Las checas de la Tercera Edad

Una encuesta de la Secretaría de Estado de I+D+i sobre Percepción Social de la Ciencia en España sostiene que el 27,5% de los encuestados cree que es el Sol el que gira alrededor de la Tierra. Hasta ahí, el susto, aunque cabría recordar que el voto de todos ellos vale igual que el de usted mismo.

Pero hay algo peor, porque a raíz de otro dato de la misma encuesta que señala que los hombres (20,9%) están más interesados que las mujeres (9,9%) en la ciencia y la tecnología, la secretaria de Estado, Carmen Vela, realiza la siguiente reflexión: “Quizás el origen esté en la poca visibilidad que se le da a las mujeres científicas”. ¡Ole!, exclamaría el castizo.

Es decir, que Carmen Vela opina que, en realidad, el Sol gira alrededor de… Irene Montero. Y, francamente, no sé qué es peor.

“8-M”, desde luego es un nombre técnico muy apropiado para una galaxia, para una nebulosa o para una supernova de reciente hallazgo, pero también para un agujero negro capaz de engullir el presupuesto entero de un Estado sin que contribuya a otra cosa que a una pésima digestión y a una ventosidad exacerbada.

En estos tiempos de pandemia y de hecatombe desproporcionada, a nadie se le ha ocurrido todavía merendarse, ni tocar siquiera, los 200 millones anuales del pacto de Estado, a los que cabría sumarle todo el despilfarro atroz que de manera transversal consumen las administraciones de cualquier nivel en informes y evaluaciones de impacto de género, lo mismo para arreglar el alcantarillado de una calle que para sostener el aparataje descomunal que suponen los juzgados, policías y servicios sociales, con cursos especiales en empresas públicas y privadas para el adoctrinamiento en una teoría cuya base científica carece del menor fundamento. Y los sindicatos y el lobby zurdo de mujeres, trincando.

El dinero no alcanza para pagar ERTES, ni pensiones ni el sistema sanitario, que es otra forma de matar o de dejar morir a centenares de miles de personas, por inanición o de tristeza, pero a las 65 asesinadas anuales por otros tantos majaretas a los que decidieron unirse en algún momento de sus vidas, que no les falte de.

O sea, hemos regresado a los tiempo de Moloc o de Baal, cuando se sacrificaba a los niños en el fuego que ardía en el interior de una estatua de bronce, sólo que ahora la divinidad es un coño insumiso sacado en procesión mientras los unicornios alados baten palmas en el aire a nuestro alrededor y Carmen Calvo recita oraciones milenaristas cuyo responso del coro no es el maquinal “ruega por nosotros” (ora pro nobis”), sino el más compungido y soberbio “se nos va la vida en ello”.

Total, 38.508 pensiones menos en el mes de abril (¡en sólo un mes, sectarias!), que ya no pagará el Estado, el primer retroceso en la serie histórica de pensiones a pagar, porque los arrojados a ese fuego ya no son los niños, sino los mayores que levantaron este país a pulmón para que sus hijos y nietos gozáramos de un sistema sanitario envidiable y a los que ahora hemos fusilado a base de triajes y morfina en las tapias de las residencias de ancianos con el subcomandante Iglesias al mando único de las checas para la Tercera Edad.

A nadie puede extrañar que, así las cosas, Simón, el investigado por la juez Carmen Rodríguez-Medel por el 8-M, ya no cuente muertos, sino resucitados, como un nuevo Mesías en el Evangelio de San Juan, que en su visita a Bethania hace abrir los sepulcros del covid19 y les ordena, como a Lázaro, “Levántate y anda…”

En tres meses más, España se habrá convertido en una nueva Jerusalén que recibirá con palmas y ramos al nuevo redentor que obra el milagro de contar los muertos hacia atrás hasta dejar las curvas rectas, que no las va a reconocer ni la madre que las parió.

En cada sermón de la Montaña ante el plasma, Sánchez presumirá de la bajada inaudita experimentada gracias al gobierno de progreso en el consumo de queroseno y en el gasto en pensiones, a la vez que multiplicará los panes y los peces de la renta mínima vital junto a este mar de Galilea, cuya inmensa mayoría de perceptores serán los inmigrantes, en especial de origen magrebí.

¡Hosanna! ¡Hosanna! ¡Loado sea el sanchicomunismo que obra milagros y prodigios en tiempos de pandemia y nos promete el paraíso de la transición ecológica final, con el cambio climático en la cárcel y solazándonos en las praderas limpias de Greta, sin matemáticas ni Ciencias que estudiar!

El PSOE puede que nos venza y se convierta, con la ayuda de Indra y de Tezanos, en el Camino y la Vida (si no nos queda otra y nadie lo remedia), pero una cosa es segura: la Verdad, ni de coña…, porque todo es una burda gran mentira y la negligencia criminal de los tramposos.

He dicho.

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