Me han devuelto las ganas de ser cubano

Reconozco que me equivoqué cuando por un tecnicismo del lenguaje legal, me negué a llamarle singao al puestoadedo Miguel Díaz Canel. Anteayer 11 de julio, los cubanos se lanzaron en masa a la calle a rescatarse a sí mismos de la barbarie y el abuso de un desgobierno que tiene 30 patrulleros por ambulancia en la cacareada potencia médica del Caribe. Y sesenta y dos mil milenios de atropellos. ¡Bravo! Me han devuelto las ganas de ser cubano.

Un Díaz Canel desencajado, errático, evidentemente acobardado sale por la tele para enfrentar a cubanos dividiéndolos en dos bandos autorizando las golpizas y la represión de los suyos a los rebeldes. Pero el miedo se le salía de detrás de la mascarilla. Era la imagen del cagao. Del cobarde burócrata asustado, sin más recursos que la violencia contra el clamor de un pueblo cansado de tragar soga, que ya no tiene nada que perder, que no sean sus cadenas.

Algún día con el permiso de la RAE, tendremos que tipificar la palabra con el delito y poder juzgarlo acusado como lo que de verdad es: Un SINGAO.




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1 Comment

  1. Victor Fernandez Calzadilla dice:

    ¡VIVA CUBA LIBRE!

    ¡ABAJO LA DICTADURA CASTRISTA!

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