Las feministas de antes

Va dedicado a las feministas progres de salón, esas que dicen que hasta que no nacieron ellas ninguna mujer estudiaba en España.

Esta foto es de 1954 o 1955. Juegos Deportivos Universitarios. Se celebraban en Madrid. Todos los universitarios que hacían deporte acudían seleccionados tras una eliminación previa por distritos universitarios. Por ejemplo, Sevilla competía con Granada. Aquí está mi madre, (hoy tiene 86 años, nació en 1934) la que se gira mirando hacia atrás, y me cuenta los pormenores de esta foto.

 

 

Ella competía con su equipo en baloncesto, pero como las eliminaron, con las mismas montaron un equipo de balonvolea y se metieron en la final. De ese grupo, con algunas de las cuales se sigue viendo para merendar hoy en día, dos eran de Ciencias, ella de Derecho, tres de Comercio. Para que digan que las mujeres siguen sin estudiar Ciencias.
Con esas caritas de crías, eran universitarias. Todas ejercieron después sus profesiones. Y conste que no eran niñas ricas ni mucho menos. Además, sólo hacía 15 años que había acabado la guerra.

Ahí estaban en el comedor de donde estaban alojadas, cree recordar que era la Facultad de Ciencias de Madrid, en cuyos sótanos se montó un dormitorio cuartelero con literas y convivían de distintas regiones. Al lado de las de Sevilla estaban las catalanas, que ella recuerda con risas como muy presumidas y muy modernas, con pantalones cortos (“shorts”) mientras que las demás iban con faldas pantalón a la rodilla. Las catalanas hablaban sólo entre ellas, cosa que a las sevillanas les importaba un pito. Entre otras cosas porque cuando mi madre empezó a entrenar a baloncesto en el Instituto (educación pública) lo hacía con alpargatas. También hacía teatro y bailaba.

La chica de la derecha con las manos en la barbilla era una tal Enriqueta, bajita y morenilla, muy poquita cosa. Cuando a las de Sevilla las fueron eliminando en todos los deportes (y a ellos también porque era un campeonato mixto…¡oh sí! ¡mixto en tiempos de Franco!) de pronto saltó la noticia de que Enriqueta había llegado a la finalísima en tenis contra una catalana. Una de las modernas en shorts, alta y rubia como una walkiria. Así que allá se fueron todos los de la delegación de Sevilla a animar a Enriqueta, comiendo pipas en las gradas. El honor de la ciudad estaba en sus manos. Cogía la raqueta a dos manos, además, porque no podía con aquellas raquetas pesadas de madera de la época.

Bueno… el caso es que entre set y set, juego y juego, Enriqueta, muerta de risa, se acercaba a sus compañeras, les pedía pipas y charlaba con ellas (que no tenían ni pajolera idea de tenis pero la animaban a rabiar). Y finalmente Enriqueta ganó a la catalana, que se quedó toda mohína. Enriqueta manteada por sus compañeras al grito de ole y ole.
Pero llegó la hora de la entrega de copas… y a Enriqueta no la avisaban. Llegó uno de los jueces y le dijo que lo sentía mucho, que había un problema, que no había llegado la copa… que ya se la mandarían a su casa.

El problema fue que la delegación catalana se negó en redondo a que le entregasen la copa a la sevillana…. si no era para la catalana… para la sevillana mucho menos. Y se les aceptó semejante indignidad. Así que la cosa viene de largo.

Las sevillanas no montaron ningún acto de desagravio más allá de irse la mar de contentas a celebrarlo. Jamás se sintieron víctimas de nada, ni disminuidas, ni acosadas, ni menospreciadas por ser mujeres, ni nadie les impedía hacer nada. Y puedo asegurar, por las cosas que me cuenta mi madre, que ella se lo pasaba infinitamente mejor que yo a su edad, hacía de todo e incluso viajó al extranjero antes que yo.

PD1= Obsérvese la botella de vino en la mesa de las deportistas….
PD2= Mi tía Rocío (por parte de padre) que si no hubiera fallecido tendría hoy casi los 100 años, fue premio extraordinario fin de carrera en Física y Química. También en tiempos de Franco. Puedo jurar que no tenía un duro salvo lo que ganaba dando clases particulares. Era la mayor de 8 hermanos, a quienes llevaba más tiesos que un sargento de caballería.

Y añado… acabo de encontrar en internet que mi tía Rocío Enríquez Berciano consiguió el doctorado en la Universidad Complutense, en 1952, con esta Tesis: “Generalización de la reacción de condensación de compuestos beta-cetónicos con aldoazúcares de los tipos triosas, pentosas, hexosas y heptosas”. También pintaba y tejía unos jerseys estilo italiano-hippie que eran una maravilla…

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