Mi querido presidente

Mi querido presidente aspirante en un futuro no muy lejano a engrosar los platós de programas del corazón como si fuese la meta de un adolescente casi analfabeto:

Tu presencia en la gala de los premios Goya con bamboleo, sonrisas y pajarita me ha llegado al alma. Show must go on, como el actor que acude a la función después de dejar a su madre de cuerpo presente en el tanatorio… Y es que la muerte en accidente con una barca de recreo de dos personas no puede interferir en tu presencia interestelar a la que te debes máxime cuando las vidas de Évole, Almodóvar, Paredes, etc… dependen de ello.

Especial mención a la exquisita representación de las niñas del resplandor por parte de una anónima actriz elegantemente ataviada con un impoluto vestido de alta costura que no paró un minuto de sonrojarse mientras asía con instinto maternal un bonito muñeco cabezón. Qué orgullosa estoy de tí, mi admirado mandatario. ¡Cómo has sabido alimentar el buen gusto del progresismo! Qué regocijo cuando contemplo cómo te la repampinfla las falsas estadísticas y cómo sabes hacer el quite a los insultos y abucheos de cuatro fachas repartidos por toda la orografía de esta península de la que magnificamente has abierto las puertas para que entren los vientos subsaharianos e insuflen aires de cambio en los andenes del metro y en las calles del multicultural país vecino esquinero.

Ardo en deseos de conocer a tus hijas, a las que tan celosamente escondes en alguna zona bunquer de palacio, para saber qué opinan de su heróico padre. Da un beso enorme a tu compañera, María de Begoña y recuerda que su nombre lo dice todo: “lugar sobre el cerro dominante”. Tú eres ese cerro que domina toda Castilla y desde el que se ven Cuba y Venezuela, cual Cid que ganará la batalla incluso después de que el pueblo te cuelgue por los pies. Porque sólo tú eres cerro, sólo tú señor, sólo tú altísimo mandatario… El dueño de los Cerros de Úbeda que humildemente se desplaza sin carrozas de oro ni corceles ricamente engalanados, en un simple avión en el que por solidaridad con la decreciente población en paro, no se sirven canapés…

Quiero dejar en tu memoria estas palabras de aliento que estoy segura son las mismas de mis vecinos del 3º y de Agapi, el conductor de autobús de la línea 21. Recuerda la parte contratante de la primera parte, las consultas a tu farmacéutico y los sabios consejos de Yolanda Mª, que te quiere creo, más de lo que imaginamos…. Sigue luchando contra Franco y sus constantes resurrecciones y escucha de corazón a los hombres con mucho pelo, porque de ellos es el reino del mundo: Hitler, Castro, Puigdemont… No te fies de los calvos porque al no tener pelo, las coronillas absorben las malas intenciones y provocan guerras, bulos y acné.

Bueno, cariño, permíteme esta confianza, pero al tenerte hasta en la sopa has conseguido que te incluya en mis oraciones casi como el pan mío de cada día. Pon un poquito de atención cuando te codees con la familia real y no dejes NUNCA que la Yoli te coja la nuca, que eso no viste bien.

Una última petición, ¡¡¡haz un cameo en La que se avecina!!!!




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