La patria maltratada

La patria es aquello que consideramos tan nuestro —nuestro de amado— que no dudamos en defender, incluso con la vida. Así, quien tenga hijos me entenderá; y quien no tenga hijos pero ame también.

Este concepto de patria se ha diluido en nuestra España con unos conceptos tan vacíos que nos han hechos sentir huérfanos, desprotegidos, y solo los gobiernos han sido culpables de ello. Cuando la política gobierna sin amor patrio se convierte en un padrastro que, por determinados intereses, tiene que cargar con unos hijos a los que no quiere. Y en esas estamos. En esas llevamos demasiado tiempo con unos padres que, al contrario de lo que la naturaleza impone, sí hemos podido elegir nosotros. La paternidad, en la mayoría de los casos se elige pero no así el ser hijo. Sin embargo, cuando ocurre al contrario, hemos de saber a quién elegir.

Que el político de facto es más autocomplaciente que servidor ya lo sabíamos; que la política es un fraude consentido, también. Nos dejamos convencer los oídos con aquello que queremos escuchar y, a pesar de todo, además, nos dejamos engañar. El padrastro se nos acerca con prebendas preelectorales y promesas que son como pompas de jabón: ilusionantes pero frágiles. Y no digo que todo padrastro no venga con nobles y amantes intenciones, pero nadie quiere a un hijo como al propio. Y estos padres impostados suelen repercutir los beneficios, si tienen —que así suele ser—, en prole propia.

No creo, desde hace tiempo, en el beso de un padrastro si ya he visto cómo trata a la patria. El ADN ideológico me hace renegar de unos y desconfiar de otros, aunque compartamos el mismo Rh en ese sentido. Suele decirse que se quiere más, o de forma diferente, a un padre que a una madre y en esta metáfora que les expongo así es.

La patria, la que pone los hijos, la que me dio sentido como tal y de la que me enorgullezco por su historia (su vida) y coraje por seguir adelante, a pesar de tanto hideputa que la maltrata y se aprovecha de ella es, continuando con la metáfora, como esa mujer a la que se le dice que se la quiere proteger partiéndole un brazo, una pierna y, en todo caso, el corazón mientras estos padrastros que hoy están desposados con ella mantienen relaciones inmorales y regala joyas a otras con ínfulas.

No. No me fío de la política; que va de pareja perfecta y es, sin embargo, putera e hipócrita. No me fío de los hijos de estos políticos que por ceguera, por ignorancia o peor, por odio a los otros hermanos de distinto patronazgo, siguen abrazados a estos (y estas) abusadores.

Lo decía al principio. El concepto de patria se ha diluido porque hemos convertido a esta en un despojo al que someter, a la que saquear, a la que despedazar y a la que insultar sin impunidad. Y si alguien intenta defenderla basta con decir que es un facha.

La patria era la libertad hasta que, apaleada, la han terminado de meter en un zulo.




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