Lágrimas Negras

Er Puyaso
Que no la vaya a “doblar” más en su vida. Que pase a ser de los del “taco gordo” con renta vitalicia. Que vaya a ser vicepresidente habiendo obtenido los peores resultados, hasta ahora, de su partido. Que su mujer, posiblemente vaya a ser ministra, teniendo menos experiencia laboral que el sastre de Tarzán. Que tenga como aliados en “la aventura” que acaba de comenzar, lo peorcito del mercado como acostumbra, como le viene de origen a su ideología y también de familia a este ex-vecino de Vallecas tan coherente que se viste de camarero del Ritz para la gala de los Goya y de mamarracho cuando visita al Jefe del Estado. Que tenga el añadido y sustancioso aliciente para él, de tener por jefe directo al Dr. Fraude, un ególatra de moral distraída, que es capaz de vender lo más preciado por tres paseos más en el Falcon con su cohorte de halagadores, es al menos para emocionarse, desde luego. Y por consiguiente, llorar de alegría y que le rueden por ese rostro, por cierto, más duro que la rodilla de una cabra, lágrimas como fundas de violoncello.
Hay que entenderlo, por favor…
Pues sí, gracias al “nivelazo” que ha adquirido  este país.
Naufragamos sobre la lamentable herencia que nos ha dejado la catastrófica gestión de tantos años del PSOE de capullo mustio y del PP de gaviota sin Juan Salvador. Que si no han sido previsores ni visionarios para ellos mismos, imagínense para el resto de españolitos… Y por supuesto, cómo no, no han servido ni para hacer una ley electoral justa que parara lo que se veía venir. Lo que ya está aquí: en la oposición un millón de votos más que en el gobierno. De Juzgado de Guardia. 
Los dos partidos que nos han gobernado desde el comienzo de la transición hasta ahora no han sabido, a través de sus bases, llevar a liderar sus siglas personas capaces, instruidas y formadas para tales menesteres y a partir de ahí gobernar con sentido de estado. Y ésto es lo que nos ha llevado a este lugar, desgraciadamente me temo, sin retorno pacífico. 
     
De traca el no haber cambiado la ley electoral cuando se avecinaba esta situación. Porque no ven nada más que su ombligo, es decir, su sillón. 
Antes, en los principios de la actual democracia, cuando los políticos valían, al menos un duro, no lo hicieron porque la ley electoral beneficia a los grandes partidos. Y después, porque los que ahora se sientan en los sillones no sirven ni para llevar derecho un carro del hipermercado y no han sido conscientes que también benefician, quizá más, a las minorías nacionalistas.
¿Que adónde nos han llevado esta ceguera? Se lo digo: A la dictadura de las minorías. A eso nos han llevado unos y otros. Los listos que tenían tal interés y los necios que no han sabido o querido verlo. Desde la transición. 
Las llaves para formar gobierno siempre han estado en manos de un puñado de españoles acomplejados, pero al fin y al cabo, españoles, “man” que le pese. De nacionalistas vascos y catalanes y viceversa en un principio. Después se unen a la fiesta gallegos, canarios y en última instancia, navarros y turolenses. Lo que faltaba ya para la histriónica performance congresista. Y todos éstos, son en su gran mayoría los que reniegan de la nacionalidad de su DNI para más INRI. 
Y ya lo dicen sin pudor: “Les importa un comino España”. Sólo les importa el poderoso caballero que lleva el Don delante y lo otro que es bien sabido que lo corrompe todo. Con lo cual, esto nos lleva al despreciable “intercambio de estampitas” en forma de concesiones y atribuciones por doquier. Lo que viene siendo el “trincamiento”. Por ambos lados: O “trinco” lo que quiero, o no te suelto lo que te tengo “trincado” en la entrepierna…
Estas minorías de desahogados absolutistas la abanderan oligofrénicos exaltados e incondicionales del esperpento capaces de inventarse una historia inexistente y convertir en líderes a mequetrefes desertores del arado. Y transmitir a través de tales “artistas del trapecio” su irreal historia, adoctrinando como si del catecismo se tratase, a todas las noveles e ingenuas generaciones venideras desde aquel entonces. Y hace de eso ya la friolera de cuatro décadas.
Señoras y señores, que nadie se engañe, todas estas “almas de tuper de plástico barato”, tanto los que dicen España sin pudor, los que lo dicen con orgullo y los otros que al nombrar su país les salen sarpullidos, es decir y repito en mayúsculas, TODOS, son responsables de lo que ha ocurrido y ocurre en las instituciones relevantes. Lo único que les ha preocupado, les preocupa, han querido y quieren, es su cuota de poder y pasta. Mucho sillón y mucho billete. Cuanto más, mejor. A costa de lo que sea e inventando innumerables escenarios, todos irreales, para mantener los privilegios de una irritable, deleznable y repugnante casta. Y por descontado, la continuidad de sus marcas y sus siglas. Esa adorada gallina de huevos de oro camuflada como un becerro del mismo metal que los huevos al que rinden absoluto culto estos súbditos militantes tan cortos de cerebro y moral como generosos en codazos y halagos con la finalidad de hacerse con un huequito en esas sedes y esos chiringuitos desde su más tierna adolescencia.  Y así,  proyectarse como todos los que ayer y hoy se sientan en el hemiciclo (ojalá mañana no).
Todo se cuece en esas siniestras sedes que forman minuciosamente al personal elegido por sus carencias de todo tipo para adoctrinarlos como trepas de campeonato y convertirlos en robots viviendo ajenos a la vida real que vivimos la mayoría de los ciudadanos. Esos que en un futuro nos deberán gobernar. “Miedito”. Porque ese futuro ya está aquí.
No quiero menospreciar la fórmula inventada del paralelismo para parir más de lo mismo. En este caso hablo de los Chiringuitos. Esos Chiringuitos que tanto aportan al bienestar de… ellos mismos y sus amiguitos. Esos Chiringuitos que administran y dirigen y que destinan a su verdadera causa el mínimo presupuesto de las subvenciones recibidas de ese dinero público que como de todos es sabido “no es de nadie” pues así se encargó comunicarlo un día la “Séneca iluminada” de un gobierno. Demencial todo.
Y hay otros cómplices. Estos “enemigos necesarios” para que tenga un futuro tan fértil tanta infamia. Y éstos son, muy a mi pesar, la enorme mayoría de los medios de comunicación, sobre todo los audiovisuales y los de nuevo cuño parásitos de las redes sociales, que desinforman divinamente, mire usted. E incluso ocultan información intencionadamente por relevante que sea al ciudadano de a pie. Todo esto, por supuesto, según le convenga a ellos ya que también participan de una u otra manera en el reparto del pastel que costeamos todos cada vez con más esfuerzo y,  por cierto, ambos, el pastel y el esfuerzo, cada vez más escaso. Así, que cuidadito, que vendrán curvas sin señalización con subidas de los impuestos de siempre y los nuevos que harán aparecer de la chistera al puro estilo “Juan Tamariz” para que aseguren la continuidad de la casta y sus “Cuevas de Alí Babá”. Y a esa casta, a ese perfil de “defectuoso ser humano”, desafortunada y realmente no le importa la justicia, ni el empleo, ni la educación, ni la sanidad, ni la economía, ni los servicios sociales, ni la inmigración, ni las leyes, ni la violencia, ni un largo etc, ni nada que sea realmente relevante para el ciudadano que se levanta cada mañana a buscarse la vida y poder cumplir con sus innumerables obligaciones, entre ellas las tributarias, que precisamente no son de saldo, entre otras cuestiones por lo que cuesta mantener a esta pandilla de inútiles e incompetentes que se multiplican ellos, sus administraciones y chiringuitos, velozmente. Tan rápida y similar como esos roedores y esos insectos que comparten el medio ambiente del subsuelo urbano.
Hoy las lágrimas brotan de alegría por unos pocos afortunados ojos ajenos a la vida real. Éstos que no han pasado un filtro ni una prueba de acceso para ocupar sus cargos como el resto de ciudadanos, es decir, la absoluta gran mayoría. Que se les exige de todo para ver su capacidad de poder desarrollar cualquier profesión y/o cargo con éxito. 
Hoy las lágrimas de alegría brotan por unos pocos afortunados habilidosos transeúntes de pasillos herrados en sus nalgas con unas siglas que les hacen incapaces de ver la verdadera necesidad de un pueblo que vive una injusta realidad absolutamente equidistante a la de ellos. Un pueblo, el que colabora ingenuo y responsablemente a que todo marche, que vaga perdido e inmerso en sus obligaciones intentando salir adelante con más zancadillas que manos tendidas. 
Hoy las lágrimas brotan de alegría rodando por “mejillas de hormigón armado”. Sobre todo de uno que se autodenomina “revolucionario” y no es más que un nuevo burgués de casoplón con piscina y jardín, servicio mal pagado, todoterreno y escolta gratis. Que ha llegado ahí subvencionado por diferentes lobbys comunistas que han derramado sin escrúpulos la miseria y la injusticia allí donde han dejado caer sus hilos a lo largo de la historia.
Mañana, el resto, los que vivimos una vida de verdad, lloraremos más. Y no precisamente de alegría. Lloraremos “Lágrimas Negras” como el famoso bolero del autor cubano Miguel Matamoros. Por cierto, que nadie se ofenda por el apellido, es pura casualidad, que ya veo venir a los acérrimos y disciplinados colaboradores de algunos chiringuitos queriéndose ganar el despacho codiciado… 
Y lo harán también, llorar “Lágrimas Negras”, los ingenuos que hoy levantan el puño en señal de victoria y que en un futuro no alcancen a conseguir el codiciado sillón, ni si quiera el del conserje de la sede, aprovechando este periodo de buena esperanza para ellos y los de su cuerda.
Al tiempo, ese juez implacable…

Siempre nos quedará a los desafortunados, románticos y optimistas bailar agarrados ese bolero bajo la lluvia de “Lágrimas Negras” mientras pasa la desagradable tormenta esperando pacientes un renacimiento del actualmente menos común de los sentidos: El sentido común. 




5 Comments

  1. José Antonio Aguilera dice:

    Que razón tienes amigo

  2. Rafa Martín dice:

    Totalmente de acuerdo Santi..

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