Andalucía, esta región de ocho millones y pico de habitantes, no es el cortijo de nadie, ni somos vasallos de aquellos que, desde hace 36 años, nos gobiernan a su antojo, capricho e interés. Llevamos meses especulando sobre la posibilidad del adelanto de unas elecciones autonómicas que, dado los socios de gobierno que nos han gobernado en la última legislatura, no solo era evidente que se iba a producir, sino que la situación de los partidos de esta coalición de gobierno, no da lugar a otra posibilidad, teniendo en cuenta el juicio de los ERE, el desastroso estado de la sanidad, de la educación, de las estadísticas que nos sitúan a la cola de todos los parámetros europeos y nacionales y que nos han calificado como la región más corrupta de la UE.

Por otra parte, tenemos una presidenta de gobierno, que históricamente, es insegura, tactista y algo prepotente, como lo demostró durante las primarias de su partido para acceder a la secretaria general del PSOE a nivel nacional, que, a la hora de tomar decisiones, no se rige por el interés general, sino que se deja llevar por el interés de su partido, en dificultades por sus actuaciones y actitudes.


De todos es sabido que su plan inicial era convocar las elecciones autonómicas para celebrarse entre el 28 de octubre y el 22 de noviembre, pero dejándose llevar por la situación del país, en donde lo que pasa en Cataluña puede influir en la supervivencia de su “intimo enemigo” Pedro Sánchez en la presidencia del gobierno, la fuerza de su posible socio futuro de gobierno, Cs, que por su postura en Cataluña podría coger más fuerza de la debida y finalmente, a consecuencia de que el PP está cogiendo fuerza en toda España gracias al “efecto Casado”, Susana Díaz se ha convertido en un mar de dudas para dar el paso de convocar elecciones autonómicas de manera definitiva. Nadie sabemos ya la fecha de estos comicios, pero sí conocemos, que lo único que importa, es que no coincidan ni por casualidad, con la posibilidad de que se produzcan conjuntamente con un adelanto de las generales, cosa que antiguamente, sus sucesores, hoy sentados en el banquillo de los acusados del caso ERE, anteponían siempre como prerrogativa a los verdaderos intereses de Andalucía.

En las actuales circunstancias políticas de nuestra región, se da un caso importante, como es el hecho de que desde que ha entrado en el gobierno de la nación el “enemigo intimo “de Susana Díaz, Andalucía, se ha visto despreciada y marginada por el presidente del gobierno. Primero, nos encasquetó un barco de inmigrantes, cuando los ayuntamientos habitualmente receptores de pateras, no tienen ni presupuestos ni capacidad material ni física para acogerlos. Después, en una reunión que mantuvieron en Moncloa ambos presidentes, el presidente del gobierno, no atendió la demanda auspiciada por la presidente de Andalucía, por la que demandaba 4.000 millones de euros como dictamen de financiación autonómica, aprobado por el parlamento, dándonos solo 350 para los próximos tres años y si esto no es ya un desprecio hacia nuestra región, ahora se va a producir un hecho que va a evidenciar ese desencuentro.

El próximo lunes, va a tener lugar una reunión en Madrid entre ambas administraciones en la que se van a decidir la cuantía de las inversiones que el gobierno de la nación va a propiciar a Andalucía, con el permiso del PNV y los independentistas catalanes, socios de gobierno de Pedro Sánchez, en la que podríamos decir que nuevamente, puede producirse un desprecio hacia nuestra región. ¿Por qué? Por el mero hecho de que días después, “el intimo enemigo” de nuestra Susana Díaz, celebrará un Consejo de Ministros extraordinario, concretamente el día 26 en Sevilla, en donde a modo de limosna, pero evidenciando ser algo así como unos regalos adelantados de Navidades, nos venderán que Pedro Sánchez en persona, nos propiciará todas las inversiones previstas para Andalucía en los PGE de 2019. Unos presupuestos que son casi imposibles de aprobar, siempre electoralistas y más falaces que reales de cara a los intereses de los andaluces. Eso sí, eso será en favor del presidente del gobierno y no en favor de nuestra presidenta de Andalucía Susana Díaz, porque ambos, “se quieren” muy lejos uno de otra.

Todo esto para que, seguramente el martes en el consejo de gobierno, nos digan que vamos a elecciones el próximo 2 de diciembre, o en caso contrario, esta convocatoria, se podría retrasar otra semana para que nuestras elecciones al parlamento se celebren el 16 de diciembre, asegurando que de esta manera, Pedro Sánchez no va a solapar el ansia de la presidenta, para que nuestras elecciones, tengan “sabor andaluz”.

Con todo el respeto a nuestros políticos porque el ejercicio de la política es el paso hacia el gobierno, pero como ciudadanos, es hora de que no nos sintamos utilizados por los intereses de quienes nos gobiernan y todos, unos y otros, favorezcamos el interés de nuestra comunidad autónoma, necesitada de políticas serias, una imagen de ganas de cambio y sobre todo, de anular esa imagen de ser un cortijo de quienes llevan décadas gobernando y que manejan la región de manera desastrosa, interesada, tactista y despreciando la prosperidad de quienes vivimos en ella.

Quien esto escribe, que escogió Andalucía para vivir proveniente de otra región, por su calidad, por su gente y por sus posibilidades de futuro, no entiende cómo es posible que los andaluces permitan  que se les trate como si fueran unos vasallos al servicio de la política, cuando la realidad debe ser la contraria y esta es que los ciudadanos seamos capaces de enjuiciar, criticar, votar y escoger en libertad a aquellos políticos que nos ofrezcan prosperidad y  rechazar a quien nos usan como si fuéramos, unos meros vasallos al servicio de un señor o señora.