“Lo contrario de” es lo mismo de siempre

Mantener la salud mental exige a veces un cierto ayuno de noticias, al menos de las que “los medios” consideran tales. Pero un simple minuto de radio escuchado al azar en un taxi da al traste con tan sanos propósitos…

El locutor, tan involuntariamente escuchado en la tarde del 1 de octubre, ensalzaba las palabras que Macarena Olona había pronunciado ese día, calificándolas admirativamente de “verdadera revolución”.

Y lo llamativo es que un momento antes había emitido el “corte” de dichas palabras, y hubiera jurado que producían el efecto contrario: el de algo cansino, más de lo mismo, a vueltas con los estúpidos topicazos con los que se entretienen los políticos, creadores de esta división artificial y disparatada entre “hombres y mujeres” pero, para llamar la atención, invirtiendo los términos habituales: ahora, quejándose de que en determinado evento había “muy poca presencia masculina”, y dirigiéndose entonces a los hombres, a esa nueva especie minoritaria, pues les agradeció su participación, y, paternalista o maternalistamente, la calificó de heroica, dándoles una palmadita en la espalda por ser tan pocos y tan valientes de haberse atrevido a acudir…

Llamó la atención, sin duda, se ganó unos titulares; si bien, a mi modo de ver, de manera muy barata, y cayendo en la trampa del enemigo. 

De nuevo hay que citar a Julián Marías: cuando un gobernante quiere hacer “todo lo contrario” de lo que hizo el anterior…, malo. El resultado se parecerá muchísimo a aquello contra lo que quiere ir. No hay que procurar “hacer todo lo contrario de”, sino algo diferente.

Las frases pronunciadas por Olona eran exacta y literalmente las emitidas a menudo por Irene Montero o por Yolanda Díaz (o hasta por Ursula von der Leyen: una mujer cuyo aspecto austero parecía prometer seriedad e inteligencia, hasta que la oímos declarar que “en la Comisión Europea hay un 40% de mujeres, y esto no puede ser, queremos llegar al 50%”. ¡Vaya una aspiración vital! ¿Y en eso piensan las personas tan distinguidas y brillantes, que tan altos cargos ocupan..? Y a mí que me da igual la proporción de hombres o mujeres que haya en cada sitio, se llame notaría o supermercado, mientras me atiendan en condiciones…); sólo que puso “hombres” donde otras decían “mujeres” y en vez de “machismo”, esa cansina palabra que nos invade y deprime, se inventó un palabro para terminarnos ya, como sociedad, de degradar. 

Me recuerda a un ingenuo que, comentando el poco respeto que a la lengua castellana se le tiene en Cataluña, en Galicia, etc, pues dijo en tono desafiante: “¡Entonces,  vamos a escribir nosotros en andaluz!” (“andaluz”, que nadie sabe lo que es, por cierto). O sea: la respuesta a la pérdida y degradación de la lengua española en ciertos territorios es perderla y degradarla también en el nuestro, ¡pues menuda reacción! La adecuada, si queremos ser desafiantes, es hablarla y escribirla cada uno lo mejor que pueda. Pero el infantilismo que cae en la trampa reacciona de este disparatado modo: Si algo te molesta, imítalo.

La respuesta adecuada a las disparatadas, divisivas, estúpidas y perjudiciales políticas “de género” no es hacer más política de género. (Ya el partido de Olona flaqueó con eso: si hay “chiringuitos” con la excusa de las mujeres maltratadas, pues vamos a crearlos también para hombres maltratados – esos chiringuitos políticos que no benefician ni a mujeres ni a hombres, sino sólo, económicamente, a los enchufados… ¡Pues vaya reforma!).

Habrá conseguido un titular; un locutor ingenuo la habrá aplaudido. Pero ha caído totalmente en la trampa del enemigo, esta fuente de división y enfrentamiento total y absolutamente artificial, infantiloide y disparatada que es la moda de ponerse a analizar si aquí hay más hombres o más mujeres.

No advierte Olona ni algunos compañeros suyos que de este modo le están comprando al Gobierno (y al PSOE y Podemos en general) una idea que ni los mismos “progres” se creen: que las políticas de izquierdas favorecen mucho a “las mujeres” (cosa que si fuera cierta resultaría loable, mas no lo es), y entonces, para equilibrarlo, pues ellos han de favorecer a “los hombres”. 

(¡Y hoy que iba a hablar de algo que importaba a los ciudadanos –del autobús- y ese corte de radio lo ha impedido…!)




Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *