La Manifa

Entre las noticias aparecidas en esta semana, me ha llamado poderosamente la atención la convocatoria llevada a cabo por más de 25 peñas, de una manifestación ante el mosaico del Estadio Ramón Sánchez Pizjuán para el sábado 21 de enero a las 19h 30m, hora y media antes del partido que enfrentará al Sevilla F.C. con el Cádiz Club de Fútbol.

El motivo es querer mostrar la indignación de la afición sevillista, que no aguanta más la situación a la que ha conducido la pésima gestión económica y deportiva, que le ha llevado a estar en puestos de descenso a estas alturas de la liga. 

Para recordar algo parecido, hay que remontarse al mes de agosto de 1995, cuando una demora en la entrega de los avales ante la Federación Española de Fútbol, condujo a un descenso administrativo que ¡en agosto! sacó a la calle a miles de aficionados para protestar por esta decisión, y, merced a influencias y gestiones varias, fue evitado.

Esto me lleva a pensar en los motivos por los que estamos dispuestos a movilizarnos y salir a la calle, en manifestaciones multitudinarias en esta Sevilla donde convivimos: la coronación de una Virgen Dolorosa y su traslado a la catedral o vuelta a su templo, una cabalgata de Reyes Magos, un Santo Entierro grande, y poco más, pero hay muchos otras causas muy justificadas y por las que, al parecer, somos incapaces de molestarnos en salir de nuestras casas para hacer ver nuestra indignación, siendo más importantes para el conjunto de la ciudadanía.

Según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Sevilla ha sido la provincia española que menos inversión ha recibido desde 1985 hasta hoy, y eso a pesar de las ingentes cantidades que se invirtieron con la Expo 92. Dicho con lenguaje futbolero: somos el farolillo rojo de la clasificación en lo que a destino de recursos públicos para inversión se refiere. ¿Han escuchado a alguien quejarse de este trato discriminatorio o promover una concentración ante algún organismo oficial?

“Nuestra ciudad”, esa que se menciona en el himno del Sevilla F.C. cuando se entona cada domingo en el coliseo de Nervión, es la única europea de su tamaño que no cuenta con una red de metro, cuando en España vemos otras que, con menor dimensión y habitantes, sí la disfrutan. Ha tenido que ser un grupo de tres ingenieros de forma aislada, el que se presente ante el Parlamento Europeo para hacer manifiesta esta situación ¿se ha promovido alguna acción multitudinaria que los refuerce?

Los visitantes que llegan en tren o en avión a la capital hispalense, no se explican que no haya una conexión fluida entre la estación de trenes de Santa Justa y el aeropuerto de San Pablo, siendo clave el turismo en el desarrollo de la ciudad y habiéndose cumplido ya cuarenta años desde la inauguración del AVE. ¿Alguien ha sugerido la creación de una asociación que luche por conseguir algo tan necesario y beneficioso para todos?

Si nos vamos al Patrimonio artístico, resulta penoso ver cómo el Museo de Bellas Artes, la segunda pinacoteca de España, lleva años a la espera de su ampliación, mientras que ciudades próximas han desarrollado una red de museos donde antes no los había, ¡y para qué hablar del eterno retraso en las obras del Museo Arqueológico! ¿Somos conscientes de nuestro desinterés en reforzar el mantenimiento de los tesoros con los que cuenta Sevilla?

¿Quién se queja de lo mal aprovechado que está nuestro puerto, el único marítimo de interior que hay en la península ibérica, y clama ante las Administraciones Públicas por un mejor mantenimiento de este canal de navegación, clave en el desarrollo económico de nuestro entorno?

¿Cuántas víctimas por accidentes de circulación debe haber para que se acometa el desdoblamiento de la Nacional IV, y ampliación de tercer carril, en cada sentido, de la AP-4? ¿Quién denuncia los continuos atascos en la carretera Sevilla – Cádiz, el aumento de su siniestralidad y el complicado tráfico de mercancías y personas?

Pero si hay algo que como sevillanos de cualquier condición debería movernos a un compromiso de todos, es la vergüenza por contar con seis de los quince barrios más pobres de España, según el INE, ¡ahí sí que debíamos salir a la calle para gritar un “Basta ya”, reclamar la ejecución de proyectos, favorecer el progreso y bienestar social, y superar esa lacra tan humillante.

El fútbol tiene su sitio, como espectáculo, afición y sentimiento, pero no debe ocupar el puesto prioritario que muchos parecen darle en sus vidas, como si de los resultados o de la clasificación de su equipo dependiera su estado vital. Hay cosas mucho más importantes que sí merecerían la convocatoria de unos ciudadanos que, entre ignorantes o indolentes, no se inmutan ante asuntos más trascendentales.

Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com




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3 Comments

  1. Charo dice:

    Totalmente de acuerdo.
    Por desgracia son muchos los que anteponen el fútbol a todo en esta vida, incluso la Salud o la familia.

  2. Maria Soledad Lagüéns dice:

    Totalmente de acuerdo , los ciudadanos no son conscientes de las prioridades. Gracias por alzar la voz.

  3. Francisco Javier Ramírez Gomez dice:

    llevas razón en todo, pero como unirnos y salir a las calles a manifestarnos por todo lo expuesto, sin que alguna organización fuerte de la propaganda adecuada, y medios , como pancartas, etc, creo q ahí está el problema

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