Las mamadas de Pablo Iglesias

Como no somos serios no tenemos solución.No hay derecho a que se lancen así contra un auténtico líder del progresismo, faro y guía de postmodernidades comunistoides y ecoclimáticas. No hay derecho a que, después de unas enjundiosas intervenciones aderezadas con un estudiado aliño indumentario (con corbatilla incluida), lo que al final vaya a quedar en el recuerdo de muchos sufridos espectadores que soportamos el debate electoral, sea un simple desliz, un lapsus semántico o mental: una ingenua confusión que le hubiera podido suceder a cualquiera que divida sus horas entre mítines, cambio de pañales y turnos de lactancia.

«Hay que dar la razón a las mujeres que están escandalizadas con lo que hemos visto… en tantas mamadas, en tantas manadas».

Y quizás por la intensidad con que se lo toma todo, no muchas horas antes de este error ya había apuntado similares confusas maneras; y queriendo referirse en un mitin a los productores lácteos, dijo «productores laicos». ¡Qué líos de conciliación laboral y familiar! Vale que nuestros políticos sean la leche, pero reconozcamos que les tratamos con excesivo mamoneo.

(Hay malpensados que interpretan el lapsus con un sentido menos inocente, pero eso encajaría mal con nuestro candoroso personaje).




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