Empoderar (RAE) Vb. Tr. Del Inglés “empower”. Variante de apoderar (en desuso). Conceder poder para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida. Verbo también pronominal y reflexivo.

Término podemista de moda desde hace poco tiempo, aplicable a situaciones socioeconómicas, y últimamente adaptado a cualquier ámbito.


Empoderamiento feminista: LA RELECHE. EL COLMO DE LOS COLMOS.

Yo soy mujer y como tal, feminista. Igual de feminista que mi marido, que no me ve por debajo de nada ni de nadie por el hecho de ser mujer (líbrele Dios). Quizás sí por debajo de él, porque me quemo al freír un huevo y me corto abriendo latas, cuando su paella, la creme brulee y el foie de oca son exquisitos, pero nada más.

Nunca me he puesto una camiseta que diga que la que coloca las lámparas en casa, cuelga los cuadros o arregla el wifi soy yo, ¿y saben por qué? porque no necesito decirlo.

Así que, no entiendo esa peste de camisolas de algodón que toda mujer de más de quince años se coloca ahora para salir a la calle y que las convierte más en feminazis que en feministas: “NO NOS CALLARÁN”, “FUERTE COMO UNA MUJER”, “SI, SOY FEMINISTA”, “TODOS DEBERÍAMOS SER FEMINISTAS”, (esperen que esta es muy buena): “EL FEMINISMO ES LA NOCIÓN RADICAL DE QUE LAS MUJERES SON PERSONAS”

Insisto en que no tengo necesidad de llevar ninguno de esos telares mensajeados, para saber lo que soy o lo que pienso. Seguramente, lo que todas las que las llevan deberían tener claro es el significado del FEMINISMO per se. Otro gallo cantaría. Estamos en una guerra social de sexos innecesaria. Quien tiene problemas con el sexo contrario, tiene un problema además de sexual, mental, que afortunadamente, la gran mayoría no tenemos.

No es cuestión genética de tener vulva o pene para conseguir algo, sino de tener la máxima preparación entre todos los aspirantes, para un mismo puesto de trabajo, por ejemplo.

Nadie regala nada por ser mujer, pero tampoco por ser hombre. Sólo se consigue por ser más o menos hábil o torpe.

Sé que les importa poco mi opinión, pero esta sociedad que vivimos, en la que nos intentan convencer de que está repleta de un machismo inexistente e irreal, no me representa.

Soy feminista, sí. Y femenina. Mucho. Y cada día lo intento con más ahínco.

Ahora que ya está el verano en su punto álgido, veremos en cuántas discotecas horteras salen chicas a las que mojen su camiseta mensajeada con una manguera, para ver cuál de ellas tiene los pechos más turgentes… Eso sí que sería un cachondeo, y un tortazo en la cara a tanta demagogia de ignorantes.