Moreno el continuista

Hay un libro que don Manuel Fraga escribió en 1986 bajo el título “El cambio que fracasó”, que hacía balance de lo que supuso la primera legislatura de Felipe González, que llegó a la Moncloa con la mayor mayoría absoluta que ha conseguido nunca un gobernante en democracia, algo que es especialmente reseñable cuando desde hace unos años ha terminado la era de las mayorías absolutas y los gobiernos en solitario. En este sentido, el histórico líder del PSOE se presentó bajo un programa que, entre sus promesas estrella figuraban la creación de 800.000 empleos y el referéndum para la salida de la Alianza Atlántica (“OTAN, de entrada no”), permaneciendo su saldo en la retina de muchos españoles: con la misma cifra de nuevos parados que empleos había prometido y pidiendo el sí a la OTAN en un giro copernicano que sorprendió a propios y extraños.

Si el de Felipe González fue el cambio que fracasó, el de Rajoy fue el cambio que resultó ser prórroga, pues muchos de los que históricamente apoyamos al PP nos quedamos absolutamente desconcertados al ver que, en contra de su ideario y su programa, su gobierno resultó ser en muchos aspectos la tercera legislatura de Zapatero (tal y como lo bautizó muy atinadamente Santiago Abascal). 

De manera análoga a un Rajoy que viró del centro-derecha al centro-izquierda por la vía de los hechos consumados, algo similar ha sucedido con Juanma Moreno. 

Se podrá alegar (con toda razón) que el Ejecutivo de Moreno ha saneado las arcas públicas de Andalucía, creando 250.000 empleos, reduciendo la tasa de paro del 21 al 19 % y bajando los impuestos, entre los cuales destaca una histórica bonificación de Sucesiones del 99 % a los parientes en línea directa y una bajada del IRPF, que lejos de disminuir la recaudación, se ha visto aumentada en un 7 %, acreditándose una vez más la Curva de Laffer, que recibe su nombre del histórico asesor del gran Reagan. 

Esta mejoría económica, fruto de políticas más liberales, se ve reflejada en las encuestas, donde Moreno es considerado el mejor presidente de la Junta de Andalucía incluso por el 35 % de los votantes del PSOE, siendo seguido por el socialista Rafael Escudero, que es el más valorado por los electores de Podemos. 

No obstante, la política del líder del PP andaluz se convierte en humo cuando en muchos aspectos continúa las malas prácticas del mismo PSOE que ha arruinado y expoliado Andalucía durante cuarenta años, ya que ha mantenido intacta una Administración paralela que el PSOE utilizó para colocar a sus acólitos y de ese modo perpetuarse en el poder, por medio de redes clientelares que no son más que la versión actualizada del caciquismo de la Restauración. Un conjunto de redes que se encargó incluso de blindar previendo perder el gobierno con cláusulas de rescisión millonarias, pero es evidente que el PP no quiere desprenderse de ese peso muerto, que beneficia a unos pocos en detrimento del resto a pesar de que a la larga saldría rentable.

Para deshacer el elemento más visible de la corrupción socialista, habría que abonar dichas indemnizaciones recortando en lo superfluo, es decir, en esa maraña de subvenciones injustificadas que reparte la Junta en favor de minorías de izquierda radical como las que abanderan la memoria histórica y la ideología de género, pero sucede algo similar con un sector en su mayoría tan mediocre y politizado como el cine español, al que el PSOE riega de caudales públicos para recaudar votos mientras el PP hace lo mismo por miedo a quienes les insultan. 

Sólo VOX propone acabar con estos privilegios injustificables que han creado aquellos que desde la izquierda se llenan la boca de igualdad y luego, son los creadores de las mayores desigualdades en base al carné político, por medio de un modelo que es legatario de la sociedad estamental del Antiguo Régimen. Un modelo que se limita a llenar los bolsillos de segmentos minoritarios a costa de sacrificar la calidad de vida de esa sufrida mayoría que crea riqueza y es crujida fiscalmente a cambio de que su dinero no repercuta en mejores servicios, pero es evidente que en esto, Moreno (como buen profesional de la política) tiene sobrada experiencia, porque ya como secretario de Estado de Asuntos Sociales de Ana Mato (la del Jaguar) repartió 2.3 millones de euros entre ONGs abortistas y en 2015 prometió implantar (copiando a la ultraizquierda de Podemos) una renta social básica, porque al igual que su admirado Rajoy, hace la misma política que la izquierda pero mal copiada: beneficiando a la izquierda y castigando a sus propios votantes. 




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *