BOCA PRESTADA

Es evidente que los uniformes están hechos para distinguir a los miembros de una agrupación afín y en política eso ha sido así ‘detodalavidadeDios’. Ya no se ven camisas azules, negras o pardas por la diestra ni boinas o monos de faena por la siniestra. La vestimenta actual es mucho más sutil e intrascendente, pero haberla ya lo creo que ‘hayla’ . Si nos centramos, nunca peor dicho, en la derecha sevillana, la evolución de la pasarela pepera ha ido lentamente involucionando desde la elegancia hasta la informalidad formal del género llamado ”casual”. Los que peinamos mas piel que canas recordamos el sobrio Loden como hábito que hacía al monje de la orden fraguista de Alianza Popular. El largo abrigo de origen austríaco vestía de verde cacería a los habitantes de los Remedios y de otros barrios del electorado mas derechista de la ciudad. De aquellos lodos del rancio Loden se pasó a otros barros como eran los llamados Huskies. El Husky era un chaquetón al que el cuello de pana aliviaba el parecido con una bata de ‘boatiné’ de las de andar por casa. De azul oscuro o verde, la parca pespunteada a rombos aliviaba los fríos de las huestes del recién transformado Partido Popular de los ochenta. Pasaban los años y la metamorfosis pepera se hizo color carne, azul o verde carruaje en el chaquetón británico Barbour. Aquí marcaba clase el origen: si era auténtico o de medio pelo; de marca inferior. En cualquier caso, no se era nadie entre la clase moderada si no se apestaba al cerote que enceraba al tieso gabán. Entrado el nuevo siglo, las nuevas generaciones fueron tomando a la trinchera motera Belstaff como pelaje de referencia preferente, aunque el portador cabalgara a lomos de una vespa 75 a lo sumo. Roperos de casa buena habrá que conserven todos estos ropones, que acreditan la pureza de sangre azul electoral, cual sacristía de hermandad antigua. En estos días, la llamada a las urnas del partido conservador se ha vestido de un anorak acolchado de guata, cuya principal característica es la de ir desmangado. No sé yo si prescindir de la manga es un mensaje subliminal contra la corrupción que los ha dejado en los muñones, judicialmente hablando. También es susceptible de ser llevada debajo de la americana, lo que permite dar el mitin por esos pueblos fríos y húmedos del agro andaluz sin pasar los rigores de rigor. El “sinmangas” como se conoce maternalmente al chaleco en cuestión, es una prenda habitual de trabajo en el campo. Campo que muchos de los que nos han pedido el voto con él puesto no han visto mas allá de alguna romería o partida golfista. La susodicha prenda ahora se llama Uniqlo y la verdad sea dicha -desde un profano del buen vestir, pero con ojos en la cara-, sentar, lo que se dice sentar, no sienta muy bien. Los hay como el exministro Zoido que mas que un candidato parecía un reclamo de la marca Michelín, por ejemplo. Lo cierto es que la desmangada por hombro invita al trabajo, a prescindir del mangazo y sobre todo a no esconder cartas en la manga. Veremos a ver qué pasa en los próximos días.