todavía.

“…En San Telmo. junto al río,

                hay un bello naranjal.

                Están limpias las acequias.

                Los caños limpios están.

                Las albercas rebosantes.

                Las norias sin descansar…”

 

                Joaquin Romero Murube, de su obra «Canción del amante andaluz» (1.941)