Mentiras como montañas

«Somos el segundo país, después de la Camboya de Pol Pot, con más fosas comunes y desaparecidos en las cunetas».

Con falsedades de ciclópeo tamaño como ésta, que lanzan y repiten sin pudor los comunistas y sus amiguitos, pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino esos mismos que, ¡oh casualidad!, añoran aquellos «paraísos del socialismo real» que siempre encabezan las más macabras estadísticas.

Escribía el gran Miguel de Unamuno en «El sepulcro de Don Quijote»: «¡Poneos en marcha! ¿Que adónde vais? La estrella os lo dirá: al sepulcro. ¿Qué vamos a hacer mientras marchamos? ¡Luchar! ¡Luchar! Y, ¿cómo? ¿Tropezáis con uno que miente? Gritarle a la cara: ¡mentira! Y adelante. ¿Tropezáis con uno que roba? Gritarle: ¡ladrón! Y adelante. ¿Tropezáis con uno que dice tonterías y a quien oye la muchedumbre con la boca abierta? Gritarles: ¡estúpidos! Y adelante. ¡Adelante siempre! ¿Es que con eso… se borra la mentira, ni el ladronicio, ni la tontería del mundo? ¿Quién ha dicho que no? La más miserable de todas las miserias, la más repugnancia argucia de las cobardías es esa de decir que nada se adelanta con denunciar a un ladrón porque otros van a seguir robando, que nada se logra con llamarle en su cara majadero al majadero, porque no por eso se va a acabar la majadería en el mundo».

Amén.




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