El riesgo que el Ateneo debía evitar

Por desgracia, en esta bendita ciudad parece que muchos pierden el norte cuando deben dar mayor talla ante riesgos y problemas de gran importancia; y lo pierden por protagonismo y deseos de figurar.

El delegado de Fiestas Mayores, los reyes magos y el presidente del Ateneo, afirman que la Cabalgata saldrá aunque llueva. Sin embargo, las cabalgatas de importantes pueblos de la provincia han adelantado su salida para evitar la lluvia; pero el Ateneo no puede; como alguien ha dicho ampulosamente, sin tener en cuenta los riesgos que corren los niños, “Los Reyes Magos llegan a Sevilla el día cinco”, y se queda tan tranquilo.

El Ateneo hace unos días recibió la Medalla de Protección Civil, lo que debía conllevar un mayor compromiso en la seguridad de los miembros de la comitiva; pero, por lo visto, –por arte de magia– con elevar el número de personal de seguridad junto a las carrozas, se conjura el riesgo de que los niños se resfríen o, lo que es peor, cojan una pulmonía; además, existe mayor responsabilidad del Ateneo si consideramos que el presidente y otros cuatro miembros de su junta de gobierno, al menos, son médicos.

Recordemos las terribles críticas, emanadas desde todo tipo de instituciones, que recibieron cofradías que salieron con riesgo de lluvia y se mojaron los tramos de niños; se les tachó de irresponsables y temerarias, como mínimo. Pero nuestra Semana Santa transcurre en primavera, con temperaturas muchos más altas y, ante la lluvia, enseguida se vuelven a su sede o recogen en otro templo y pueden salirse los niños de sus filas. Sin embargo, la Cabalgata no se ha vuelto nunca, continúa su recorrido en pleno invierno, con las carrozas empapadas de agua y con temperaturas que a última hora bajarán a 8 grados según algunas fuentes consultadas.

El día 5 el Ateneo va a exponer al frío y a la lluvia a 1.000 niños; un número muy superior al tramo infantil de cualquier cofradía, salvo la Borriquita; pero esta es una hermandad responsable, que no sale si hay peligro de lluvia.

Parece que la megalomanía de algunos directivos, el deseo de pasearse por la ciudad, triunfantes entre el clamor de la multitud, recibiendo felicitaciones, repartiendo abrazos, como si de antiguos triunfadores de los juegos griegos se tratase, están por encima de la salud de mil niños.

Bastaría una sólo pulmonía en uno de esos pequeños, para que la junta en pleno dimitiese ante su notoria irresponsabilidad; repetimos hay reconocidos médicos en ella. Pero a todo esto hay que añadir otros riesgos, las baterías eléctricas que lleva las carrozas, la madera hinchada por el agua que puede aflojar tornillos de seguridad, el suelo mojado y resbaladizo, etc.

Es un grave riesgo que el Ateneo debería evitar adelantando la salida un día; sin embargo no será así, ya que puede más el deseo de protagonismo de algunos directivos, donde abundan los jubilados, que la salud de 1.000 niños que están comenzando a vivir; ansias de apariencia de hombres mayores frente a la salud de los niños; ¡una locura!




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