La legislatura del fracaso

Estamos a escasas horas unas 72 de que nuestra excelsa presidenta de la Junta de Andalucía, proclame la disolución de la legislatura que nos contempla. Según me dicen mis gargantas profundas de la Junta, en estos momentos, se está cocinando en el horno político, el decreto de disolución del parlamento, puesto que la señora presidenta, dio orden de que estuviera preparado para ayer viernes. Uno que es vasco, aunque aposentado en Andalucía, respeta mucho todo lo relacionado con la gastronomía, porque en este mundo, nos han enseñado a vivir para comer y no a comer para vivir, razón por la que estamos a la espera de que nos sirvan ese decreto de elecciones autonómicas en bandeja. Eso sí, como soy de los de cuchara y no de los de estrellas Michelín, sírvanlo con pocas florituras, pero con mucha sustancia.

En esta legislatura que ya culminamos, el resumen que podemos hacer es simplemente el del fracaso. Se ha fracasado por parte de los partidos que conformaron el pacto de gobierno, en todo, puesto que si los que han ostentado el gobierno, han hecho de su capa un sayo y han gobernado a conveniencia, los que le han apoyado, esos que vinieron a nuestra Andalucía a “pescar votos”, han fracasado, por no haber servido de control a un gobierno que ha dejado a nuestra región en los últimos lugares de las estadísticas, que no han sabido controlarles para evitar el enchufismo, el amiguismo y la corrupción y lo que es peor, que no han sabido ni quejarse ni explicar a la sociedad si eran comparsas, partido en coalición o simplemente servidores de los intereses del PSOE, disfrazados de naranjitos. Por cierto, en mentideros de Madrid, se dice que Juan Marín, “está acojonado” por lo mucho que manda la señora del secretario de organización de Cs Fran Hervías y por el poco caso que le hace. ¿Estará cayendo en desgracia Juan Marín o será que Fran Hervías es más amigo de Luis Salvador y como la cabra tira al monte, puede tener miedo a perder el liderazgo o ser un líder de cartón piedra en Andalucía?

Respecto a los socialistas, encabezados por Susana Díaz, solo podemos decir que ha gobernado al estilo de siempre, como siempre y para los de siempre. Es decir, no ha hecho nada para que Andalucía deje de ser la región más corrupta de Europa, no ha dignificado ni la política ni la Junta y lo que es peor, en esta legislatura ha demostrado que nuestra Andalucía, le importa muy poco. Por si dice que miento y le da por decir eso que le gustaría a la vicepresidenta del gobierno, que quiere limitar la libertad de expresión a los periodistas, le diré que una presidenta de una comunidad autónoma que tiene los problemas de nuestra Andalucía, no puede escaquearse de sus obligaciones, intentando ser la lideresa de un partido como el PSOE, porque esa actitud es solo de escapismo y de evadirse de la gestión realizada. Además, como lo dio todo por ganado, la soberana paliza que le dio Pedro Sánchez fue de campeonato. Susana Díaz, heredera del clan de la tortilla, se creía lideresa y realmente salió derrotada de las primarias nacionales de su partido, en donde su “intimo enemigo” Pedro Sánchez, se ha hecho dueño y señor de Ferraz e inquilino provisional de la Moncloa, si su tesis doctoral se lo permite y las meteduras de pata de sus ministros, que son de traca, no hacen que tenga que convocar elecciones y se le acabe el juego de ser el “presidente de la regeneración”, que no hace lo que dice, porque lo que hace es lo que no debe de hacer para ser creíble. En estos momentos, Susana Diaz es un lastre para gobernar en Andalucía, porque Pedro Sánchez, le tiene inquina, prueba de ello, la limosna que nos ha dado en el capítulo de financiación autonómica y que no ha originado ni la más mínima queja desde el gobierno andaluz.

La realidad es que el gobierno de la Junta de Andalucía convoca estas elecciones anticipadas, porque tiene miedo a la sentencia de los ERE, exponente de la política de sus 36 años en el poder, sin tener la oportunidad de presentar ante la sociedad ningún logro positivo y con más casos oscuros por resolver. Andalucía sigue mal, desastrosa, vergonzante en las estadísticas, falsaria en políticas efectivas como en sanidad o educación, lamentable en la discriminación hacia provincias como Almería, Granada o Jaén y lo que es peor, con un partido en el gobierno, que no pide perdón por los daños causados ni una secretaria general de ese partido y a la vez presidenta de la Junta, que quiere evadirse de la situación para no asumir sus responsabilidades políticas como gobierno o como partido.

Votemos pues andaluces, por Andalucía y la libertad, intentando que nuestra región cambie de tornos y empiece a ser prospera, respetada en todos los lugares, con un gobierno que insufle alegría, ilusión, ganas de prosperar con perspectivas de preocuparse por la sociedad, con nuevas maneras, nuevos estilos, sin discriminaciones por razones ideológicas y que sea capaz de que esta grandiosa región, ocupe el puesto que merece y no el que tenemos hasta la fecha,  que entristece y avergüenza a cualquiera que ame a esta tierra




 

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