Los tocayos del cordón sanitario

Para que no se pierdan… El día que los tocayos Yuseplluis (Carod Rovira) y José Luis (Rodríguez Zapatero) decretaron su pretensión de hacerle un “cordón sanitario” al Partido Popular para que jamás la derecha volviese a gobernar en España tras casi ocho años de Aznar, fue el día en que se jodió nuestro Perú. El segundo ejerció de líder mamporrero con el terrorismo para parir aquel pacto diabólico contra la Democracia con mayúscula.

Les recuerdo que la acémila bigotuda de Esquerra, padre putativo de esa otra bestia parda que responde al nombre de Rufián y que quizá no había probado todavía el pa amb tumaca, se sentó con una colección de etarras y pactaron que los comandos terroristas dejarían a Cataluña fuera de sus objetivos asesinos.

Por entonces, no se olviden, la ETA aún existía, más de lo que existe ahora, y guardaba dinamita, Tytadine, Goma 2-Eco y balas por enviar sin sobre y con destinatario fijo. Como fecha y hecho de referencia, todo aquello se puede sintetizar en los salvajes atentados de Atocha el 11-M.

Al PSOE de Zapatero, le pareció una idea estupenda y bien sabe Dios que Rubalcaba aún tardaría varios años en darse cuenta de que haber auspiciado aquella salvajada se le convertiría en la peor pesadilla política de su vida, porque alumbrar a ZP traería como consecuencia interna el nacimiento de otro imperator delicuescente y embustero como Sánchez. Se dio cuenta cuando ya era demasiado tarde.

Digo todo esto porque ahora vuelven otra vez a la idea del “cordón sanitario”, esta vez contra Vox, con el agravante de que por activa o por pasiva, por burricie o por demoscopia, ahora es el PP de Casado el que arropa o enmascara semejante tropelía bajo un discurso suicida que pretende hacer incurrir a los del logotipo verde en un error de incoherencia o de mera apariencia de extremismo, olvidando que el sentido común nunca, salvo con Rajoy, puede resultar extremo.

Los altavoces del PP hacen como que no entienden que Vox proponga acabar con las autonomías y a la vez pretendan entrar en un gobierno autonómico, pero ocurre igual en todas partes, que hay partidos en contra de determinadas cuestiones y a la vez participan de las Comisiones u organismos correspondientes donde se discute.

O si prefieren otro ejemplo, los de Bildu, ERC y toda esa excrecencia abogan por la independencia pero aspiran a gobernar las autonomías y hasta participan en el Congreso de los Diputados, cuando sabemos, porque así lo han declarado hasta en la tribuna de oradores, que España les importa un comino y Sánchez no siente ni la menor necesidad de excluirlos.

Pero digo más… Esos grandes defensores del modelo de las autonomías (conste que yo no estoy en desacuerdo con el modelo pero sí con el uso y la extensión que se hace hoy del mismo) se alarman y hacen muchos aspavientos en defensa del modelo autonómico pero a continuación se plantean negociar una abstención en el Parlamento de Castilla y León a cambio de deshacer los apoyos que el PP mantiene en Madrid, Andalucía o Murcia.

¿Habrá mayor muestra de desprecio por el espíritu autonómico que ofrecer ese cambalache socialista que ningunea y desprecia la voluntad de las distintas comunidades sometiéndolas a los intereses nacionales de sus partidos? O piensen apenas en el acoso inmisericorde hacia Díaz Ayuso dentro de su propio partido.

No sé si es cierto que Casado esté planteándose una salida tan infame al conflicto de intereses tras las elecciones de Mañueco, pero prefiero pensar que sólo están atascados en una batallita de imagen y de proyecciones futuras que sólo puede resolverse rebajando el tono de la confrontación y llegando a los acuerdos que sean necesarios y posibles para espantar a aquellos demonios de los “cordones sanitarios” a los que la izquierda es tan aficionada, porque la democracia cada vez les importa menos y empieza a resultarles una molestia.

Casado y sus asesores deberían recuperar el orgullo y la certeza de saber que el “cordón sanitario” de los tocayos, que alimentan otra vez el PSOE y sus secuaces, no es contra Vox, sino que sigue siendo contra el PP o, si lo prefieren, contra todo lo que representen el centro y la derecha.

Lo que hay detrás de todo aquello vuelve a ser el 11-M y un tirano.

He dicho.




1 Comment

  1. RAFA dice:

    Los atentados yihadistas cometidos el 11 marzo 2004, tres días antes de las Elecciones Generales, desataron en España un terremoto político cuyas consecuencias aún estamos digiriendo. Tal conmoción llevó a parte del Gobierno a acusar a la banda criminal ETA, llamando a directores de periódicos y precipitándose con un telegrama a embajadas y organismos internacionales el mismo día, a las 17:30 hrs. Ese fue el origen y causa de la manipulación mediática que vino después.
    Pedro J Ramírez, Casimiro García Abadillo y Jiménez Losantos, con mentiras y medias verdades, acusaron a policías, jueces y fiscales de conspirar para encubrir a terroristas (por ejemplo, “Informe ácido bórico”, 2006). Ignoraron y despreciaron las sentencias de la Audiencia Nacional (2007) y del Tribunal Supremo (2008). Con el apoyo político de Eduardo Zaplana (300 preguntas parlamentarias), Ángel Acebes, Esperanza Aguirre y otros, continuaron con sus “teorías de la conspiración del 11 M” varios años más.
    Aún, en junio de 2009, seguían insistiendo en la autoría de ETA con la promoción del libro “Titadyn” (nombre de dinamita utilizada por ETA). García Abadillo prologó el libro con un extenso resumen de las teorías que hasta entonces habían difundido en El Mundo y la Cope, único medio que le secundó. Nadie más le hizo caso en sus alocadas y dañinas especulaciones.
    Con su mala praxis periodística dividieron a las victimas y causaron la crispación social y política cuyas secuelas aún están presentes.
    Los TEDAX, dos horas después de las explosiones, a las 9:00 hrs., antes de neutralizar las dos bombas que no explosionaron (en Atocha y en El Pozo), observaron que la sustancia explosiva era de color blanco. No de color rojo como la dinamita Titadyn que habitualmente utilizaba ETA. Datos que comunicaron inmediatamente a las autoridades policiales.
    Así consta en página 30 y en documento nº 5 del anexo del libro “Las Bombas del 11-M. Relato de los hechos en primera persona”. Acceso gratuito en biblioteca universitaria Dialnet: https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=561602

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *