La miseria moral de la alcaldesa comunista de Aguilar de la Frontera

De manual. Un municipio desconocido por muchos salta a la palestra informativa nacional porque su alcaldesa, aún más desconocida, y ávida de la gloria que le niega cada amanecer capitalista, quiere ingresar en la heroica nómina de libertarias que glosan el olimpo de la superioridad moral. Y lo hace conforme al protocolo mediático establecido por la izquierda para estos casos de revanchismo y ajuste de cuentas, al amparo de la ley de la media memoria histórica. Aunque en este asunto no se justifica, puesto que Cultura dejó claro que no incumplía ninguna normativa, salvo el muy discutible impacto que dicha cruz podría producir al resto del conjunto histórico.

Sostiene la comunista Carmen Flores (IU), alcaldesa de Aguilar de la Frontera, precedida por ese falso halo de tolerancia, que las personas «con sentimientos», pero no religiosas, gozan de un plus respecto a aquellas «con sentimientos religiosos, porque cuando realizan buenas obras, «lo hacen sin esperar que como recompensa se les ofrezca el Reino de los Cielos». Y lo afirma en unas declaraciones recogidas en un vídeo alojando desde el pasado 18 de enero en la página de Facebook de dicho ayuntamiento, como parte del débil argumentario esgrimido a la arbitraria e ignominiosa decisión de retirar la cruz aneja a la Iglesia de las Carmelitas Descalzas. 

Dice textualmente (min13:34): «Pienso que, desde esta institución, cuando ayudamos a las personas, siguiéndoles con sus necesidades día a día, tenemos un plus, porque las personas que se acogen a la Iglesia, y a lo que les dice la Iglesia, hacen ciertas cosas amparados en ciertas recompensas: se les ofrece el Reino de los Cielos. Por lo tanto, mirad, a lo mejor sí hacen buenas acciones, pero siempre esperan una recompensa. Los que no somos religiosos, y este es mi caso, estamos haciendo buenas obras, estamos atendiendo a sus necesidades sin pedir a cambio ninguna recompensa. Por lo tanto, pienso que es un sentimiento mucho más auténtico y más de aplaudir que cualquier otro sentimiento, porque es un sentimiento libre».

Desde esa superioridad moral reservada a la gente de izquierda; desde el sueño húmedo y larvado del pequeño cacique de pueblo, del rebelde libertador que ha de guiar a los parias explotados y oprimidos por el poder omnímodo de la Iglesia, bajo la ucronía de un manido relato que les provoca apoplejía cuando han de enfrentarse cada mañana con la realidad, la edil con «plus» de Aguilar de la Frontera utiliza una chusca argumentación para atacar al obispo de Córdoba y a los cristianos porque, como dice, «a lo mejor hacen buenas obras, pero esperando siempre una recompensa».

Habida cuenta de que la decisión de retirar la cruz ha sido exclusiva del ayuntamiento por la inesperada «sorpresa cuando desde Cultura me comunicaron que la cruz no está vinculada a la Ley de Memoria Histórica porque se quitó la placa», la edil con «plus» moral no acaba ahí, sino que afirma que ella y todo su equipo de Gobierno son «memorialistas». Es decir, me da igual lo que diga la ley, aquí mando yo.

Y dice: «De todas formas, no me amparo en esto que dice Cultura. Este equipo de gobierno tenía claro desde siempre, porque somos memorialistas, que esa cruz tiene unas connotaciones históricas; que no son apreciaciones personales ni interpretaciones que nadie quiere hacer, son hechos constatados históricamente». Lo que sí tenía claro es que la cruz se profanaba sí o sí.

Y hace un llamamiento a la población aguilarense que no comulga con sus ideas: «Solicitaría a las personas de este pueblo y a las instituciones y a los que representan a otros poderes, que lean, que lean historia, pero que lean historia como se lee la historia. Objetivamente. Que estudien, que analicen y que vean como arranca esa cruz, aquí en Aguilar. Y no se crean la Biblia del Facebook».

Para rizar el rizo de su desfachatez argumentaría, la alcaldesa con «plus» deja claro que «nosotros respetamos siempre los sentimientos, incluso los sentimientos religiosos». Menos mal. Por eso, además, tiró la cruz a un vertedero para mayor escarnio de sus paisanos cristianos. Que el futuro le sea tan luminoso como sus sonrisas, alcaldesa.




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