Me casé con un tieso pa jartarme de reír…

Sin toros en la Maestranza, un año más el calendario emocional de Sevilla queda cercenado. Se pueden celebrar conciertos o pregones en teatros y lugares cerrados, con la mitad del aforo y guardando distancias de seguridad, pero no festejos taurinos, por imperativo caprichoso de la Junta de Elías Bendodo, quien sale a correr cada mañana por los alrededores de laplazalostoros.

Sólo se me ocurre una cosa: que instalen en los tendido veladores, como si aquello fuera una terraza de un bar o un restaurante en las gradas y entonces podrán estar sin mascarillas y de seis en seis mientras se desarrolla el festejo.

Todo suena incoherente y absurdo, pero es lo que tenemos.

Mientras tanto, el casi seguro candidato alternativo a presidir la Junta, llamado Juan Espadas (¡qué buen nombre artístico para un matador de toros!), se desparrama con su intención de sustituir la Feria de Abril por una pseudo feria malagueña que consista en llenar de farolillos los bares, que es el colmo de quien aún no ha entendido nada y piensa que la Feria es un lugar cualquiera donde arruinarse el hígado, da lo mismo si en una tasca del Salvador o en un bar de Sevilla Este.

Los verdaderos feriantes saben bien lo que la Feria comporta: un recinto de casetas a rayas, carruajes, caballos, los toros, un ir y venir, un talonario de tickets, un guardarropa trasero, unas calles de albero, un paseo a la caseta de Antonio, un vigila a los niños y llévalos a los cacharritos o al circo…

Para quienes la Feria no es otra cosa que ponerse ciego de vino, con las sevillanas atronando el ambiente, le vale lo mismo la Velá de Santa Ana que una verbena de un barrio, una carpa en el Muelle de la Sal que el Bar Laredo con farolillos.

Y ése es el alcalde que tenemos, que aún no ha sido designado sustituto de Susana Díaz, la que se casó con un tieso, en vez de con un enano, pa jartarse de reír, y se largó un Jueves Santo a rendir visita a una Hermandad malagueña y ahora ya lo tenemos enfangado en embustes, como un ministro de Sánchez cualquiera.

Que no propuso, dice, transformar la ciudad en una pseudo feria malaguita, pero la carpa prevista y las declaraciones públicas recogidas en todos los medios le desmienten y le convierten en un tramposo que se desmiente a sí mismo sin escrúpulo alguno.

Si fumar quedaba prohibido porque el humo expande las nano partículas, necesitaremos un estudio urgente sobre la capacidad de almacenar y dispersar los virus de un traje de volantes dando vueltas en una reunión de gente cantando, alborotando las palmas y moviendo los brazos. Los rehiletes de la cuarta van a necesitar un estudio detallado específico. Y también la segunda, cuando se acerquen los rostros y se tomen de la cintura.

A una joven bilbaína recién llegada del AVE, que escuchaba una conversación de amigas en una caseta, la vi pasar del asombro al espanto cuando entre ellas dudaban si “se vestirían” mañana para venir a la Feria:

“¿Pensáis venir desnudas?”, preguntó casi horrorizada.

Ni farolillos ni toros, aunque luego en la cola de los gofrepollas se amontona la chavalería de los dibujitos japoneses sin distancia de seguridad alguna delante de un comercio al que en Florencia, en Salamanca o en Siena jamás se le permitiría abrir sus puertas con semejante estridencia ni alarde de mal gusto.

Esta muchachada se siente tan moderna y rompedora que Antonio Muñoz, el primer teniente-alcalde de Espadas, parece haber olvidado que en “La Naranja Mecánica”, de Stanley Kubrick, que aquí se estrenó el 16 de junio de 1975, con el dictador aún vivo, ya aparecían las muchachas comiendo helados de colores con forma de pene.

No es transgresión a estas alturas, sino degradación o molicie que llueve desde las alturas aprovechando los tiempos de pandemia.

He dicho.




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

1 Comment

  1. Carmen Sánchez Salas dice:

    La feria de Sevilla no se puede sustituir ni apañar con cualquier pamplina que se le ocurra al iluminado Espadas. El pobrecito no es de más carnes, como se dice por aquí. A tontear a otra parte, Alcalde.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *