Sobre la violencia en el ámbito familiar

Dudaba poner el título a este artículo porque, dentro de lo políticamente incorrecto hoy en día muy posiblemente, sea, el más duro, el de la violencia en el ámbito de las familias.

Miren ustedes, soy letrado de la administración de justicia, antes gestor procesal , oficial de los juzgados, juez sustituto y abogado en ejercicio. Es decir, treinta años de experiencia en esta materia. Tengo 23 destinos, en 25 años de experiencia profesional desde la perspectiva del funcionario, más los años de ejercicio libre. No voy a decir que haya visto de todo porque, cada vez que se me ocurre manifestar algo parecido, me como mis palabras. Nunca se ve todo en la Justicia, desgraciadamente.

Además llevo siete años como profesor asociado en la Facultad de Derecho, explicando a mis alumnos, muchos de ellos jóvenes sin experiencia ninguna, tanto profesional como en la vida misma, lo que pasa en los juzgados. Algunos me preguntan por lo de la violencia de género y, les explico lo mismo que les voy a decir a ustedes.

Paso a ello.

He trabajado y trabajo en el ámbito de la violencia de género. Es curioso, la cuestión de la denominación. Un detalle. Cuando entra en vigor la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, justo hace ya 13 años, estaba en un juzgado de lo penal. No voy a decir los comentarios que escuché entonces por parte de ciertas compañeras y compañeros de entonces. Me debo al secreto profesional. Pero, sí puedo decir lo que he sido testigo desde entonces. Pues bien, la violencia de género, entendida como la ejercida por parte de hombres respecto a sus mujeres o parejas, es una dura realidad, fruto de una cultura de machismo tan trasnochado como injusto, de una forma de educar o, mejor dicho, maleducarnos a varias generaciones de hombres, basado en considerar a una persona del sexo femenino como alguien inferior o distinto, merecedora de ser objeto de propiedad y de trato inferior. Así de claro. Desgraciadamente, y como Secretario Judicial, he tenido que transcribir tantos SMS, ahora wassaps, con contenido machista, que, como hombre, he sentido vergüenza y tristeza.

Ahora bien.

La Violencia en el ámbito familiar no es solo de hombre respecto a una mujer. No. No hay que caer en las simplezas, fruto de determinadas concepciones ideológicas. No. No es así. Se equivocan y os equivocan. La violencia tiene diferentes trayectorias. También existe, y más frecuente de lo que parece, aunque no se judicialicen, las violencias de las esposas y parejas femeninas respecto a sus maridos y parejas masculinas, es decir, VD., violencia doméstica, las de los hijos respectos a sus padres y viceversa, las que se hace a los pobres abuelos y abuelas, por parte de hijos y nietos que no recuerdan lo mucho que han dado y siguen dando. Y, entre hermanos, etcétera. Una auténtica tragedia social como para simplificar el gravísimo problema ético y humano que constituye una lacra y cáncer en nuestra sociedad.

Esta sí es la cruda realidad. Podemos seguir como ahora, simplificando el problema, reduciendo la realidad, ver la parte del espejo que se quiera ver, por ser políticamente correctos. Bien, es una apuesta. Es una concepción de nuestro mundo. Es una forma de aceptar la realidad.




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