Todo parece indicar que, en las próximas fechas, Podemos, Ciudadanos y el PSOE podrían presentar en el Congreso de los Diputados una iniciativa correspondiente a la reforma de la ley electoral, en la que, entre otros apartados, convertirían como obligatoria, la celebración de elecciones primarias en los partidos políticos, de cara a la designación de candidatos para su representación en los distintos comicios en los que concurran en el futuro. En este sentido, según se dice en los mentideros políticos de Madrid, estas tres fuerzas políticas, dos conocidas como las de “la nueva política” y el partido socialista, podrían establecer que, en este capítulo de las primarias,que estás, se financiaran con el erario público, a cargo de todos los españoles, a pesar de que, en estos momentos, las formaciones políticas con representación parlamentaria, reciben una subvención del estado por voto conseguido, así como por escaño que tienen en cada una de las representaciones políticas en donde ostentan representación institucional. Aunque hasta el momento, no se conoce cuál sería la cuantía que esta iniciativa podría suponer para el estado, teniendo en cuenta que, hasta la fecha, el capítulo de las primarias no ha sido obligatorio, sino un acto privado de cada formación política, según sus estatutos internos de funcionamiento, todo parece indicar que la cifra superaría el millón de euros dado el coste que partidos como Cs y PSOE han asignado en sus presupuestos a las primarias realizadas.

Cuando los ciudadanos recibimos noticias como esta, no es de extrañar que se produzca una sensación de enfado tremenda, dado que después de los sacrificios planteados desde la política hacia la sociedad, no es de recibo que se nos presente como mejora de una ley electoral, el pago de un acto privado de un partido, que ya recibe una cuantiosa subvención económica del estado para su funcionamiento tanto institucional como de representación política.

Este tipo de medidas encabezadas por los tres líderes políticos que en sí mismos, representan por edad una nueva generación de políticos en nuestro país, no pueden sobrecargar hacia el ciudadano, todo el desarrollo de gastos electorales para la elección de sus candidatos, cuando la realidad social y económica , ha originado importantes sacrificios, puesto que con medidas como esta propuesta del pago de las primarias por todos, lo único que hacen, es aumentar la desconfianza de los españoles hacia las formaciones políticas, que en vez de ser aparatos de gestión ideológica al servicio de la sociedad, se convierten en maquinarias de gasto público. Una mejora de la representatividad institucional y democrática, no depende en absoluto de que las formaciones políticas carguen todos sus gastos a la sociedad, sino por el contrario, es necesario que un acto tan democrático como privado para la elección de un candidato a una institución, sea costeado por el mismo o por quien lo presenta. ¿Son estas las maneras en la que la generación de los milenians, que empiezan a liderar los partidos en España, quieren mejorar el desarrollo y la vida política? Honestamente resulta increíble comprobar el desprecio y el desarraigo que están demostrando estos jóvenes políticos hacia sus conciudadanos con medidas como esta, que no solo no aportan nada a la confianza en la mejora de la democracia tanto para los ciudadanos como para su participación en la vida política, sino que queda evidente, su desprecio a la misma, cuando se observa en distintos informes de órganos fiscalizadores económicos del estado, las normas de financiación que ya están establecidas y que una vez tras otra, se empeñan en vulnerar, sin que desde las instancias pertinentes, se proceda a sancionar adecuadamente a aquellas formaciones que ocultan o no cumplen con la financiación que permite la ley. Por ello, sería deseable, que, de una vez por todas, los líderes y los partidos políticos, se tomaran en serio a los ciudadanos y dejaran de mirarse al ombligo de sus apetencias partidistas, porque la democracia no consiste en gasto y mantenimiento de maquinarias, sino lo deseable es que el aparato del estado, sea el mínimo posible, el más eficaz y el que menos coste suponga al ciudadano, ya acosado económicamente por el atraco continuo de los impuestos que impiden su prosperidad.